Viernes, 15 de diciembre de 2017

Un gran interrogante al descubierto

Podíamos hablar de Hungría y su cicatero referéndum para acotar el número de inmigrantes; de la guerra de Irak y sus cabezas pensantes; de los inductores al Brexit y su huida incalificable; de Vueling y su turbia planificación de cara al verano; de Artur Mas y su última carta; de ese otro vueling sexual en los Sanfermines, etc., etc.

  Como verán, aparte del Europeo futbolístico y del españoleo político, en este verano no hace falta recurrir a dar consejos a los bañistas o a ese otro “brexit” de quienes se despeñan en Magaluf, pues para ello están los padres, o para el último caso, el del balconing, digamos que ¡ya son mayorcitos!.

Dicho lo dicho, entonces de qué hablamos. No se preocupen, que algo queda. Hablemos de un gran interrogante terrenal y espiritual. Vamos a hablar de muertos, pero no de uno, sino de todos. ¿No se han preguntado ustedes jamás por la cantidad de muertos que pulularon vivos desde que el homo sapiens y otros homos dejaron rastro de su existencia? Es posible que sí, puesto que existe interés por todo, pero si no me equivoco hallar esa estadística la verían inviable. Sin embargo, un grupo de científicos, gente seria, no hace mucho realizó un estudio sobre el particular, y como su publicación es materia para muchos artículos, vamos a tratarlo hoy desde nuestra propia perspectiva.

Los reputados demógrafos que realizaron el trabajo pertenecen a la Population Reference Bureau (PRB) de Washington. Y no es para tomarlo a broma, forman una organización sin ánimo de lucro que periódicamente informan de los movimientos de la población mundial. La fecha que se toma como referente para el proyecto data de 150.000 años y hasta aquella fecha habría cuatro infelices más, que seguro los habrán incluido, ya que el respeto de estos científicos por un solo ser humano es exquisito. La cifra que nos dan como cierta es la de 107.602.707.791 individuos. Fíjense en ese uno del final, un coetáneo nuestro que debía estar en el momento del estudio en la funeraria de cualquiera de nuestros pueblos. ¿Es o no es un estudio concienzudo? Podían haber dicho: “unos 107.000 millones”. No. Este es un cálculo como Dios manda.

Y hablando de Dios y de cálculos, si ese número lo traducimos a espíritus y sabemos que hoy la población mundial es de 7.000 millones de seres, podemos afirmar que alrededor de cada uno de nosotros vuelan 15 espíritus. ¿Les parece poco? Estos científicos han realizado estimaciones teniendo en cuenta guerras y expectativas de vida, y apoyan sus conclusiones en que hubo momentos en la Historia, por ejemplo en la Edad Media, en que la esperanza de vida era inferior a once años –hoy está en 85–, lo que significaba que muy pocos pasaban de la niñez, con lo que la reproducción era muy escasa.

Sobre este estudio se han realizado otros supuestos más o menos ingeniosos. Lamento no recordar en qué emisora ni qué periodista se tomó la molestia de buscar espacio para esos 107.602.707.791 individuos tal como si estuvieran en la actualidad todos vivos. Pásmense, pues con lo grande que es el firmamento, este amigo llegaba a la conclusión de que sobraba terreno en Europa para darles 90 metros cuadrados a cada uno. (Esperamos que el terreno sobrante fuera la Península Ibérica).

Esto nos hace pensar, por la inmensidad del Universo, que existe espacio suficiente en él para que quepan todas las religiones y todos los dioses, y si lo llevamos al terreno de nuestras miserias, digamos que qué falta hace que nos metamos en esos follones que sólo sirven para fabricar y vender armas. Seamos solidarios y respetémonos sin intentar eliminar a quienes no piensen como nosotros, pues de esta manera, y mientras el cuerpo aguante, tenemos en la Tierra sitio y recursos bastantes para la población actual y, como diría un clásico, para los que resucitar quieran.