Domingo, 27 de mayo de 2018
Ciudad Rodrigo al día

Tarde de nuevo deslucida en materia taurina con un desencierro que se alargó ¾ de hora

CIUDAD RODRIGO | El desencierro concluyó cerca de las 20.15 horas tras resistirse a entrar dos toros

La capea de la tarde tuvo algún susto sin mayores consecuencias/Foto: Adrián Martín

Si alguien confiaba en que el pobre rendimiento durante el tramo matinal de los astados de Alberto Mateos Arroyo mejorase en el bloque de tarde, pronto comprobó que no era más que una ilusión, acabando por ser también muy deslucida la tarde en lo que a materia taurina se refiere.

La capea contó como protagonistas principales con tres astados del encierro, que apenas dejaron nada interesante, siendo fiel reflejo la actitud del toro colorado, de nombre Fusilero, que ya había estado por la mañana hasta 35 minutos en el ágora dentro del tiempo del encierro hasta que le dio por entrar a toriles. En esta capea de la tarde, salió de los toriles… y ya. Ni siquiera llegó a bajar la Plaza. Junto a esos tres toros del encierro, también se sacó a la capea el astado que se había empleado en la exhibición de recortes.

La actitud de los toros tuvo como ‘noticia positiva’ que sólo hubo un joven que requirió atención médica, un joven malagueño de 26 años que, tras liarse con el capote, recibió dos varetazos, uno en la espalda y otro en la cara anterior del muslo derecho, con pronóstico leve.

Finalizada la capea, llegó la hora del desencierro, que se prolongó durante unos tres cuartos de hora. A esta cita se soltaron tres astados, costándoles mucho bajar a dos animales, uno de ellos el famoso colorado. Como era previsible, este astado dio muchísima guerra, uniéndose un hermano de camada para, por ejemplo, quedarse emplazados unos cuantos minutos en la curva de la Glorieta del Árbol Gordo.

Poco a poco se les fue llevando a los toriles de San Pelayo, dándose por finalizado el desencierro a las 20.12 horas.

Ver más imágenes: