Domingo, 24 de septiembre de 2017
Las Arribes al día

Cárabo, astaco, jaiba o simplemente, cangrejos

La apertura de la veda se dará el próximo domingo sin variaciones respecto a la anterior temporada, sin cupo ni talla, los reteles deben estar identificados con los datos del pescador  

Los pescadores cercanos a los 60 añoran la presencia de nuestro cangrejo en los ríos / FOTOS: J. I. H.

Dentro de unos días se inicia otra nueva temporada de la pesca del cangrejo, más que pesca diríamos matanza y exterminio de estas especies por decreto ley. Son los tiempos que nos toca vivir con unas leyes verdaderamente absurdas, pero nos guste o no, tenemos que respetar.

Hoy vamos a hablar de cuando en nuestra provincia teníamos 11 sí 11 cotos de pesca de cangrejos, paso a nombrarlos, Huebra, El Cubo de Don Sancho, Gallegos, Anaya, Pelarrodríguez, Alhándiga, Almar, Cañedo, Camaces, La Encina y Ribera de Cañedo. También existían tramos y zonas vedadas, se expedían entre diez y catorce permisos de pesca por día hábil, con unos precios de 1.650 pesetas los pescadores extranjeros, 330 pesetas los ribereños y de las sociedades colaboradoras, y 830 pesetas el resto de pescadores. Las capturas eran solamente de 80 cangrejos, que también tenían su medida reglamentaria, era la del largo de un cigarrillo Celtas corto sin filtro, vamos unos 8 centímetros, medidos de entre los ojos y la cola. Tenían fama de ser un manjar exquisito, pagándose hasta 100 pesetas por cangrejo.

Desgraciadamente, nuestro cangrejo desapareció de todas las aguas del país, como también han ido desapareciendo otras clases de peces, riqueza de nuestro patrimonio que no hemos sabido conservar. Nadie puso remedio para evitar su desaparición, solo traer unos primos lejanos que ahora están considerados plagas y que hay que exterminar; y tenemos que ser los pescadores deportivos tradicionales los que tenemos la responsabilidad de llevar a cabo el exterminio.

Vamos a hablar de las cuatro clases de cangrejos que pueblan nuestras aguas. De la familia de los astácidos contamos con dos tipos, el cangrejo de patas blancas, o común, prácticamente desaparecido (Austropotamobius pallipes), autóctono y endémico; el primo americano, cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus) originario de Norteamérica occidental entre el océano pacifico y las montañas rocosas, que sus buenos miles de euros costó su aclimatación, dinero que se fue por las alcantarillas.

De la familia de los cambaridos, primo del pariente americano, llegó el cangrejo rojo o de las marismas (Procambarus clarkii), originario del sureste de los EEUU y el norte de México. Y cerramos este artículo con el cangrejo chino o mitones (Eriocheir sinensis), originario de Corea y China. Estas tres últimas especies están consideradas exóticas de carácter invasor, y echo la vista atrás cuando los pescadores se recorrían los ríos y regatos provinciales en busca de estos cangrejos. Los ríos Huebra, Yeltes, Almar, Cañedo, Uces, Zurguén y tantos otros regatos, hoy no solo no tienen cangrejos si no que ha desaparecido hasta el agua, como por ejemplo en el río Poveda.

Para terminar, comentarles que la ley nos permite pescarlos con reteles que tienen que llevar una placa con el nombre y apellidos del pescador y el número de su carnet de identidad. No se pueden poner de cebo especies exóticas, no hay cupo de capturas ni talla, y tienen que ser sacrificados todos, no se puede devolver ningún cangrejo al río, sea cual sea su tamaño. Cuando salgamos del lugar de captura tienen que estar todos bien muertos, las sanciones son de un elevado coste, son tiempos de cambio. Buena pesca.