OPINIóN
Actualizado 16/03/2026 08:24:01
Isaura Díaz Figueiredo

Hace una semana el mundo conmemoró el “Día Internacional de la Mujer”; cuando se recuerda, algunos lo hacen pensando que es una especie de celebración alegre. Sin embargo, el verdadero origen dista mucho de ser un motivo para sonreír o inflar globos, agarrarse del antebrazo, saltar y gritar.

Lo que sucedió hace más de 100 años, aquello fue realmente terrible. Hoy lo podemos rememorar pensando que esas injusticias quedaron atrás, pero lo cierto es que aún las mujeres continúan luchando por sus derechos.

Echen una mirada a Afganistán, Irán, Yemen, Sudán, Arabia Saudí, Siria y Pakistán, donde enfrentan limitaciones en divorcio, herencia, movilidad y trabajo, etc.

Lo que se recuerda cada 8 de marzo y nunca podremos olvidarlo es la muerte de 146 mujeres trabajadoras. La tragedia sucedió en una fábrica de camisas ubicada en Nueva York, el 25 de marzo de 1911. Este fue uno de los mayores desastres industriales en toda la historia de Estados Unidos. Las mujeres fallecieron debido a las quemaduras, los derrumbes y la inhalación de humo; otras se suicidaron al no ver escapatoria. Gran parte de las empleadas eran inmigrantes jóvenes que rondaban los 20 años de edad.

Los fallecimientos se produjeron porque las mujeres no pudieron salir del edificio en llamas. Los dueños de la fábrica habían cerrado las puertas de las escaleras y sellado las salidas para evitar robos.

Este desastre hizo que se produjeran cambios legislativos importantes en temas laborales que provocaron la creación del Sindicato Internacional de Mujeres Trabajadoras Textiles. Pudieron haberse salvado si es que hubieran sido tratadas de manera igualitaria.

Aquello hizo que en todas partes del mundo se alzaran voces para exigir un cambio. Las cosas no podían seguir como estaban. Había que obtener justicia en la vida conyugal, en el trabajo y en el ámbito de los derechos civiles.

Hasta aquí la historia; lo otro son gracietas con aprovechamiento político, ganar votos. El gobierno feminista progresista, ha utilizado a las mujeres como cebo bajo el lema. "Feministas antifascistas contra la guerra imperialista"; "Por todas, por la vida, por la paz"; o, directamente, "No a la guerra"

No vi ni una sola bandera de España, uno de los pocos países que consagra la absoluta igualdad de hombres y mujeres ante la ley. En cambio, vi un montón de banderas pro Palestina donde es más peligroso vivir siendo mujer, lesbiana u homosexual.

Karl Marx decía que la historia siempre se repetía dos veces: la primera era una tragedia y la segunda una comedia, y viendo a estas mujeres bajo el lema antes mencionado, era realmente cómico.

Jamás pedí un procentaje por ser mujer. ¿Recuerdan el 25%. de González? Pues eso es discriminación y humillación. Pido los mismos derechos y oportunidades laborales y retributivas que el varón cuando se tienen los mismos conocimientos, funciones y experiencia, no es solo una petición justa, sino un derecho fundamental y una obligación legal del empleador.

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