Sábado, 19 de agosto de 2017

Lope García de Castro, discípulo de Vitoria en Salamanca, gobernante máximo del Perú

Después de recordar el benéfico magisterio del P. Vitoria, les presento a uno de sus alumnos en el Perú y del que se ha publicado un libro, fruto de una tesis en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de la que es autor Javier Enrique Robles Bocanegra y quien nos comparte en la entrevista lo más resaltante de su obra

SÍNTESIS BIOGRÁFICA: Natural de Villanueva de Valdueza en la comarca del Bierzo (León España). Pidió que a su muerte se le enterrara allí y su deseo fué cumplido. Sus restos reposan en la iglesia de este pueblo. Sus padres Ruy García de Castro y María Neira, lo enviaron a estudiar al colegio de San Bartolomé de Salamanca donde se licenció en leyes  quedando encargado de la cátedra de su especialidad.

El licenciado Lope García de Castro y Baeza fué juez de residencia en Cobrana y Villanueva de Valdueza, poblaciones bercianas De juez de resiencia en el Bierzo, pasó a ser oidor en la Audiencia de Valladolid, ascendiendo luego a ser consejero del Consejo de Indias y del consejo real donde permaneció hasta 1564. Durante todo el año de 1563 y en lo que iba de 1564, en cada viaje procedente del Perú, llegaban cartas a su Majestad, denunciando la conducta poco ejemplar del Virrey Diego López de Zúñiga y Velasco conde de Nieva. Quiso el Rey Felipe saber toda la verdad de lo que estaba pasando en el Perú con el Conde de Nieva y lo envió con poderes para destituir al Virrey Zúñiga, embargarle todos los bienes que tuviera, tanto en el Perú como en Panamá y enviarlo luego a la península, para que rindiera cuenta de su administración ante el consejo de Su Majestad. Llevaba por lo tanto Don Lope García de Castro, poderes superiores a los del Virrey

El barco llegó al puerto de Lima (El callao) el 22 de Septiembre de 1564, siendo recibido Don Lope como gobernador, capitán General y Presidente de la Real Audiencia. Al mostrar Don Lope su extrañeza por no encontrarse entre las autoridades que habían salido a recibirlo el Virrey Don Lope de Zúñiga y Velasco, se le informó que el Virrey había sufrido una apoplejía de la cual no había vuelto en sí. Esta versión sobre la muerte del Virrey Zúñiga, quedó registrada como versión oficial y Don Lope tuvo que asumir el cargo de Virrey  hasta que Felipe II nombrara sucesor y precisamente por eso, tanto en los documentos de la época como en los de siglos posteriores, se habló de DON LOPE GARCIA DE CASTRO como gobernador y Virrey de la Audiencia de Lima.

Don Lope tuvo que asumir además de los cargos que llevaba de gobernador, capitán general y presidente de la audiencia, el de Virrey hasta que llegara a Lima, Francisco de Toledo, el 26 de Noviembre de 1569. Por eso el retrato de Don Lope se encuentra entre los demás virreyes del Perú, en el Museo Virreinal de Lima.

A Don Lope se le atribuye la fundación de una ciudad situada en la cordillera Andina del Perú a la cual bautizó con el nombre de BIERZO don Lope García de castro, que se había desplazado al Perú , por un corto espacio de tiempo y con la misión específica de "residenciar y sustituir" al Virrey Zúñiga , se vio obligado a permanecer en aquellas tierras , nada menos que durante cinco años . Don Lope protegió a los nativos y reformó la justicia, autorizó y costeó la expedición de Álvaro de Mendaña hacia las islas Salomón. El día 26 de Noviembre de 1569 entregaba el Virreinato del Perú al nuevo Virrey Francisco de Toledo y se embarcó junto con su sobrino Álvaro de Mendaña rumbo a la península  En América, llevan su nombre dos ciudades en el Valle de Vili y en el archipiélago chileno de Chiloé

A su regreso a España volvió a su antigua ocupación en el Consejo de Indias, viviendo en la Corte de su Majestad .Murió el 8 de Enero de 1576, en Madrid, pidiendo que lo llevaran a enterrar en la Iglesia de su pueblo natal. Toda su hacienda la heredó su hija Doña María , casada con don Antonio Cabeza de Vaca http://estefaniabuono.blogspot.com/2008/10/el-virrey-berciano-don-lope-garcia-de.html

ENTREVISTA AL HISTORIADOR JAVIER ROBLES BOCANEGRA

  1. Dinos Javier, ¿Cómo te embarcaste en esta tarea?

Mi interés hacia el gobernador Lope García de Castro empezó desde mi etapa escolar. Cuando cursaba el 2° grado de secundaria, me habían dejado como tarea en la asignatura de Historia del Perú, escribir la lista de los 40 virreyes y reseñar las obras de Francisco de Toledo, el conde de Lemos, el conde de Superunda y el virrey Amat. Pero, en el momento de leer la información general del régimen de García de Castro me di cuenta de que su corto quinquenio (1564-1569) había hecho dos obras que perduraron hasta el ocaso del Perú virreinal, tal es el caso de los corregimientos de indios y de la Casa de la Moneda. Entonces me pregunté en mis cortos 14 años, ¿por qué la historia escolar no considera a Lope como uno de los gobernantes destacados del virreinato peruano, si había edificado obras fundamentales? ¿Qué hay detrás de todo esto? Si bien es cierto que desde muy niño sentía un apego cariñoso a la historia del Perú (me gustaba revisar los libros de mi hermano mayor con las ilustraciones de Pizarro y los virreyes), esa interrogante que me formulé consolidó mi pasión a investigar hasta lo más profundo la dimensión de la obra de García de Castro en el Virreinato del Perú y escribirla. Sentía que había un gobernante que su quehacer político había sido enterrado y olvidado por la historia oficial. Como se dice, quería “descubrir” a un destacado gobernante. Aquello alimentó mi pasión desmedida al siglo XVI peruano en general y, en particular, a todo el proceso de consolidación del Estado virreinal luego de las guerras civiles de los conquistadores. En el colegio, mucho escuchaba de los docentes que los españoles solo vinieron al Perú a extraer riquezas, lo curioso es que cuando yo les preguntaba por qué afirman eso, me respondían con lo mismo. Esa inquietud del buen desempeño de Lope en su gobierno, me despertó, por supuesto, contradecir esa visión de “españoles explotadores” e “indios explotados”. Por esto, solo esperaba terminar la etapa escolar para dedicarme después a resolver mi interés hacia Lope García de Castro.

Ya en mi etapa universitaria en San Marcos, empecé a investigar el régimen de García de Castro en el verano del 2011. Elaboramos un ensayo historiográfico de sus principales obras. Estas eran los corregimientos de indios, la Casa de la Moneda, la creación de algunas audiencias y la reducción al inca Titu Cusi Yupanqui. La apertura de esa indagación fue presentada como ponencia en el VI Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Historia que se realizó en Concepción (Chile) y fue publicada en la revista Síntesis Social 3 del grupo de estudios Annalicemos Historia, gracias a la invitación que recibí de Luis Rodríguez Toledo, un estupendo amigo y colega que me ofreció San Marcos. Lo que planteamos en nuestro primer artículo, fue la hipótesis que la mantuve durante los 5 años que duró mi investigación para mi tesis de licenciatura: la instauración de los corregimientos de indios permitió la estructuración del aparato estatal en los pueblos de indios. Por ende, el régimen de García de Castro fue la bisagra de la consolidación del Virreinato del Perú; puesto que trasladó el poder real con el corregidor de indios hacia todos los rincones del virreinato. Luego ya, en los cursos de Seminario de Investigación Histórica, la elaboración y estructura de esta investigación se fue fortaleciendo gracias a los consejos, orientaciones y sugerencias de todos los profesores que tuve en la asignatura: Carlos Morales Cerón, José Chaupis, Raúl Adanaqué Velásquez, Francisco Quiroz Chueca y Karoline Noack.  A todos ellos, les estoy muy agradecido, y sobre todo, a Raúl, mi asesor de tesis. Finalmente, por el otoño del 2012, pude contactarme con José Diego Rodríguez Cubero, destacado investigador berciano que me presentó al directorio del semanario de investigación Bierzo 7, el cual me nombró investigador de don Lope García de Castro. Estas publicaciones en España me valieron dos premios académicos (uno nacional y otro internacional). San Marcos me condecoró en noviembre del 2013 en mérito a mi trayectoria como investigador en el Pregrado y el ayuntamiento de Villanueva de Valdueza me otorgó el auspicio para la publicación de mi tesis como libro. Siempre recordaré esa noticia que me alegró la vida – aquel 13 de octubre del 2013- donde el Diario de León publicada tal anuncio y sobre todo, ver mi identificación como estudiante sanmarquino en el contenido.

2.  ¿Qué destacas de tu personaje?

Hay dos puntos que me parecen importantes nombrar sobre Lope García de Castro y, desde luego, pueden servir para que futuros historiadores se interesen más en las primeras décadas del virreinato peruano. En primer lugar, la relación cercana de su obra con el pensamiento político castellano del siglo XVI. En su discurso de legitimidad para la instauración de los corregimientos de indios, García de Castro maneja a la perfección los principales cánones de la teoría política como el cuerpo político o corporación, la comunidad perfecta y el cuerpo de república. Estos tres principios aparecen insertados en la estructura de los corregimientos. El cuerpo político se vio como la integración de los indios en reducciones, siendo las unidades políticas de los corregimientos. Luego, la comunidad perfecta aglutinó un total concluso de repartimientos y reducciones indígenas dentro de la provincia del corregidor, lo cual hizo aparecer su ente administrativo como autónomo. El cuerpo de república fue el dibujo de la jerarquía unitaria del corregimiento, donde el corregidor era la cabeza política que debía de mantener la unidad entre los demás miembros para que conserven su posición. Por ello, el berciano Castro adecúa su planificación y ejecución de su proyecto político (el de consolidar el virreinato peruano a través del afianzamiento del poder real en los pueblos de indios) de acuerdo a la filosofía política de su época. Este detalle es preciso resaltarlo porque sus antecesores en el gobierno – como Núñez Vela, el marqués de Cañete y el conde de Nieva – se alejaron mucho de la teoría de Estado que la Monarquía Hispánica predicada en ese tiempo. En segundo lugar, su personalidad en el mando. Lope García de Castro presenta un discurso persuasivo, lleno de conceptos políticos de la época, el cual le dan un matiz de sustento para legitimar su obra. Aparentemente, tal como lo indica el arzobispo Jerónimo de Loayza, en su crítica a los corregimientos, que “Lope parecía ser un cordero, pero defendió tal medida de su obra que nos ha engañado a todos”. En esa década tan delicada de 1560, no se podía actuar de forma tan autoritaria e imprudente, sino que se tenía que tratar de ir disminuyendo poco a poco el poder político de los grupos sociales que alteraban el virreinato como los encomenderos, pero de una forma ingeniosa y sagaz. Aquello respondió en reconocerles sus prerrogativas, no obstante, tales privilegios iban en reducción continua. La implementación del corregidor de indios a fin de que “negocie” el poder con la elite indígena fue un mecanismo hacia ello. El magistrado le otorgaba sus preeminencias al curaca, pero este quedaba más atado y metido bajo el poder real del corregidor, porque el hecho de reconocerle sus mercedes, le hacía proclive a tratarlo como su señor y patrón. Justamente es un punto que resolvemos a profundidad en un capítulo de mi tesis de licenciatura titulado “El corregidor de indios y las redes de patronazgo con la elite indígena”. Otro ejemplo a ello fue la ceremonia de reconocimiento del inca Titu Cusi Yupanqui al corregidor de indios, Diego Rodríguez de Figueroa, como efigie del rey en Vilcabamba. En este acto, el inca le ofrece una majestuosidad en el discurso, donde acepta ser vasallo del monarca por la persona del corregidor para que él le entregue sus mercedes que le pertenecen. La toma de manos entre ambos personajes – como escena final de la ceremonia – es un símbolo que, para la cultura política, plasma la máxima fidelidad de la elite indígena al rey.

 

3. ¿Cómo le ayudó Salamanca en su misión?

La formación intelectual que recibió García de Castro en la Universidad de Salamanca es parte fundamental para comprender con más acuciosidad su desenvolvimiento como gobernador del Virreinato del Perú. Entre los años 1520 a 1528 obtiene su licenciatura en Leyes y luego se desempeña como catedrático principal de Instituta en su casa de estudios. El padre Francisco de Vitoria fue el maestro que más influyó en el pensamiento político-filosófico de nuestro personaje. Por esta razón, la formación académica de García de Castro estuvo marcada por los principios de la neoescolástica o también llamada “Segunda Escolástica”, base doctrinal que se extendió en Castilla en la primera mitad del siglo XVI.  Esta filosofía política se caracterizó por la primacía del derecho natural para organizar el Estado. Si bien es cierto que la fe y Dios era el origen del poder político, su estructura se ejecutaba en base a la unidad política de los individuos a fin de formar comunidades. En esa idea tenemos un principio a resaltar de la neoescolástica que estuvo siempre en el pensamiento político de García de Castro: la comunidad perfecta. Vitoria había definido a esta comunidad como un pluriverso de estados que forman una totalidad. Es perfecta porque es un todo, nada le falta, por lo que es un orbe universalista y concluso. Esta enseñanza de Vitoria a Lope en Salamanca, años después va ser aplicada en la creación de los corregimientos de indios. Su universalidad estuvo compuesta por una diversidad de repartimientos de indios (como unidades territoriales) y las reducciones de indígenas (como unidades políticas), las cuales va a formar un todo concluso que tiene autonomía en el gobierno y magistrados propios, donde ninguna otra comunidad política puede intervenir. A través de ella, podemos sacar una segunda enseñanza de Salamanca en Lope: el cuerpo de república. Dios entregaba el poder a los monarcas para que ellos se encarguen de mantener la unidad de todos sus cuerpos políticos o comunidades y de garantizar su equilibrio por medio de asegurar su jerarquía y posición dentro del organismo. Por ello, tenía la semejanza con el cuerpo humano, ya que el rey era la cabeza y las demás comunidades, los otros órganos. En el corregimiento de indios, el corregidor era pues, la cabeza del organismo y los demás cuerpos (cabildo de indios, los curacas, indios del común) los órganos.

4. ¿Qué repercusión ha tenido?

Debo indicar aquí, la implementación de la obra matriz de su régimen: los corregidores de indios. Su instauración desplegó todo una cultura política de los Austrias, articulada y planificada por García de Castro a fin de que el corregidor de indios ostente su naturaleza política como la efigie del rey ante la sociedad indígena. Esto quiere decir que el corregidor era la personificación y la representación viva del monarca en su provincia. Este proyecto político fue ejecutado por la práctica política que ejercieron los corregidores que Lope proveyó en los pueblos de indios. Dicha cultura política se componía de diferentes mecanismos de poder. Hemos estudiado en nuestra tesis de licenciatura, con estricta rigurosidad de la documentación, que los mecanismos que el corregidor de indios manifestó vinieron a ser, en primer lugar, la aplicación de los principios de la teoría política castellana en el siglo XVI (la provincia, cuerpo político, comunidad perfecta y cuerpo de república); lo cual permitió implantar el Estado virreinal en la sociedad indígena. De esta manera, el Estado definido en el siglo XVI como la estructura o constitución de la sociedad política del rey donde ejercía el monarca su poder real, fue articulado en los pueblos de indios gracias a los corregimientos, puesto que el magistrado organizada la sociedad política del soberano mediante las reducciones, la estructura en base a una jerarquía unitaria de molde corpórea humana y ejercía el poder real. En segundo lugar, otro mecanismo fueron los símbolos de la magnificencia real (título imperial de Muy Magnífico Señor, el trato de Señor y la vara de justicia), que en conjunto manifestaron idénticas preeminencias, dignidades, prerrogativas e insignias del rey hacia el corregidor. Esto catapultó la Real Majestad en el magistrado indiano. En tercer lugar, otro mecanismo estuvo en el teatro del simulacro del rey (ceremonia de juramentación y ritual de la provisión real) que recreó en un espectáculo público, los mismos gestos y comportamientos del rey en la persona del corregidor de indios. Por último, tenemos las prácticas de redes patronazgo hacia la elite indígena. Como efigie del rey, el corregidor de indios detentaba ser la fuente de todas las mercedes que tenía que entregar a sus más cercanos colaboradores para la armonía en su gobierno. De este modo, el magistrado adecúa una estructura de redes de clientelaje hacia la nobleza indígena más destacada a fin de que se asegure su máxima fidelidad al monarca. Todas ellas consolidaron la presencia del rey en los Andes en la persona del corregidor de indios. Por esta razón, fue la obra matriz de García de Castro porque estos magistrados se legitimaron como los supremos dignatarios de la Monarquía Hispánica. Esto facilitaría el desempeño del corregidor en sus demás obligaciones (el cobro del tributo y la distribución de mano de obra) en el siglo XVI.

5. ¿Sigues investigando al personaje?

Han sido cinco años arduos de investigación a la obra principal del licenciado Lope García de Castro, manifestada en los corregidores de indios. Por ahora, haremos un pequeño receso en su indagación, ya que en estos momentos me encuentro realizando una investigación sobre las pugnas políticas del Primer Congreso Constituyente y el presidente Riva-Agüero en los años aurorales de la República peruana. Luego de ello, retomaremos a nuestro personaje con la finalidad de, en primer lugar,  analizar las relaciones de poder que tuvo él con los magistrados de la Audiencia de Lima en el proceso de consolidación del Estado virreinal. Eso me interesa mucho puesto que tuvo que tener un sólido respaldo de los oidores para ejecutar sus obras. Por lo investigado en este lustro, el doctor Gregorio González de Cuenca fue la mano derecha del gobernador. Sin embargo, nos gustaría saber más a profundidad la relación con los demás oidores y por supuesto, con los magistrados de Quito y Charcas. Otra variable que tenemos en mente trabajar se refiere a los entramados de poder político con los encomenderos. Luego, la cultura política que articuló en las ciudades españoles a través del corregidor de la urbe. Hay que recordar que aún urge una investigación sobre ello. Para nuestra tesis de maestría, quiero encontrar el punto de quiebre de la transformación de la cultura política del corregidor de indios en la época de los Austrias. Cómo así, el corregidor como efigie del rey en sus primeros años de instauración, pasa a ser la figura atroz que se predica en el siglo XVIII para los indios.

6. ¿Dónde encontrar datos sobre él?

Las primeras referencias para empezar son las referidas a las fuentes primarias en colecciones documentales éditas. Las principales son Gobernantes del Perú y La Iglesia de España en el Perú publicados por Roberto Levillier y Emilio Lissón respectivamente. En ellas se encuentran una variedad de cartas del gobernador al rey, al Consejo de Indias, a los oidores y a funcionarios del virreinato. Asimismo podemos encontrar correspondencias y relaciones del arzobispo Loayza sobre el quehacer del personaje. También la colección de Juicio de Límites entre el Perú y Bolivia guarda provisiones de Lope a sus corregidores de indios y, las actas del Libro de Cabildo de Lima. Este primer grupo serían las fuentes oficiales del régimen que están cercanas al investigador porque están publicadas. En segundo lugar, para el caso de fuentes primarias inéditas, existe una masa de manuscritos importante en los archivos regionales de La Libertad, Cuzco, Arequipa y en la Biblioteca Nacional del Perú. Expedientes judiciales de corregidores de indios, cartas de Lope a los cabildos de las ciudades, reales provisiones de Lope a corregidores de indios, informes de curacas son algunas tipos de testimonios de primera mano para comprender el quinquenio del berciano. En el Archivo General de la Nación, la riqueza de fuentes está en los protocolos notariales, siendo los principales los cuadernillos de Juan García Tomino y los de Juan Gutiérrez. El Archivo Arzobispal de Lima custodia una valiosa colección de Libro de Reales Cédulas, donde en su primer tomo tiene la legislación que el rey otorga a Lope a fin de fiscalizar a los clérigos en las doctrinas. Ahora, gracias al internet, podemos contar con las colecciones digitales del Archivo General de Indias. En ellas está los Libros de Oficios de Registros y Partes de la Audiencia de Lima (1563-1565) (1565-1567) que contiene todas las relaciones de cédulas, provisiones, ordenanzas y capítulos de la Corona otorgadas a García de Castro. Esto se encuentra en portal web de PARES. Mientras que en la Biblioteca Nacional de España, presenta su colección de biblioteca digital hispánica donde en el manuscrito 3043 conserva diferentes provisiones del personaje en la legislación de los corregidores de indios. Finalmente, si se quiere hacer un balance bibliográfico, se pueden revisar mis múltiples trabajos sobre el personaje que están publicados en las revistas Síntesis Social, Illapa, Nueva Corónica y Bierzo 7. file:///D:/Downloads/Art.-Illapa-9.pdf  Quizá las de esta última sean de difícil acceso ya que son publicadas en España, pero próximamente voy a poderlas compartir virtualmente. Otros estudios a resaltar es la primera parte del libro de Lohmann Villena El corregidor de indios en el Perú bajo los Austrias, el trabajo de Peter Bakewell La maduración del Perú en la década de 1560 y el comentario histórico elaborado por Roberto Levillier sobre la actuación de don Lope en Gobernantes del Perú.

7. En conclusión, ¿qué aporte a la historiografía planteas con la obra política de Lope García de Castro y qué enseñanza nos da en la actualidad?

La respuesta a ambas preguntas, podemos encontrarla en la caracterización del corregidor de indios como efigie del rey, esencia de su naturaleza política. Aquella permitió que el magistrado consolide el Estado virreinal en los pueblos indígenas porque trasladará los elementos conceptuales de su teoría del aparato estatal: constitución, sociedad política y poder del rey. Por consiguiente, nuestro principal aporte a la historiografía peruana e hispano-americanista será el comienzo del estudio de la implementación de un Rey en los Andes, manifestado en la persona del corregidor de indios. De esta manera, fundaremos los estudios de cultura política para la principal autoridad real que tuvo la sociedad indígena durante el siglo XVI.  Ya no se analiza al corregidor de indios como mero burócrata del virreinato, sino que se trata de insertar su figura a la nueva metodología de la historia política. Es un organizador y ejecutor de un conjunto de mecanismos que irradiaron su naturaleza política, haciéndola similar a la del monarca. Por ende, podremos presentar al gobernador Lope García de Castro —ejecutor de los corregidores de indios— como el iniciador del proceso de consolidación del Estado virreinal en el Perú; puesto que instaló la presencia del Estado en los pueblos indígenas, gracias a la cultura política de sus magistrados. Se adelantó pues, a la obra que su sucesor, el virrey Toledo, aseguró en su máximo esplendor. Por lo tanto, la historia del Perú virreinal debe guardar un lugar a García de Castro como uno de sus mejores gobernantes. Un personaje bisagra para estudiar, comprender y explicar el proceso de afianzamiento del virreinato peruano en la segunda mitad del siglo XVI.  Con todo ello, Lope nos deja una enseñanza para todos los gobernantes en la actualidad: instalar e implementar la imagen de Estado en las sociedades más remotas de un territorio. El poder político se trasladó a los rincones más recónditos de la población. Justamente ese mérito que Lope aplicó hace 450 años, urge con necesidad practicarlo en el Perú del siglo XXI. Podemos comprender entonces, la problemática de representación nacional que hoy aqueja a nuestro país. Autoridades locales y gobernadores regionales que no trasladan en sus comunidades un calco del Estado peruano que ellos están llamados a ejercer, sino que practican redes de clientelaje para su interés propio. Este flagelo del Perú contemporáneo también es comprendido gracias al régimen de García de Castro porque estudiando los principios del Estado virreinal en el siglo XVI, nos damos cuenta que la práctica política de redes de patronazgo, hoy, perdura en el Perú.