Jueves, 19 de julio de 2018

Vilarelhos, un pueblo puramente trasmontano

PORTUGAL| Los apenas 300 habitantes de este pueblo, al pie de la Sierra de Bornes, conviven este fin de semana con artistas de variadas disciplinas, procedentes de diversos puntos de la geografía portuguesa y española

Fachada de la escuela primaria de Vilarelhos durante estos días/ Martín-Garay

Berta Nunes, alcaldesa del concejo de Alfândega da Fé, al cual pertenece Vilarelhos, asegura que este pueblo ha sido el elegido para acoger por primera vez el Festival Transfronterizo de Poesía, Patrimonio y Arte de Vanguardia en el Medio Rural (PAN) por su rico patrimonio histórico y por ser uno de los mayores pueblos (275 habitantes) dentro del concejo, cuyo patrimonio se pretende preservar y valorar.  

Esta zona del nordeste trasmontano, inserida en la región demarcada del Duero, fue blanco de la emigración de forma contundente durante la segunda mitad del s. XX. Hoy, muchos de esos emigrantes, que han pasado más de media vida en Francia (principal destino de la emigración en esta zona), vuelven para vivir aquí su jubilación; otros, van y vienen, con intereses y afectos en uno y otro destino.

Con todo, los que se quedaron han resistido con una economía muy viva y aún vinculada a la tierra. “La agricultura es el motor económico en el concejo de Alfândega da Fé”, cuenta para Salamanca al Día, su presidenta, Berta Nunes.

Este valle, -Vale de Vilariça-, entre la sierra de Bornes (1.200 m) y el río Sabor, -afluente del Duero-, es una tierra fértil, situada a medio camino entre la denominada ‘Terra Quente Transmontana’ y la ‘Terra Fria’.  La climatología permite dedicarse a los frutales: olivos, cerezos, melocotoneros, viñas y almendros dibujan el paisaje de las tierras cultivadas. También a la apicultura y a algunos cereales, como el centeno, aunque su cultivo se haya reducido progresivamente debido a la dificultad de competir con otros territorios de la Unión Europea.

Escuchamos cómo Berta Nunes alude a una de las marcas del concejo de Alfândega da Fé: las cerezas. Aunque su cultivo ha vuelto a ser muy importante dentro de la agricultura de la comarca, vivió sus mejores tiempos a mediados del siglo pasado. Surge, así, en la conversación, la figura del ingeniero agrónomo Camilo de Mendonça, natural de Vilarelhos, que impulsó la construcción de una presa para el riego y fundó la cooperativa agrícola del concejo, que aún pervive. En esa época, durante los años 50 y 60, se plantaron muchos cerezos en esta zona, convirtiéndose en “la mayor extensión de cerezos de Europa”, afirma Berta Nunes.

Debido al éxodo rural y a que los cerezos tienen una vida relativamente breve, comparada con otros frutales, parte de esas hectáreas de cerezos se perdieron, recuperándose, no obstante, su cultivo en los últimos años, lo que ha permitido a Alfândega da Fé competir en producción de cereza de calidad con otros destinos portugueses afamados como Fundão (en la Beira Baixa) o Resende (en la margen izquierda del Duero).

Los habitantes de Vilarelhos y de otros pueblos cercanos se dedican en menor medida al ganado. Algunos rebaños de ovejas y cabras permiten elaborar unos quesos en unas instalaciones que, en estos últimos años, apoyadas por la Cámara Municipal, se han adaptado para cumplir con todas las normas higiénico-sanitarias que exige el mercado.

Nos hablan por aquí de las ‘sopas da segada’, una sopa de pan con bacalao desmigado, huevo duro, aceite y ajo, que se tomaba en el campo en esta época de la siega. Hoy, constituye uno de los platos típicos del concejo, así como el cabrito asado, los fumeiros (embutidos ahumados) y los dulces a base de almendra.

El turismo que recibe la zona y que se pretende fomentar es un tipo de turismo ligado al conocimiento de las labores agrícolas, al disfrute del entorno paisajístico y al acercamiento a las tradiciones etnográficas. Turismo rural sostenible.

Dentro del patrimonio construido, en el cual hace hincapié la alcaldesa, Berta Nunes, se encuentra el Solar do Morgado, de estilo barroco, el mayor monumento religioso del concejo. La plaza donde se ubica acogerá parte de las actividades organizadas para este fin de semana. Cerca de la localidad, el Santuario de Nossa Senhora dos Anúncios, a quienes los lugareños llaman simplemente ‘a capela’. En sus alrededores se descubrió en los años setenta una necrópolis romana, de la que se conservan algunos testimonios en esa ermita.

El pueblo cuenta con tan solo cuatro niños en edad escolar. Los cuatro componen todo el alumnado de su escuela primaria; mantenerla abierta, todo un reto cumplido, al menos por el momento. Como bien sabemos en Castilla y León, estas zonas rurales del interior ‘ibérico’ soportan estoicamente la amenaza constante de la despoblación.

Vilarelhos, cuyo nombre deriva de las pequeñas villas, -que por toda esta ladera sur de la sierra de Bornes fueron creándose para trabajar la tierra-, espera paciente a los visitantes del PAN, como destino de este conjunto CAMINO/CAMINHO.

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