Domingo, 17 de diciembre de 2017

Ciudadanos no ve la luz con Rajoy

Hay un refrán que dice: “la suerte de la fea, la bonita la desea”. Esa es la sensación que da el panorama político nacional. El PP querría la suerte de Ciudadanos, Ciudadanos se quedaría con la suerte del PSOE y el PSOE, a día de hoy, estaría más cómodo con la suerte de Podemos. Podemos, de momento, no tiene suerte.

    En juego están 176 petos de Rajoy para repartirlos entre los diputados del Congreso. Un drama por el que no todos quieren pasar. Si no, a ver cómo explica Ciudadanos ese cambio de caras por el que apostó en las dos recientes legislaturas. Ellos dicen que la palabra “veto” no la dijeron en ningún momento, quizá sea verdad, ¿pero acaso los eufemismos no los entiende la ciudadanía? Ahora, con menos diputados, se acrecientan las dudas y como en teoría la vía programática del PP y Ciudadanos, tratándose de economía, no de derechos sociales, es muy estrecha, entre los de Rivera cunde el pánico de que puedan ser engullidos.

Con este panorama, no queda otro remedio que replantearse todo. Así, Ciudadanos tiene anecdotario, pero no historia, y por tanto no quiere asumir la historia de los recortes. Pero ya desde pequeñito, al propio Rivera se le notaban maneras. No sé si recordarán –saltó a la Prensa– que una de las razones por las que Rosa Díez no llegara a un acuerdo con Rivera fueron las cuentas. La veterana dirigente de UPyD, –¡cómo no, si iban a ser socios!– le pidió ver las hipotecas, y ¡hasta ahí podíamos llegar!, ipso facto las relaciones quedaron rotas. Se cumplía aquella frase del senador norteamericano Mark Hanga: “en política hay dos cosas importantes: la primera el dinero, y no puedo recordar la segunda”. Ya digo, una anécdota.

Pero insistimos, ya que, querámoslo o no, Ciudadanos en su ubicación de centro derecha está en la órbita del dinero, aunque más liberal que neoliberal, y nadie sabe cómo le pueden explicar a los del IBEX 35 que apuesten por ellos en lugar de hacerlo por el original, o sea, el Partido Popular. La lucha contra la corrupción, que evasores en Panamá son mucho más de 35, ni quita ni pone rey –véase el ejemplo de UPyD– y en las últimas elecciones cotizó muy poco. Éste era un punto fuerte que le desmarcaba del PP y en el que Ciudadanos había puesto muchas esperanzas, y si para esos “votos anticorrupción” ya había hecho un hueco, al final se le han marchado vivos a casa del padre.

Tampoco pasan los de Rivera por un buen momento con lo del independentismo y la “tolerancia cero”. El presunto pacto de sus nuevos socios del PP con independentistas es una amable “traición” que en la mesa del Parlamento le ha aportado a los de Rivera la vicepresidencia primera y una secretaría, que no está nada mal, con lo que ahora critican ese presunto ninguneo entre PP-PNV-PDC-CC pero ni por asomo piensan renunciar a esos puestos. ¿Qué queda entonces? Muy fácil: insistir en que “no les gusta la cara de Rajoy”. ¿Y qué puede hacer Rajoy? Para quienes ven el programa “Cámbiame”, de Tele 5, la respuesta es muy sencilla: Rajoy entra por una puerta, lo “metamorguapan”, e inmediatamente sale por otra convertido en Soraya o en Pablo Casado.

¿Esto disgustaría al PP? Presuntamente no; esto sólo podría disgustar a Rajoy, pero es muy improbable que algo así pueda ocurrir, porque nadie, por si se cae de las listas en unas nuevas elecciones, sería capaz de decírselo a la cara. Sólo lo puede hacer Ciudadanos y la suerte de Ciudadanos está en esa puerta, que aún está abierta. Además, le apoya en ello esa nota que Obama diera a España al volver a su país, que para quien no lo recuerde, fue un 2 sobre 5, o sea, un 4 sobre 10, es decir: Suspenso. ¡¡Qué vería en sus anfitriones!! Quizá atento al estoicismo de Rajoy, sin mayoría absoluta y sin ningún “ceda el paso” en la manga, lo vería muy negro, esto sin connotaciones racistas sobre nuestro brillante invitado.

Y vamos por orden con esas suertes con las que comenzábamos en la entradilla:

Primero. Ya se habrán dado cuenta que la suerte que el PP envidia en Ciudadanos tal vez se halle en la posibilidad de darle un jaque tras otro al mismísimo Rajoy.

Segundo. La suerte que envidia Rivera en Pedro Sánchez, “a día de hoy”, después de esos diez amigos que “por la pela”, pero sin dar la cara, se han echado en los brazos de don Mariano, encierra su total liberación, que le abocaba a ser “el mártir” de la legislatura.

Tercero. La suerte que envidia Pedro Sánchez  en Pablo Iglesias es la de no tener antepasados, ya que el pobre Sánchez, a pesar de ser el único secretario general y candidato a las generales que en toda la historia del PSOE ha sido elegido por la militancia, este 26J se le aparecieron Leguina y Corcuera, con el resultado de cinco escaños menos, y ahora anda dando la lata esa “O” de obrero representada, entre otros, ¡qué ironía!, por Solana y Almunia. ¿Qué pasará? Nada bueno.

Cuarto. Por último, nos faltaba Pablo Iglesias, de quien habíamos dicho que fuera de su partido está sin suerte, y no es verdad, lo que pasa es que vive en una permanente duda de no saber si parecerse –esto con todo respeto hacia ambos– a la María Patiño de la política o a Santa Teresita del Niño Jesús.