Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Por qué somos españoles

El título de esta sección, “Tiempo de disidencias”, va camino de su tercer aniversario, y con toda sinceridad debo decir que no fueron tres palabras que se unieron de manera caprichosa. Cuando nacía esta sección la crisis estaba en todo su esplendor, que no es lo mismo que estar en el ecuador, ¡ya lo hubiéramos querido!; si hubiera sido así, hoy veríamos la luz al final del túnel, con lo que, la verdad sea dicha, el título nunca tuvo vocación de permanencia.

     Sin embargo, ahora pensamos que este encabezamiento es la vida misma. Y lo único que nos mantiene a salvo de las disidencias es el sentido del humor. Quien no lo tenga desarrollado podemos decir que está perdido. El jueves nos levantamos con la noticia de que el Brexit había triunfado en Gran Bretaña; el domingo, aquí en España, gana Rajoy las elecciones, y ayer, lunes, “la Roja”, nuestra Selección, la que en democracia más ha unido himno, patria y bandera, fue derrotada por la “Azzurra” italiana.

Esto último ha sido una auténtica tragedia. No hay nada completo; si no, pensemos en nuestro presidente: en menos de 24 horas ha pasado de la alegría a la tristeza. Pero no pasa nada, hay que remontar y prepararnos para los Mundiales.

Tampoco muchos españoles comprendían la victoria de Rajoy en las urnas dos días después de sacar su Gobierno 7.000 millones de la caja de pensiones y, sin embargo, eso tampoco es una tragedia. El español cuando vota es que vota de verdad. No pasa nada. Volveremos a plagiar al Dúo Dinámico y cantaremos aquel “Resistiré” que tan bien lo cantaba “El Cigala”: “Cuando pierda todas las ayudas / cuando no me quede solución / cuando te jubiles de becario / o parado de la construcción...”. “Resistiré...”.

Menos mal que España es diferente, los españoles si se arrepienten no lo reconocen, no son como los ingleses, que arrepentidos de votar mal, de votar Brexit, ya están recogiendo firmas para ir de nuevo a las urnas. Es parte del humor inglés. Nosotros somos distintos, nos podemos arrepentir pero siempre dejando claro que es un error mejorable, nada de un cambio de ciento ochenta grados. Y no sé por qué me ha dado por pensar hoy que el español iría gustoso a unas terceras elecciones y dar la mayoría a Mariano Rajoy.

Es el verano, el sol, las cañas, la desmemoria...