Lunes, 25 de junio de 2018

La prostitución infantil y el turismo sexual en Camboya

La International Organisation for Migration estima que más de 300.000 mujeres y niños son víctimas de la trata en la zona del Mekong, que incluye Camboya. Específicamente en este país se estima que por lo menos una tercera parte de esos trabajadores son niños y niñas menores de 18 años, la mayoría de ellos de etnia Khemer.

Blanca Píriz Plaza

Activista por los Derechos Humanos

         La prostitución infantil está definida como la utilización de un niño o una niña en actividades sexuales a cambio de una remuneración o cualquier otra forma de retribución. No se restringe únicamente a las relaciones en las que está implicado el coito, sino que incluye además otras formas de relación sexual o actividad erótica que pueda implicar acercamiento físico y sexual entre la víctima y el explotador. Uno de los grandes focos de prostitución infantil a nivel mundial es Camboya. Actualmente el 22% de los turistas que viajan a Camboya lo hacen con fines sexuales, es el llamado turismo sexual infantil y afecta a millones de niños y niñas en todo el mundo.

          Tenemos que tener en cuenta que cualquier aproximación a las cifras del problema adolece de falta de precisión. En Asia las encuestas indican que entre un 30% y un 35% de los trabajadores sexuales en la subregión del Mekong tienen entre 12 a 17 años de edad. La International Organisation for Migration estima que más de 300.000 mujeres y niños son víctimas de la trata en la zona del Mekong, que por supuesto incluye Camboya. Específicamente en este país se estima que por lo menos una tercera parte de esos trabajadores son niños y niñas menores de 18 años, la mayoría de ellos de etnia Khemer. Esto se da especialmente en la capital, Phnom Penh, y en áreas urbanas cercanas.

         Además tenemos que añadir que en más de la mitad de los casos la persona que los introdujo o los vendió era alguien cercano a ellos. En muchas situaciones se dan casos de incesto o violación, lo que hace que las victimas huyan de su casa y sean un blanco fácil para las mafias que se dedican a la trata de prostitución infantil. En Camboya, las vírgenes son vendidas por unos 800 dólares americanos.

          Una de las historias que nos presenta UNICEF en su informe del 2000 llamado “Childre non the Edge” es la de Svey, nombre inventado para preservar la intimidad de la víctima. Svey perdió la virginidad a la edad de 16 años cuando fue vendida por su propia hermanastra a un funcionario camboyano por el precio de 500 dólares, un hombre que podría ser su abuelo y que tenía una norma muy importante: Svey nunca podría conocer el nombre de su dueño. Svey, que era huérfana, como otros 380.000 niños menores de 15 años, según estima el gobierno de Camboya, trabajaba para su hermanastra en un “Karaoke”. Ella comenzó a concertarle citas con clientes, hasta que en una de ellas el cliente la llevó a un bar y la drogó. Svey despertó horas más tarde en una habitación de hotel: había sido violada. Tras llorar desconsoladamente para volver a casa el hombre dijo que la había comprado, y que no tenía posibilidad de volver.

          A todo este infierno que sufren día a día los niños y niñas camboyanos hay que sumarle el importante riesgo al que están sujetos, no solo psicológicamente sino también físicamente: las enfermedades de transmisión sexual. Son vulnerables a la sífilis, los herpes, las infecciones urinarias y sobre todo al VIH. Una organización especializada estima que el 53% de las prostitutas camboyanas dan positivo en esta enfermedad.

         Además de todo esto hay que añadir que muchas son trasladadas a los países colindantes: Tailandia, Vietnam o Laos. Se estima, según la ESCAP, que miles de niñas Khmer son trasladadas de manera forzosa a Tailandia para ejercer la prostitución y cientos de niños son traslados para dedicarse a la mendicidad.

         Ya existen diversos proyectos para intentar erradicar este horrible problema, como el formado por UNICEF llamado Proyecto interinstitucional de las Naciones Unidas contra la trata de personas en la Subregión del Gran Mekong, que se estableció en junio del 2000 para facilitar una respuesta más vigorosa y más coordinada a la trata de seres humanos en Camboya.

         Otra de las acciones que ha llevado a cabo el Gobierno de Camboya en el año 2000 es el National Plan Against Sexual Exploitation and Trafficking of Children. Su estrategia es incrementar la actuación policial, rescatar a las víctimas y arrestar a los abusadores.

          Es responsabilidad de todos luchar contra el turismo sexual a nivel mundial, y por supuesto en el caso particular de Camboya, un país que ha sufrido el horror de la guerra civil bajo el régimen de los Jemeres Rojos hasta hace muy poco tiempo y que está luchando por salir adelante. En los últimos años ha conseguido un crecimiento económico y una mejora social dignas de admiración, pero aún quedan muchas cosas que hacer y está en mano de todos facilitar el desarrollo del país, erradicando la pobreza lo primero, ya que esto haría que la prostitución infantil desapareciera.