Jueves, 21 de junio de 2018

Alencart: “Considero a Virgilio, Horacio y Catulo como a mis contemporáneos”

Versión completa de la entrevista al poeta en torno a la antología hispano-italiana

El poeta Alfredo Pérez Alencart / Foto: MGala

Como un rayo que no cesa se va consolidando la poesía del peruano-español Alfredo Pérez Alencart, profesor de la Universidad de Salamanca y también coordinador de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que, desde hace 20 años, se celebran en la capital del Tormes. En esta oportunidad se acaba de publicar una amplia antología bilingüe suya con poemas traducidos al italiano, la cual será presentada el sábado 12 de mayo dentro del Festival Internacional Virgilio, un prestigioso encuentro poético que se celebra en Mantua, la tierra de Publio Virgilio Marón, el memorable autor de la Eneida, las Bucólicas y las Geórgicas.

-Lo supongo feliz con un ejemplar de la antología ‘Para después / Per il domani’ entre sus manos

- Bajo este cielo de Salamanca me han sucedido cosas hermosas: una mujer, un hijo, unos buenos amigos, la mejor acogida en la ocho veces centenaria Universidad, muchos libros propios y ajenos… Esta ‘criatura’ mía resulta especial porque en ella reuní las diversas traducciones que de mis poemitas han trasvasado al dulce idioma del Dante y de Petrarca. El mérito todo se lo concedo a los traductores, Darconza, Di Leo, Costa, Impaglione y Canfield, que entiendo han mejorado mis versos. También a los editores Felipe Lázaro y Luis Cruz-Villalobos, por la generosa y rápida coedición de este libro con preciosos atavíos y bajos sus sellos, Betania y Hebel.

-¿Cómo lleva este próximo viaje a Italia y además a participar en un Festival Internacional de Poesía que lleva el nombre de Virgilio.

- No bromeo cuando explico a algunos amigos que ha sido el propio Virgilio quien me ha extendido esta cordial invitación. Claro está que con la complicidad de los poetas Stefano Iori y Beppe Costa, quienes están haciendo posible mi primer viaje a esa tierra y a esa cultura que aprecio en grado sumo y a la cual he entrañado todo lo que he podido a lo largo de mi vida. La poesía de Catulo es más posmoderna que la de buena parte de versificadores actuales que miran con desdén hasta aquello de lo que ignoran. Tengo a Virgilio, Horacio, Marcial o Catulo como a mis contemporáneos. Y qué decir del Dante. Puedo avanzarle que pronto volveré, por enésima vez, a adentrarme en ese océano lírico llamado La Divina Comedia: necesito de esos nutrientes como otros necesitan tortillas y hornazos.

-En cuanto a los temas tratados en sus poemas, ¿cuáles prevalecen más?

- El Amor, siempre el Amor: amor a la mujer amada, al Amado galileo, al prójimo que sufre injusticias sociales… Hay una miscelánea de asuntos pues, como Terencio, nada humano me es ajeno. También hay siete poemas que permanecían inéditos y que tratan temas de Virgilio o bien parten de algún verso suyo para tratar asuntos tan cotidianos como la envidia, el trabajo, lo bucólico, la presunta fama o la amistad.

-¿Por qué incluyó ese poema final que tiene versos en español y en quechua?

- Es un guiño a Virgilio y a las centurias transcurridas de su paso por nuestra tierra. Virgilio nació en Andes, una aldea próxima a Mantua. El quechua es, a la vez, el idioma de los Andes suramericanos y, principalmente de mi patria primera, el Perú. También porque es un poema que intenta recrear la siembra y cosecha de las primeras patatas en el viejo mundo. Así enlazo los dos mundos que llevo dentro, aún sabiendo que lo de los Andes americanos posiblemente sea una castellanización puesta en plural de ‘anti’, una palabra quechua que significa cresta elevada.

-¿Cómo lleva eso de la fama o de los reconocimientos que viene cosechando su obra?

- Hay que esquivar de forma rotunda toda posible vanidad. Pero claro, eso no se consigue con falsas humildades, con posturas que enmascaren el profundo ego acumulado y deseoso de exhibirse a la menor oportunidad de ocupar la tribuna o el escenario. Lo importante es ser consciente de los aportes realizados y de las limitaciones que le acompañan a uno. Luego, desde esa relativa seguridad, no aceptar que ningún saltimbanqui pretenda empalagarte con halagos o restringir tu libre albedrío para pretender darte su venia. En el poema así titulado y que lleva un verso de Virgilio (Fama Volat), reconozco que “a tiempo supe/ descreer de toda ganga”.

-También se lo preguntaba porque actualmente hay numerosos jóvenes que venden bastantes libros de algo que denominan poesía…

-Me alegro profundamente por ellos, si así se lo creen y, más todavía si les da para vivir sin cometer fechorías ni pasar indigencias innecesarias. He aprendido a no criticar al prójimo poeta. Otra cosa es cuando algún joven, de aparente notoriedad, se me acerca o escribe pidiéndome un comentario sobre sus versos. De forma privada conviene decir, como aquel niño que se percataba de lo que otros simulaban no ver: “El rey está desnudo”, pero no para cuestionar lo que escriben sino para alentar a que los versos lleven dentro algo de poesía.

-¿La poesía es para después?

- La poesía está con nosotros desde el Principio y se consolidó con la venida del Amado galileo, el mejor Poema de Dios y/o el Verbo encarnado. Soy creyente y no ceso de deleitarme de la grande Poesía que está contenida en la Biblia, a través de los escritos pergeñados por magníficos poetas-profetas. La poesía es para hoy y para después, porque siempre es y será necesaria para el espíritu del ser humano de todos los tiempos. La poesía salva, no tenga la menor duda.