Viernes, 22 de junio de 2018

Suerte, señor Sánchez

El pasado sábado, cuando Margarita Robles, como portavoz del Partido Socialista, elogiaba las dos primeras legislaturas de Felipe González por la indiscutible contribución a la modernización del país y la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero por los avances sociales, dando visibilidad a la importancia de la mujer en la sociedad, evidentemente eran dos referentes importantes para el reto que tiene por delante Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

 

Sin embargo, a pesar de los buenos deseos de la señora Robles, estamos en un tiempo nuevo y el bipartidismo de las épocas de González y Zapatero duerme ya en un panteón que no sirve para los tiempos actuales. Ahora no queda otro remedio que picar en las canteras y sacar nuevas aristas. Además, el nuevo presidente deberá hacerlo con escasa mano de obra, apenas 84 canteros, que pondrán a prueba su ingenio.

Al señor Rajoy, cuando fue elegido presidente en la última legislatura, en esta sección se le dio la enhorabuena y los cien días de cortesía, y así, igualmente, lo primero que debemos hacer con el señor Sánchez es felicitarle, darle ese tiempo y desearle mucha suerte, que la va a necesitar y además será para bien de todos los españoles.  

Sin entrar en el pasado del señor Rajoy, donde presuntamente se hallan los problemas que le han llevado a la moción de censura que le aparta del Gobierno, ni entrar en los motivos sobre su ausencia del Parlamento durante la moción para retirarse a un restaurante sin dar razón de ello -nadie sabe si para llorar lágrimas de plastilina o fundirse algunos chupitos de whisky y ahogar con ello la pena por la destitución de Zidane o de sí mismo-, nadie sabe, digo, el porqué de esa actitud, aunque posiblemente sea algo más que un desaire, quizá se crea víctima de una injusticia.

No alcanza a saber que para una mayoría del pueblo, siendo gravísimo el asunto de la corrupción en su partido, es posible que el gran problema, quebranto de que haya sido nominado para abandonar el Gobierno, haya sido su falta de diálogo para gobernar, ya sea en mayoría o en minoría, y la presunta nula empatía con los más desfavorecidos.

Ahora ¿qué debe hacer el señor Sánchez con la herencia de una legislatura inacabada? En primer lugar, por ser de una lógica aplastante si no le ponen trabas, ya lo ha hecho con la aceptación de los presupuestos firmados por el PP para el presente año, y a continuación, con sus conocimientos de Economía e idiomas, el señor Sánchez debe comenzar a hilar los presupuestos de 2019 y explicar en Europa la realidad de nuestro país, sacarles del error y decir allí que en España, aparte de poderosos y banqueros, también existen otros ciudadanos, muchos de ellos emprendedores, aparte de desempleados, pensionistas o pobres con trabajo que necesitan ayuda.

Y a la par de lo anterior, también debe negociar con los catalanes y hacerles ver aquel pensamiento de Camilo José Cela: “El nacionalista cree que el lugar donde nació es el mejor del mundo; y eso no es cierto. El patriota cree que el lugar donde nació se merece todo el amor del mundo; y eso sí es cierto”. Los catalanes deben pensar que España no es un país que les reprime, sino que por ser catalanes y españoles les aprecia, admira y respeta, y juntos, llámese a esto como se quiera -autonomías, nacionalidades o federalismo-, nos irá mucho mejor a todos.

Por último, para ser breves y no caer en la tentación de querer hacerle el Gobierno al señor Sánchez, solo se nos ocurre pedir paciencia a todos los partidos que le han dado su apoyo y tomen ese voto de confianza como unos nuevos Pactos de La Moncloa en los que la totalidad de los líderes políticos, por el bien de nuestro pueblo, deben estar de acuerdo en lo fundamental.

Termino como titulo: “Suerte, señor Sánchez”, y no olvide que en estos momentos alguno del auditorio o del trasfondo pueda estar pensando en una moción de censura contra usted.