Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Marca Trump: dichosa “posverdad”…

Puede que solo sean cuatro años, pero aunque así ocurra, el bullying, la cerrazón, el egoísmo van a echar raíces…

La palabra me parece horrible, difícil de explicar, ambigua, oscura. Pero está de moda, al menos en inglés.

¿Se acuerdan de aquello de “si los datos (o la realidad)  no coinciden con la teoría, peor para los datos (o la realidad)? Pues eso es la posverdad: un señor millonario, hijo y nieto de millonarios, con avión privado, rascacielos, grifos de oro y demás, se dice pueblo, casi casi obrero…y el pueblo, los obreros, los que peor lo están pasando, bueno, muchos de ellos, “se lo compran”, le creen. ¿Por qué?, porque están cabreados, hartos, y llevan años oyendo y leyendo (los menos) que el sistema es una porquería. Es más fácil, siempre lo ha sido, apelar al cabreo que a la razón. Tanta tertulia, tanto reality show, empiezan a dar frutos.

Ejemplo de ello es, otra vez, ese tipo que gana unas elecciones y dice, nada más tomar posesión, que los que trabajan en las instituciones solo se preocupan por ellos mismos, pero que ya llegó él a devolver el poder al pueblo. ¿Cómo?, pues a tuitazos, o saltándose la ley cuando haga falta… O las dos cosas, es decir, aplicando los tuitazos cuando quiera saltarse la ley. Porque la ley es sistema… O casta, según el cristal con que se mire.

¿Habrá forma de pararlo?, ¿se aplacará? No lo sé, pero con alguien así, es mejor que el resto se ubique en el peor escenario, por si acaso.

Puede que solo sean cuatro años, pero aunque así ocurra, el desprecio a lo diferente, la falta de razonamiento, la brutalidad, el bullying, la cerrazón, el egoísmo van a echar raíces…

Hay que confiar en las instituciones, desde luego, pero tampoco está de más tener miedo, siempre que este no nos paralice.

El odio, la visceralidad, dejarán poso: distanciarnos de los otros; dejar de creer en Europa, porque, claro, también es sistema… En el sistema “de casa” parece que ya se dejó de creer hace mucho.

Son tiempos en los que el adalid del libre comercio está contra el libre comercio… de los demás… Y al libre comercio lo defiende un presidente comunista, made in China, eso sí; hasta el comunismo dejó de ser lo que era.

Son tiempos en los que se dicen demócratas quienes solo aceptan los resultados cuando les favorecen: el “no es mi presidente” refleja eso; señoras, señores, sí es su presidente, eso es lo terrible de esto.

Malos tiempos estos de la “posverdad”; creo que va a ser mucho peor que la mentira.

 

@ignacio_martins

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