Sábado, 23 de junio de 2018
La Sierra al día

Recuerdo a Mauricio Legendre, un hombre de razón y corazón

LA ALBERCA | El Ayuntamiento y un grupo de vecinos realizaron una ofrenda floral sobre la escultura del hispanista francés con motivo de la 60ª efeméride de su fallecimiento

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Hoy se cumplen 60 años que nos dejó uno de los visitantes más ilustres, ya casi paisano, hijo adoptivo de la Alberca, Mauricio Legendre. Murió un 12 de enero de 1955 y hoy los albercanos nos reunimos junto a  su escultura para recordarle. El acto, promovido por el Ayuntamiento, ha consistido en una ceremonia religiosa y una ofrenda floral ante su busto, que se encuentra en la misma calle donde vivía, la calle de los Prados. Desde aquí partía en sus andanzas para descubrir con sus propios ojos, en una investigación sobre el terreno,las costumbres e idiosincrasia de estas tierras. Amó la tierra que pisaba, y sentía especial cariño e interés por La Alberca, que era su sede central, su casa, donde recibía para mostrarle la riqueza paisajística y cultural a los intelectuales de su tiempo. Él mejor que nadie supo vislumbrar el papel impulsor de La Alberca en el turismo. Este año que el municipio celebra su 75 aniversario como primer pueblo declarado Monumento Nacional, son dignas de destacar sus siguientes palabras:

”La Alberca se empobrece por la sequía y porque el aumento de las familias les impulsa a la emigración, no dándose cuenta que tienen la auténtica riqueza en su propia tierra, fomentando el turismo a este rincón hermoso de España”.

La primera vez que llegó Mauricio Legendre a esta comarca, fue con 29 años, invitado por el dominico Padre Matías a conocer el santuario de la Peña de Francia. Inicialmente le atrajo por la conexión de su nombre con Francia, debido al descubrimiento de la imagen de la virgen del santuario por el francés Simón Vela, en la Edad Media.

Dos años más tarde, en 1911 volvió a nuestra tierra acompañado del profesor Jacques Chevalier,y escribió:

“Con toda la confianza que da la súplica ya atendida, yo le pido a la Virgen de la Peña que me permita volver aún muchas veces a su Santuario, y señalar el camino a numerosos amigos de Francia; porque es aquí donde los corazones españoles y franceses mejor pueden fraternizar en el Cristianismo”.

Pero no sólo visitaron la Peña de Francia sino que también se adentraron en las Hurdes y desde este primer contacto, Legendre realizó una permanente campaña para llamar la atención de la opinión pública sobre el problema hurdano, denunciando su abandono y penosa situación.

Se rodeó de los mejores intelectuales del momento para dar a conocer lo que para él eran los vestigios de la cultura hispana. Su labor se llevó a cabo en relación con los grandes intelectuales de la época, en particular con su amigo Miguel de Unamuno, con quien visitó la comarca en 1911 y 1914; y con Gregorio Marañón a quien acompañó en 1922 con motivo de la comisión sanitaria encargada de estudiar los problemas médicos de Las Hurdes, comisión que anticipaba la visita del rey Alfonso XIII, que tuvo lugar en junio de ese mismo año, y que dio origen años más tarde, en 1933, al documental de Luis Buñuel Las Hurdes, tierra sin pan.

También supo rodearse de los autóctonos que le guiarían a los rincones más insólitos, de hecho su fiel guía y compañero el albercano, Ignacio Hoyos, siempre le acompañó en todas sus visitas.Se amistaba con las gentes rurales tanto como con las académicas y universitarias, porque sabía que que no existía una sola verdad y que ésta no se encontraba sólo en los libros.

[Img #201464]Durante toda su vida, Legendre siguió interesándose por el problema hurdano, y a él dedicó su tesis doctoral, presentada en la Universidad de Burdeos en 1927, Las Jurdes. Etude de GéographieHumaine. Para muchos esta tesis es su obra más interesante. Fue el resultado de más de quince años sobre el terreno, recorriendo desde 1909 la Sierra de Francia, el valle de Las Batuecas y Las Hurdes. Su obra y entusiasmo animó a muchos franceses de distintas ideologías a interesarse por la historia y cultura españolas, como fue el caso de Pierre Vilar, por lo que se lo puede considerar como uno de los iniciadores del hispanismo. Por este motivo y en reconocimiento a sus desvelos por esa olvidada comarca, el rey Alfonso XIII, le distinguió con la Cruz de Comendador de la Orden de Alfonso XII.

El hispanista parisino Maurice Legendre, fue fundador y director de la Casa Velázquez, centro cultural francés en Madrid. Además de hispanista se dedicó a la geografía humana y tiene en España varias calles con su nombre, una de ellas cerca de la estación de Chamartín en Madrid.

También hay que recordarle como uno de los biógrafos más fervorosos de Santa Teresa, uno de los mejores especialistas del Greco y autor de dos libros: Semblanza y su Historia de España, que no son mero catálogo de dinastías, batallas, descubrimientos y revoluciones, sino que es más bien el análisis filosófico del espíritu español.

Publicó en 1945, dirigido a sus compatriotas franceses, un pequeño estudio sobre la Peña de Francia: Notre Dame de France en Espagne. Es una breve reseña histórica del santuario y un comentario de las bellezas de su paisaje, junto con sus meditaciones sobre el significado que para los católicos de su país tiene el que en estas tierras españolas la Virgen lleve elnombre de Francia. Ese mismo año organiza una peregrinación internacional para pedirpor la paz del mundo. Esta peregrinación contó con el patrocinio del Ministerio de Asuntos Exteriores de España.

Bien puede decirse que fue el escritor francés más enamorado de España, de sus tradiciones, de sus gentes y de su cotidianidad. Era un amor “de corazón y de razón”. Un amor verdadero, 39 años vivió Legendre entre nosotros: más de la mitad de su vida.

Ninguno supo más de España, ni caló tan hondo en ella como Mauricio Legendre.

Ninguno, entre ellos, aventajó a Legendre en su conocimiento de la humanidad y de la tierra española. Este conocimiento provenía no sólo por sus lecturas, sino especialmente por sus viajes, ya que fue un escritor andante, que recorrió España entera, y muchas veces a pie. Desconfiaba de las primeras impresiones, y repetía sus viajes por los pueblos.

Hoy son muchos los viajeros y turistas que nos visitan. Cada uno de ellos, al pasar por su busto, se preguntan, nos preguntan, quién era, a quién pertenece este busto. Nosotros contestamos pacientemente, Mauricio Legendre. Todavía son muchas las personas que le recuerdan, y tienen anécdotas y recuerdos que contar. Esta mañana, algunos de los que estaban presentes en el homenaje, narraban emocionados, cómo le veían pasear por los caminos, en busca de los amaneceres que tanto le gustaba contemplar, y que tantas veces compartió con Unamuno.

Legendre fallece el 12 de enero de 1955 y sus restos son trasladados y enterrados en la nave central de la iglesia del Santuario el 1 de julio de 1955.

Rosa Gómez,
Hispanista, fotoperiodista y albercana.

 

La Alberca, 12 de enero de 2015