Alba de Tormes se convierte en el epicentro de las celebraciones por el IV centenario de la muerte de la beata Ana de San Bartolomé, fiel compañera de Santa Teresa de Jesús.
La villa ducal de Alba de Tormes se erige como uno de los epicentros de las conmemoraciones en honor a la compañera más fiel de Santa Teresa de Jesús. Las actividades programadas a lo largo de este año incluyen eucaristías solemnes, recitales y exposiciones que repasarán la vida de esta figura clave en la expansión de la reforma del Carmelo Descalzo por el continente europeo.
La historia de la espiritualidad española guarda un lugar destacado para Ana García Manzanas, nacida en 1549 y conocida religiosamente como Ana de San Bartolomé. Desde su ingreso en el Carmelo reformado, esta mujer se convirtió en la enfermera, secretaria y compañera inseparable de Santa Teresa de Jesús, a quien acompañó hasta sus últimos días.
El vínculo entre ambas religiosas alcanzó su momento más trascendental en Alba de Tormes durante el año 1582. Agotada tras su última fundación en Burgos, la mística abulense fue conducida a la villa salmantina, donde finalmente falleció entre los brazos de su discípula, en un gesto que ha quedado grabado en las crónicas y representaciones artísticas de los últimos siglos.
Para honrar esta relación de fidelidad y conmemorar los cuatrocientos años de la muerte de la beata (1626-2026), diversas instituciones civiles y religiosas han diseñado un extenso calendario de actividades. Tal y como detalla el padre carmelita Miguel Ángel González, el programa abarca desde la divulgación histórica hasta actos de profunda espiritualidad.
La programación en el municipio salmantino cobrará especial relevancia durante el mes de octubre, coincidiendo con el aniversario del fallecimiento de Santa Teresa. Los actos centrales se desarrollarán en la Basílica de la Anunciación de Nuestra Señora del Carmen y en otros espacios culturales de la localidad.
El calendario de eventos confirmados en la villa ducal es el siguiente:
La relación entre ambas mujeres trascendió la mera dinámica de maestra y alumna para convertirse en una profunda amistad espiritual. Teresa de Jesús encontró en Ana un apoyo constante durante sus últimos años, una etapa marcada por las enfermedades, los largos viajes y la intensa labor fundacional de nuevos conventos.
Tras el fallecimiento de la Santa, Ana de San Bartolomé deseó permanecer en Alba de Tormes junto a los restos de su mentora, aunque finalmente fue enviada de nuevo a Ávila. A partir de ese momento, asumió la misión vital de defender la herencia espiritual teresiana y difundir la reforma carmelita más allá de las fronteras españolas.
Sus testimonios escritos y sus declaraciones se convirtieron posteriormente en una de las fuentes históricas más valiosas para reconstruir los últimos años de vida de la mística abulense y consolidar su figura en la historia de la Iglesia.
Más allá de la provincia de Salamanca, el IV centenario de la beata cuenta con un despliegue de actividades que recorrerá diversas localidades españolas y ciudades europeas a lo largo de todo el año 2026:
Con esta extensa conmemoración, la figura de Ana de San Bartolomé recupera su merecido protagonismo como ejemplo de entrega y humildad. Su labor fue fundamental para la expansión de la orden carmelita por el continente europeo durante el siglo XVII.
Tal y como señalan los organizadores, este centenario no solo busca recuperar la memoria histórica de la religiosa toledana, sino también fortalecer los lazos culturales y de fe entre las distintas comunidades que forman parte de este proyecto de alcance internacional.