Martes, 22 de agosto de 2017

Daniel Rabal Davidov conquista a la crítica con ‘Las brillantes luces de la ciudad’

El joven escritor, bisnieto de Paco Rabal, presenta en Salamanca su libro, una historia sentimental de la primera generación del siglo XXI
El joven escritor Daniel Rabal Davidov, en Manolita Café Bar. Foto: Alberto Martín

El joven escritor Daniel Rabal Davidov (bisnieto del gran Paco Rabal) ha presentado este jueves en Salamanca, en el Manolita Café Bar, su libro “Las brillantes luces de la ciudad”. Se trata de la historia sentimental de la primera generación del siglo XXI. Escrita a los dieciséis años, tiene toda la fuerza del romanticismo y la pasión juvenil y es un retrato de una sociedad en sus primeros pasos. “Una belleza”, asegura la crítica.

Les ofrecemos a continuación la crónica de Charo Alonso.

Daniel Rabal Davidov, retrato del artista cachorro

         Tiene Daniel Rabal Davidov pedigrí de pura raza. Bisnieto de Paco Rabal –cuando canta, la profundidad de su voz casi recién estrenada nos recuerda a la del actor en su juventud- y de Asunción Balaguer, hijo de Liberto Rabal y de la poeta y actriz o directora Adriana Davidova, lleva la tinta en la sangre, no en vano su abuela paterna era hija de Carmen Laforet y su abuela materna es la renombrada poeta búlgara Zhivka Baltadzhieva. Con estos mimbres, lo extraño es que Daniel Rabal no se hubiera dedicado a la interpretación o a la escritura, o a ambas a la vez, porque este artista casi adolescente, este artista cachorro que llega con su novela bajo el brazo no es un joven aprendiz, sino un poeta bregado en recitales que está a punto de publicar su primer poemario, un cantante y compositor que recorre las salas de Madrid tocando música alternativa con su grupo Wild Rain y un novelista consciente de sus dones.

         Que los tiene, Daniel Rabal tiene esa seguridad en sí mismo, esa pasión por lo que hace propia de quien está dispuesto a arriesgarlo todo. La escritura, que vivió de forma natural siendo un niño, es ahora su forma de estar en el mundo y sobre todo, de compartirla con él. Y como los artistas cachorros de Dylan Thomas actuales son multitarea, canta, interpreta, recita como un actor de fuste, escribe versos y prosas y sabe transmitirlo todo con una cercanía y una seguridad pasmosas.

         De la mano de la experta en actividades culturales Charo García Diego, Daniel Rabal llega a Manolita Café Bar con la seguridad del que sabe. Porque sabe. Porque sabe recitar, leer, hablar con el público, porque sabe convertir una novela de aprendizaje donde los amores se suceden, los amigos hablan bajo las brillantes luces de la ciudad en una experiencia nueva y al mismo tiempo, del más puro y canónico bildugsroman. Novelas de iniciación a la vida hay muchas, en ellas, el artista cachorro, el artista adolescente vuelca su proceso de iniciación con toda la pasión que desbordan los cánones. Sin embargo pocas veces el autor adolescente, el autor cachorro escribe desde esa misma experiencia, una vez llegado de la calle, con todo reciente, con todo en los labios: el amor, el humor, la inocencia, la estupidez, ese engreimiento adolescente que se siente el rey del mundo.

         Capaz de convertir páginas enteras en un fluido discurso casi en verso, de reflexionar sobre su propia obra: Por eso me gusta contar bien las historias, de principio a fin. Por eso y porque simplemente adoro una buena conversación. Por supuesto, no esperéis esta estructura en el libro que tenéis en vuestras manos. No la encontraréis, Daniel Rabal tiene el fuste de un narrador de raza capaz de tomarse a sí mismo como sujeto y objeto de un discurso autobiográfico sin concesiones. Todo su mundo, toda su vida alrededor del amor, la amistad y el soliloquio adolescente está en esta novela azul que presenta con una sinceridad desarmante. Sin subterfugios, sin reservas, con ese estilo cuidado y culto, cercano y educadísimo de sus presentaciones en las que muestra su novela que nace de un impulso y nace para existir. La seguridad de un joven Rimbaud que guarda sus cuadernos negros en la funda de su guitarra, que lee un poema interpretándolo desde la lectura de una pantalla de móvil. Hijo de su tiempo y sin embargo, un artista de reminiscencias románticas, Daniel Rabal tiene una voz suave y tranquila, una forma de dirigirse al público sosegada y al mismo tiempo, plena de pasión y de empuje, el mismo con el que afirma que el arte es un espejo de sensaciones… unas sensaciones que pone frente al lector para que este haga su propia obra de arte, aquella que cada uno de nosotros hace con su propia vida. No solo es literatura lo que florece tempranamente en las ramas de Daniel Rabal Davidov, es una nueva forma de vivir entregado a aquello que amamos, el amor al arte sin reparar en moldes genéricos, y sobre todo, una manera de transmitirlo al público con pasión, con gracia, con una exquisita elegancia que no esconde esa inocencia propia de una autor de 19 años. Las brillantes luces de la ciudad titilan a su paso, al paso de un poeta de camina con la guitarra al hombro, la funda llena de cuadernos negros, palabras, voces y ecos.

Charo Alonso

Fotos: Alberto Martín