Jueves, 29 de junio de 2017

Un autor inusual en el IES Mateo Hernández, Daniel Rabal Davidov

Daniel Rabal Davidov acude a dar una charla al IES Mateo Hernández con motivo del Día del Libro

Pocas veces los alumnos de un instituto acuden a un acto en el que el conferenciante tiene casi su edad y, sin embargo, es capaz de llenar un escenario con su discurso y su entrega. Con toda generosidad, Daniel Rabal Davidov acude a dar una charla al IES Mateo Hernández con motivo del Día del Libro y, además de presentar su primera novela que escribió con 16 años, Las brillantes luces de la ciudad, los mismos o menos que tienen sus oyentes, les insiste a luchar por sus sueños, a insistir en aquello que desean, sea estudiar una ingeniería o dedicarse a la escritura, a la música o al teatro.

         Es posible que Daniel Rabal lo tuviera un poquito más fácil… sin embargo a veces el talento no se hereda aunque es difícil sustraerse al arte cuando tus bisabuelos son actores, escritores; cuando tus abuelos se dedican al cine, y escriben poemas, cuando tus padres actúan y en el caso de Adriana Davidova, la madre de Daniel, el talento se vuelca en la pintura, la actuación, la página y la dirección de escena. La familia de Daniel no es cualquier familia, por eso, al entrar en el Mateo Hernández, lo primero en  que repara es en una foto de su bisabuela, Carmen Laforet, en medio de un mural dedicado a la mujer escritora.

         Los alumnos que ahora escuchan a Daniel Rabal Davidov no saben de árboles genealógicos, lo que les interesa es preguntar al autor de dónde vienen sus ideas, cómo empezó a escribir al mismo tiempo que le pasaban las cosas, sin pararse a pensar, cómo lo dejó reposar y luego, tras enseñárselo a su padre, el actor Liberto Rabal, este le dijo que quería saber qué pasaba después. Daniel Rabal, estudiante de lenguas y literatura moderna había escrito una novela y como ya estaba curtido en recitales de poesía, sabía quién podía publicársela con el mimo con el que AMARGORD EDITORIAL trata a sus autores. Una novela azul, cuidada al máximo porque Daniel tampoco deja nada al azar.

         Dueño de una seguridad contagiosa, Daniel Rabal es un perfecto intérprete de sus textos, ya sean poemas o fragmentos de esta novela de aprendizaje cuya génesis contó a los alumnos de bachillerato, fascinados por sus palabras. Las mismas con las que habla con toda naturalidad de su particular familia, de su proceso de escritura, de su amor por la música y la formación de un grupo, Wild Rain, cuyas canciones, escritas en inglés, también son obra suya. La música fue el broche final de un encuentro en el que los alumnos del IES Mateo Hernández se atrevieron a preguntar y cuestionar al joven autor. Una guitarra, una voz grave y profunda y un mensaje muy claro a este público entregado: hay que perseguir cada uno de nuestros sueños, sueños de letras, sueños de música, sueños cumplidos.

Charo Alonso