Domingo, 17 de diciembre de 2017

Conceden la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort a Luis Enrique de la Villa

Jurista y poeta, De la Villa es Doctor Honoris Causa por la Usal y participó en el XX Encuentro de Poetas Iberoamericanos con un poema dedicado a Aníbal Núñez
Luis Enrique de la Villa, en Salamanca. Foto: José Amador Martín

El BOE del pasado 1 de diciembre publicó el Real Decreto 1019/2017, por el que se concedió la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort al reconocido jurista Luis Enrique de la Villa Gil. El Consejo de Ministros, a propuesta del Ministro de Justicia Rafael Catalá, aprobó esta máxima distinción, creada para premiar los relevantes méritos contraídos por cuantos intervienen en la Administración de Justicia y en su cultivo y aplicación del estudio del Derecho en todas sus ramas.

Luis Enrique de la Villa Gil (Madrid, 1935) es catedrático Emérito de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Autónoma de Madrid y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca. Recordemos que su Discurso de Investidura,  “La tentación del Derecho en los poetas de Salamanca”, fue leído el 19 de junio de 2009 en un acto celebrado en el Aula Magna del Edificio Histórico de la Usal. En fechas más recientes, el pasado 5 de junio, presentó su poemario ‘307 haikús’ (El espolón encendido, Madrid, 2017), en el salón de actos del Centro Cultural Hispano-Japonés de la Universidad de Salamanca. También participó en el XX Encuentro de Poetas Iberoamericanos, el pasado mes de octubre, con un poema dedicado a Aníbal Núñez, el cual se encuentra incluido en la antología “Explicación de la derrota” (Edifsa, Salamanca, 2017), coordinada por el poeta A. P. Alencart, colaborador de SALAMANCArtv AL DÍA.
 
Ofrecemos el poema que dedicada al poeta salmantino.

A ANÍBAL NÚÑEZ

La sangre que ha perdido le retiene
junto al perfume de la tierra.

Mártires, perdedores y soldados,
víctimas del negro deseo
cabrillean entrañas escarlatas.

Fuisteis suntuosamente miserables
Mao Zedong, Stalin, Hitler,
los Leopold segundo e Hideki Tōjō,
siervos de aleves apetitos
pestilentes como vuestros hematíes.

Millones de inocentes cadáveres
estercolan airadamente
la perfumada tierra sangradera,
y vician sus rojos humores
con la sangraza de los asesinos.


(*) Los primeros dos versos en cursiva pertenecen al poema La batalla, del libro de Aníbal Núñez Clave de los tres reinos (Editora Regional de Extremadura), 1986, pág. 75.

  • Luis Enrique de la Villa y su esposa María Jesús, en la Plaza Mayor de Salamanca. Foto: Jaqueline Alencar