Sábado, 21 de julio de 2018

Un año que se va, y otro que viene

Esto ha sido todo para 2017, un año que se va, nos deja, para no volver jamás salvo en forma de recuerdo. Y en su lugar llega 2018, que nace con esperanzas, pero sin que sepamos a ciencia cierta cómo llegará a ser finalmente. Como la vida misma.

Y es que, en cierto modo, los años son como las personas, los antiguos tienen que dejar paso a los nuevos. Asimismo, todos los años son distintos, y mientras unos nos darán más alegrías, otros nos decepcionarán más. Y en ellos hay tanto circunstancias que nos llenan de júbilo, como situaciones que nos crean dolor.

En este sentido, 2018 no será distinto, y aunque al final del mismo podremos hacer un balance general, en momentos puntuales mostrará su doble cara, el bien y el mal, la alegría y la tristeza.

Sin duda, la mayor esperanza para Salamanca en el año nuevo, será la celebración del octavo centenario de la Universidad de Salamanca, que atraerá a insignes personalidades de talla mundial, atraídos por la seductora idea de rendir honores a una institución académica que fija sus orígenes en el año 1218, cuando el rey Alfonso IX de León decidió situar los Estudios Generales del reino en la capital del Tormes.

Desde entonces, han sido miles, millones las personas que han pasado por las tierras salmantinas, en busca de sabiduría, año tras año. Como también, desde la creación de la fachada plateresca de la universidad histórica en el siglo XVI, muchos se han encomendado a la rana, pidiéndole buena suerte para el futuro.

Y en realidad, todos haremos lo mismo al tomar las uvas de Nochevieja, que nos comemos en un ritual sobre el cual la superstición amenaza que, de no hacerlo, tendrás mala suerte. Y como, por mucho que haya avanzado la ciencia, aún conservamos los miedos existentes desde que el ser humano es tal, nos aprestaremos a tomarlas, por aquello del “por si acaso”.

Este hecho no evita que, muchos de quienes ya han tenido mala suerte previamente, se tengan que quedar sin tomar las uvas, incluso sin cenar en algunos casos, bajo el techo de las estrellas. Para ellos también es Nochevieja, y para ellos también empezará un nuevo año, ojalá mejor.

Y es que ni la Navidad, ni los años son iguales para todos. Y como suele ser costumbre, el año nuevo traerá infinidad de cosas buenas, pero también muchas cosas malas. Seguirán dándose accidentes laborales, desahucios, asesinatos, accidentes de tráfico, guerras,… Pero sin duda en nuestras manos está el aportar nuestro granito de arena para que cada vez se den menos de estos desgraciados casos.

Ojalá en la Nochevieja de 2018 podamos brindar por un año que haya sido mejor que los anteriores. Entretanto, celebraremos la esperanza que depositamos en un año que, seguro, nos traerá unas cuantas alegrías.

¡Bienvenido 2018!