Domingo, 17 de diciembre de 2017
Las Arribes al día

Evaristo Hernández recibe la vara como nuevo mayordomo de San Cristóbal

GUADRAMIRO | Los cofrades se despiden de las fiestas en honor al Parón con el tradicional convite en el bajo del ayuntamient0

El cambio de varas se celebró en la ermita de la Virgen del Árbol tras la misa / CORRAL

El que ha sido mayordomo de San Cristóbal durante el último año, Alonso Calderón Calles, hizo entrega este lunes de la vara al mayordomo entrante, en este caso a su acompañante Evaristo Hernández, que a partir de ese momento lo será también por un año. Con este acto, la Cofradía de San Cristóbal en Guadramiro da por concluidas las fiestas en honor a su Patrón, momento al que seguiría el tradicional convite en el bajo del ayuntamiento y la dación de cuentas por parte del secretario de la Hermandad. Antes del cambio de mayordomos en la ermita de la Virgen del Árbol, los cofrades asistían a la misa.

Devoción a San Cristóbal durante casi cinco siglos

La devoción de los habitantes de Guadramiro a este 'gigante', como así se le conoció en vida, se remonta hace casi quinientos años. La Imagen, realizada sobre un tronco de nogal negro de una sola pieza, fue obra del pintor y escultor italiano, Lucas Mitata, talla que se remonta al año 1533 y que, contrariamente a lo que aparece en las respuestas del Concejo a las 40 preguntas del Marqués de Ensenada, para su famoso Catastro, su realización costó 300 ducados.

Por ello, su alto coste y las famosas manos que la tallaron hacen suponer de la importancia que cobró entonces Guadramiro, más si cabe, si se tiene en cuenta que se trataba de un Santo 'menor' dentro del culto religioso de sus vecinos, pues un siglo más tarde era la Virgen del Rosario la que ocupaba un lugar preferente en uno de los cuatro altares de la iglesia de San Salvador.

El Patrón de los conductores disponía por entonces de ermita propia, como así la describía el visitador del Obispado de Salamanca a su paso por estos lares entre 1604 y 1620. ‘Aquí ay otra ermita de San Xrisptóval muy bien tratada, con su cuerpo de yglesia y capilla, tiene una famosa ymajen de San Xrisptóval de talla dorada que costó trescientos ducados, no tiene renta de consideración’.

Pero tan solo unos años más tarde, en 1748, un incendio en esta ermita obligó a los guadramirenses a llevar a su Patrón a la ermita de Nuestra Señora del Árbol, templo en el que permanece en la actualidad y que relegó a un segundo plano a Santa María del Árbol, nombre con el que anteriormente se daba a conocer a esta ‘muy venerada’ talla de origen románico y que fue restaurada en 2004 por el maestro Juan Díez, las mismas manos que hicieron recobrar todo el esplendor a la obra de Mitata.

  • Evaristo Hernández (der.) recibía la vara de su hermano Alonso (iz.)