Viernes, 15 de diciembre de 2017

Lozano, Núñez Juy, Amador y Vacas dedican sus versos a Aníbal Núñez

Cuatro autores locales recuerdan la obra del poeta, recientemente homenajeado en el XX Encuentro de Poetas Iberoamericanos

El poeta salmantino Aníbal Núñez

Poetas de Salamanca ofrecen sus versos, a modo de recordatorio y muestra de admiración, para celebrar a Aníbal Núñez. Estos textos se encuentran incorporados en la antología ‘Explicación de la derrota’ (Edifsa, Salamanca, 2017), publicada como memoria del XX Encuentro de Poetas Iberoamericanos, que anualmente organiza la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes, bajo la coordinación del poeta Alfredo Pérez Alencart, profesor de la Usal y colaborador de SALAMANCArrtv AL DÍA.

ANÍBAL LOZANO

 

COLLAGE

                                                                                              A Pollux

 

En  el tríptico,  una mancha realizada sobre acetato

con carborundo encendía la noche en el Bolero.

 

Mientras Propercio graba una matriz con resina de poliéster y esparto,

el fugitivo figura en un paisaje.

 

(Cecilia,  cántame una balada de amor hasta que pase)  -

 

Otro fragmento: en azul ultramar el diamante reposa

y Aníbal Núñez mezcla una doble impresión

en aluminio con salpicados.

ALVAR NÚÑEZ JUY

 

ALBINA (Anagrama)

“Las palabras deslícense”

 

Cayendo… En la copa De un roble dorado

Ella en las alturas Yo de pie en ruinas

Sublime belleza       Pabellón fastos Donde el granate

predomina sobre el rojo; Y las estancias pierden su forma…

 Los grabados parecen demonios Tan bellos todos, que los ánimos excitan,

Y el pulso se dispara en febril combate    Entre destino y ego

-Porque la muerte tan sólo es    La búsqueda del albor-

Arriba en las alturas           Cayendo    Carente de fondo y perspectiva,  

Diluyendo ocre y nieve en un sueño tan perfecto

Que daña la retina   Que devora la rutina;    Encina, de mi olvido…

Allí estaba la belleza de gritos vestida,

Grietas por donde emerge el ideal, Donde las divinidades sonríen.

Cayendo…En un río estanco De fango y lirios,

¿Es delirio o es castigo?

La muerte vestida de blanco No inmuta al naufrago Asido al clavo

que arde de esperanza.

Y ciego añora,        Lo que jamás         Y añora

Abrasadas las ascuas en ceniza fría  Que adorna los cuerpos

de los que faltan

-Pues muchos son los que extraviaron el alma-

Ella, la dama  Estaba aquí primero.

Y la poesía  Ya partió;

 

Rompió las ansias Quebró las venas azul plomo Que ya

fluyeron en manantiales desprovistos

De heridas...

Y la belleza perdida  Alberga deseos  De ser arrasada

Y yacer a los pies

De tan mágico cenotafio.

JOSÉ AMADOR MARTÍN

 

SALAMANCA

 

Hermoso cuento, mientras cae, de nuevo,

 la rosada cortina de la tarde y duerme el valle,

y en el valle duermen los signos en las piedras

y la pasión idílica

 

Aníbal Núñez

 

La memoria pervive en la ciudad,

en esos pasos que siempre la recorren,

en la ruina en que se alza,

en la luz que la transforma en armonía


Recorrerla en sentirla

en las esquinas de los vientos

en los parques que sin apenas saberlos

los amamos en el sueño de los árboles.

En los muros pintados y en los rostros

somos partícipes de un devenir de sombras,
también en los cielos de cada atardecer que aquí pervive

con los signos de la supervivencia.

 

Somos testigos de abrazos y crepúsculos

de lluvias y de soles. Del tiempo que pasa

como si no pasara nunca

en la memoria y olvidos de todo lo que fuimos.

 

Hoy,tu, regresas, como cada tarde,

enel vuelo de las aves, en la rosada cortina de los sueños,

en el hermoso cuento de las luces

a las colinas y valles que encierran la ciudad.

Hoy queda el duelo de palabras y otoños

de calles y plazas, de jardines y piedras

donde grabar tu nombre de sentida memoria

en las páginas del tiempo, donde tu reposas.

RAÚL VACAS

 

VADO PERMANENTE, a Aníbal Núñez

 

No importa que la tarde sea blanca

y todos se marcharan de la mano

a visitar la muerte. Todo es en vano

si el amor no permanece, si arranca

 

sus raíces, si pierde en la petanca

de los días y aparca en el verano

su silencio, si es águila o humano.

No importa que esta tarde Salamanca

 

saliera en otra foto diferente,

que al fondo de la fila hubiera un niño

ciego, ajeno al sueño y al color.

 

No importa que, perdida entre la gente,

una mujer de gris me hiciera un guiño.

y fuera de paseo hasta su amor.