Viernes, 23 de febrero de 2018

Para Aníbal Núñez, en portugués y en español

La poesía del salmantino, gracias al XX Encuentro de Poetas Iberoamericanos, trasciende las lindes provinciales. Aquí los aportes de Salvado y Faria, dos reconocidos poetas de Portugal y Brasil

António Salvado conoció en Salamanca a Aníbal Núñez, gracias a su hijo Pedro, quien por entonces (año 1984) se había instalado en Salamanca para empezar sus estudios en la Universidad. Ahora le dedica un sentido poema, al igual que el destacado y premiado poeta brasileño Álvaro Alves de Faria, quien conoció a Aníbal por fotos y por su poesía. Y se entrañó en ella para dedicarle unos versos inspirados en la vida y obra del salmantino. Los poemas en portugués fueron publicados en el volumen ‘Explicación de la derrota’, que es la antología del XX Encuentro de Poetas Iberoamericanos dedicada a Aníbal Núñez. El coordinador de la misma, Alfredo Pérez Alencart, poeta y colaborador de SALAMANCArtv AL DÍA, también ha sido el encargado de traducir los versos al castellano.

António Salvado

António Salvado (Castelo Branco, Portugal, 1936). Es uno de los más notables poetas lusitanos actuales. Ha sido distinguido por la Universidad de Salamanca y por la Cátedra de Poética “Fray Luis de León” de la Universidad Pontificia de Salamanca. También ha recibido la Medalla al Mérito Cultural por el Ministerio de Cultura de Portugal, el Premio “Chinaglia” de la Unión Brasileña de Escritores, y la prestigiosa medalla de la Orden de Sant’Iago da Espada, fundada en 1170, condecoración entregada en 2010 por el presidente Anibal Cavaco Silva. Su obra lírica acopia más de sesenta títulos, escritos en el espacio temporal de 1955 a 207, entre los que están A Flor e a Noite, Na Margem das Horas, Cicatriz, Difícil Passagem, Tropos, Amada Vida, Vtere Félix, O Prodigio, Castalia, O Gosto de Escrever, Rosas de Pesto, A Plana Luz do Dia, Largas Vias, Pausas do Aedo, Rochas, Entre Pedros, o Verde; Palavras Perdudas seguido de Oito Encómios; Modulações; Recapitulação; Quase Pautas; Ao Fundo da Página; Afloramentos; No Fundo da Página; Essa Estória; Odes; Outono (en portugués, español y japonés); Psique e Cupido (2014) Sonetos do Interregno (2014) o De tão cansada a esperança, seguido de Liames (2017).

El año 2000 el Centro de Estudios Ibéricos y Americanos de Salamanca (Ceias)  publicó, en castellano, su antología Los dominios de la mirada. La editorial Aríon, de Lisboa, editó en 2005 la antología Na eira da Beira, para conmemorar su Cincuentenario de Vida Literaria. En 2010, el XIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos le tributó un homenaje y se publicó una amplia antología de su obra en un volumen titulado La hora sagrada (Poesía 1955-2010).

Para Aníbal Núñez, con mi mano extendida

No temas, corazón, pierde cuidado
que no te he de dejar sin alimento…

A. Núñez

1. Saber qué decir esta mañana anodina
con chillido de gentes discutiendo no sé qué,
con nieblas fingiendo ser claridades,
más otras gentes caminando sin rumbo.
Un cielo que azul debía haber nacido
y que cual negro de brea se presenta,
un suelo mojado aunque no haya llovido
y jóvenes cansados que ya no luchan. 
Qué día este, en modo alguno previsto,
tan funestas –    horas que se perfilan
hecho señor de mí,    por aquí   y yo
balbuceando nombres y palabras,
cruzando líneas curvas con las rectas,
juzgando que el futuro se adivina.
 
2. Ausente     desvelando la compañía
de un hecho cualquiera, de un grácil gesto
que le conforte al ir repasando los días,
de tantas ilusiones   resignaciones  a la espera.
Confundir las estaciones: la primavera
ocupó lugar de otoño y de barbecho
y las tempestades acres del invierno
ganaron al verano tan compasivo.
Mas insiste el corazón en encontrar
un seguro camino de presencias
que le sean fieles y siempre al lado –
pero en el corazón, fluyendo, el tiempo
de sí mismo lo transforma en un ausente
que de él poco sabe. O casi nada.
 

(Traducción de A. P. Alencart)

 

Para Aníbal Núñez, com a minha mão estendida

 
No temas, corazón, pierde cuidado
que no te he de dejar sin alimento…
B. Núñez
1. Conhecer que dizer nesta manhã de nada
com ruídos de gente a discutir o quê,
com névoas a fingir de claridade,
mais outra gente a caminhar porquê.
Um céu que azul devia ter nascido
e que em negro de breu se delimita,
um chão molhado mas sem haver chuva
e jovens de cansados que não lutam.
Que dia este, em nada anunciado,
horas que se perfilam     tão funestas –
e eu     para aqui     feito senhor de mim,
balbuciando nomes e palavras,
cruzando linhas curvas com as rectas,
julgando que o futuro se adivinha.
 
2. Ausente     desvendando a companhia
dum acaso qualquer, dum grácil gesto
que lhe conforte o repassar dos dias,
de quantas ilusões     resignações     à espera.
Confundir as estações: a primavera
tomou lugar de outono e de pousio
e as tempestades acres do inverno
ganharam o verão tão compassivo.
Mas teima o coração em encontrar
umcaminho seguro de presenças
que lhe sejam fiéis e sempre ao lado –
porém no coração, fluindo, o tempo
de si próprio o transforma num ausente
que d’ele pouco sabe. Ou quase nada.

 

Álvaro Alves de Faria

Álvaro Alves de Faria nacido en São Paulo en 1942, pertenece a la Generación de los 60. Autor de más de 50 libros de poesía, novela, relatos, ensayo literario, teatro,… Como periodista cultural recibió dos veces el Premio Jabuti y tres veces el Premio Especias de la Asociación Paulista de Críticos de Arte. Como Poeta, así le gusta definirse, ha recibido los premios más importantes del país y ha participado en Encuentros Internacionales en Brasil, Coimbra, Salamanca. Su gran número de publicaciones poéticas, novelísticas, teatrales,… hace imposible una enumeración. Aunque la mayor parte de obras poéticas de Brasil se encuentran recogidas en Trajectória poética (2003) y toda su obra poética portuguesa en  Alma gentil / Raízes (2010). Salamanca, a través de su Ayuntamiento, le homenajeó el año 2007, dentro del XI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, declarándole Huésped Distinguido y publicando una antología de su abra bajo el título “Habitación de olvidos”(Edifsa, 2007, con traducción de A. P. Alencart).  Posteriormente de él se han publicado varios libros más en castellano, traducidos por Alencart y, especialmente, por Montserrat Villar  Domínguez.

 


Retrato de Aníbal Núñez pintado por Miguel Elías (fragmento) 

Veo la fotografía del poeta
y quedo en silencio dentro de mí,
como si me cerrase la boca
el paño que amordaza a la poesía.
 
Aníbal, la belleza no está en todo lugar
y ya es imposible cultivar el sueño
de los lugares por donde caminas
descubriendo el sentido de las cosas
y de la música que nadie oye.
 
Callas en ti ese poema que no fue escrito,
las palabras que murieron en la punta de los dedos,
en el ave
que la noche adormece en los árboles
y espera que llegue esa mañana imposible.
 
Nada diré de los andariegos que caminan
las distancias del poema,
pero hablaré de sus pies que pisan las piedras
y entran en los templos de puertas cerradas.
 
Salamanca es un retrato que traes en el bolsillo
de la chaqueta que cubre tu vida
con las penas de los pájaros
y los vuelos de las incertidumbres de las calles y paredes
 
No veo los muertos que recordaste al ver el sol,
mas veo las plantas que cargas en los hombros,
los ojos ocultos del mundo
que desaparece en la memoria de un tiempo olvidado.
 
Cabrá al poeta desvelar la geografía del alma,
como si así pudiese seguir con su historia.
 
La música de las manos en gestos que se gastan,
esa palabra olvidada en el fondo del bolsillo,
lo que se revela pero no se muestra
porque las piedras callan los campos de los recelos,
lo que la vida enmudece ante que el sueño exista.
 
Todavía es posible ver los ríos y sus aguas sagradas
donde puedes mojar los pies y el corazón en ruinas.
 
Veo la vieja fotografía del poeta,
el rostro que se revela,
algo que duele, tal vez  el viento,
tal vez las imágenes,
lo que no se percibe pero está por dentro.
 
Los caballos vuelan con alas de ángeles,
de aquellos expulsados del cielo,
caminan por las flores
y aplastan esa poesía
que hiere más al atardecer.
 
No hay lugar, poeta, no hay lugar,
no hay lugar
no hay lugar
no hay lugar sino el abismo que abre la puerta
para un salto definitivo a la nada.
 
El mundo no es el mismo, poeta,
se transformó en un territorio de hombres tristes,
aquellos que caminan infortunios
y se pierden solitos.
 
El lugar es aquí, ese que olvidamos de vivir.
 

(Traducción de A. P. Alencart)


Vejo a fotografia do poeta
e fico em silêncio dentro de mim,
como se me fechassem a boca
o pano que amordaça a poesia.
 
Aníbal, a beleza não está em todo lugar
e não é mais possível cultivar o sonho
dos lugares por onde caminhas
a descobrir o sentido das coisas
e da música que ninguém ouve.
 
Calas em ti esse poema que não foi escrito,
as palavras que morreram na ponta dos dedos,
na ave
que à noite adormece nas árvores
e espera que chegue essa manhã impossível.
 
Não direi dos andarilhos que caminham
as distâncias do poema,
mas falarei de seus pés que pisam as pedras
e entram nos templos de portas fechadas.
 
Salamanca é um retrato que trazes no bolso
do casaco que cobre tua vida
com as penas dos pássaros
e os voos das incertezas das ruas e das paredes.
 
Não vejo os mortos que lembraste ao ver o sol,
vem vejo as plantas que carregas nos ombros,
os olhos escondidos do mundo
que desaparece na memória de um tempo esquecido.  
 
Caberá ao poeta desvendar a geografia da alma,
como se assim pudesse seguir com sua história.
 
A música das mãos em gestos que se gastam,
essa palavra esquecida no fundo do bolso,
o que se desvenda mas não se mostra,
porque as pedras calam os campos dos receios,
o que a vida emudece antes do sonho existir. 
 
É ainda possível ver os rios e suas águas sagradas
onde podes molhar os pés e o coração em ruínas.
 
Vejo a fotografia antiga do poeta,
a face que se revela,
alguma coisa que dói, talvez o vento,
talvez as imagens,
o que não se percebe mas está por dentro.
 
Os cavalos voam com asas de anjos,
daqueles expulsos do céu,
caminham pelas flores
e esmagam essa poesia
que machuca mais ao entardecer.
 
Não há lugar, poeta, não há lugar,
não há lugar
não há lugar
não há lugar senão o abismo que abre a porta
para um salto definitivo ao nada.
 
O mundo não é o mesmo, poeta,
transformou-se num território de homens tristes,
aqueles que caminham infortúnios
e se perdem sozinhos.
 
O lugar é aqui, esse que esquecemos de viver.

 

Reportaje fotográfico de Jacqueline Alencar