Domingo, 19 de noviembre de 2017
Las Arribes al día

Donde dije digo, digo Diego

Cada día que pasa los aficionados a la caza y a la pesca lo tenemos un poco más difícil, y no solo porque cada vez nos cueste más dinero practicar sendas actividades, haya menos peces en los ríos por la contaminación de las aguas o menos especies cinegéticas como consecuencia de las enfermedades, la contaminación del suelo y la introducción de sistemas de cultivo y técnicas agresivas con el medio ambiente.

Pues sí, a todo eso, aunque desde hace algún tiempo, se suman nuestros legisladores sin saber muy bien los motivos, bueno sí, la razón no es otra cosa que situarse en lo políticamente correcto para una sociedad que ha equivocado los valores hasta el punto de poner a los animales por delante de las personas, y ello sin necesidad de que sean vacas ni que estemos en India, aunque en ocasiones lo parezca.

Y esa docilidad para dejarse influenciar por quienes vestidos de verde se les presentan como salvadores del planeta sin haber pisado más el campo que en alguna ruta guiada, se debe a su desconocimiento del medio natural, así que se dejan arrastrar por las masas, que diría Ortega, como si ello significara estar en posesión de la razón absoluta, cuando nada más lejos de la realidad.

El caso es que nuestra clase política además de practicar el ‘tú más’ como argumento para no mirarse en el espejo, cualquier asunto que requiere de su responsabilidad prefieren verterla en el otro, estén en el gobierno o en la oposición, y siempre encuentran argumentos para echarle la culpa al otro de lo que pasa. Me explico.

Hace unos días el Parlamento rechazaba una proposición para modificar la Ley de Patrimonio y Biodiversidad después de que el año pasado el Tribunal Supremo estimase un recurso presentado por grupos ecologistas y especies como la carpa, la trucha arco iris, el black bass y el arruí, entre otros, fuesen catalogadas como especies exóticas, lo que supondrá en un plazo indeterminado su desaparición y con ellas la forma de vida de muchas familias que habitan en el medio rural y cuya economía depende de su aprovechamiento mediante la caza y al pesca.

En contra de la propuesta del PP votaron Podemos y PSOE, mientras que Ciudadanos se abstuvo, con lo cual no pudo salir adelante. Los tres grupos, bueno, socialistas y naranjas, acusan al PP de falta de diálogo y que no contó con ellos para elaborar el texto, vamos, que quieren hacer comulgar a cazadores y pescadores con ruedas de molino, tal vez por ese egocentrismo que impera en la clase política que les impide reconocer que en ocasiones se equivocan.

Lo peor del caso es que estos dos partidos se habían comprometido a apoyar un cambio de la ley para arreglar el desaguisado, por lo que han quedado retratados para cazadores y pescadores. Un apunte. La ley de Patrimonio fue una apuesta de Cristina Narbona siendo ministra de Medio Ambiente. Actualmente, Narbona es presidenta del PSOE. Así no vamos a ninguna parte.