Lunes, 20 de noviembre de 2017
Ciudad Rodrigo al día

El porvenir del PSOE en la encrucijada

Por lo tanto, ni el obsoleto “felipismo”, ni el intrigante manejo entre bastidores de sus herederos, los llamados “barones”, (¿baronía de qué?), pueden tener la ilusión a punto

La no militancia partidista me permite, desde el respeto y la empatía que todos los partidos políticos me merecen, ofrecer seguidamente mi particular análisis de la desfasada ideología socialdemócrata que viene practicando el PSOE en España, y cuya gravedad amenaza su propia supervivencia.

Los hilos que mueven la tramoya de la vida no paran un instante. Semejante dinámica contagia no solo nuestros actos, sino incluso nuestros más recónditos pensamientos y sentimientos. La vida consiste en el devenir del futuro anhelante, de lo que poquísimas veces somos conscientes y consecuentes. Así nos va, siempre con el mismo equipaje de dudas sobre las espaldas.  Mas la solución no puede venir mirando hacia atrás, sino adelante. Siempre, siempre adelante. No obstante, volvamos a retomar el argumentario central de esta crónica. Porque la regeneración del panorama descrito nos incumbe a todos: políticos y cuantos ciudadanos de la sociedad civil  se sientan en la obligación, ética y moral, de aportar su granito de arena en aras de intentar lograr entre todos alguna posible solución al enorme problemón que dificulta gozar el bienestar social en concordia y armonía. De manera que trataré de desarrollar con cierta amplitud la crisis del PSOE, inmerso como está de pleno en la carencia de esa actualizada definición en profundidad que padece la socialdemocracia europea y, por ende, la española.

El “felipismo” salido de las urnas de Suresnes (Francia), cambió de arriba abajo la piel de España y nos aproximó con mesurado acierto la modernidad que imperaba allende los Pirineos. Ingresamos en la UE, y una riada de miles de millones de euros, gratis et amore, posibilitaron mejorar y poner al día las infraestructuras de comunicación y el transporte de personas y mercancías; la agro-ganadería adquirió un fuerte impulso tecnológico, así como las industrias agroalimentarias, la EXPO y el AVE de Sevilla, las Olimpiadas de Barcelona…, todo parecía asombroso y regocijante, mas duró lo que la brevedad de un sueño. Aquel derroche de millones despertó la ambición de ciertos malandrines, y poco a poco se fueron abriendo de par en par las puertas de la desconfianza. De manera que los tiempos dorados del “felipismo”, dieron con los cien años de “honradez” por los suelos. Desde aquel entonces, el socialismo español comenzó la espiral decreciente de una cuesta abajo que parecía, y sigue pareciendo, no tener fin, debido al distanciamiento y desconexión del partido socialista con la problemática real de la ciudadanía del siglo XXI, tan compleja, varia y multiforme. Así pues, el nuevo proyecto ideológico socialdemócrata requiere afrontar con anticipación, valentía, talento, imaginación y mucho tacto las demandas secesionistas, el paro y empleo precario, la corrupción, las pérdidas de poder adquisitivo, la justa remuneración de toda clase de trabajos, nivelar las grandes desigualdades propiciadas por el favorecimiento desmesurado del capital en detrimento de las clases más desfavorecidas de la sociedad…, y todo ello agigantado por la terrible crisis económica iniciada a finales del siglo XX en otros países, y llegada a España a comienzos del actual siglo.

Por lo tanto, ni el obsoleto “felipismo”, ni el intrigante manejo entre bastidores de sus herederos, los llamados “barones”, (¿baronía de qué?), pueden tener la ilusión a punto, ni el entusiasmo, ni en muchos casos la edad conveniente para acometer la tarea política mayúscula que tienen por delante y que los españoles  reclaman en este tiempo nuevo. La recientemente fallecida Carme Chacón lo tenía perfectamente estudiado y defendido hasta por escrito: el federalismo cooperativo es la mejor salida en positivo que puede ofrecer la socialdemocracia española. No vale para nada la palabrería mitinera y sin ideas renovadoras en profundidad de quien, mas no porque sea mujer, está apoyada por unos cuantos barones conspiradores que adornaron con su presencia en primera fila, cual patética guardia pretoriana, la fotografía del lanzamiento en público de su candidatura como aspirante para la secretaría general del PSOE. En nuestra modesta opinión, solamente esa socialdemocracia de nuevo cuño será capaz de recuperar la vanguardia ideológica del espacio europeo que más directamente nos concierne, en el que dignamente vivirán nuestros nietecitos, quienes desarrollarán en él sin precariedades sus proyectos de vida, disfrutando del bienestar  en libertad y plenitud.