Jueves, 14 de diciembre de 2017
Las Arribes al día

El difícil camino hacia la Moncloa

MIGUEL CORRAL / Jefe de la Sección de Provincia de SALAMANCArtv AL DÍA

No hubo ‘sorpasso’, pero sí sorpresa para muchos, para mí no, y lo saben quienes me han escuchado estos días en alguna conversación cuando me preguntaban al respecto. Las encuestas se equivocaron de nuevo, y ha vuelto a ser así porque la mayoría de los analistas olvidaron incluir algún que otro factor o variable en sus análisis, y es que el momento en el que se realizaron las encuestas, el 33% del electorado se mostraba aún indeciso, además de que el votante que mayoritariamente se pronuncia en cualquier encuesta, y más en política, es el comprendido en la franja o franjas por debajo de los 40 años, lo que coincide con el sector de la población proclive al voto de izquierda, en este caso Podemos.

Este es el argumento que mantuve para decir que el PP aumentaría el número de votos, que el PSOE mantendría el tipo, que Podemos no iba a notar el voto de IU y que el partido de Albert Rivera bajaría sustancialmente en número de escaños. Excepto que el PSOE también ha acusado una ligera bajada de votos, el resto de mis pronósticos se han cumplido, no solo en España, también en Salamanca, aunque aquí la bajada del PSOE tiene aún una mayor lógica si tenemos en cuenta que los socialistas carecen de un líder, como tampoco tenían Podemos ni C’s, con lo cual acudieron a dos cuneros y ahí están los resultados. Cero patatero. 

Hay quien dice que todo sigue igual y que estas elecciones habrían sobrado visto los resultados, pero a mi entender no es lo mismo. Seis meses después y vista la actitud de Podemos en este tiempo, no es lo mismo que el PSOE se mantenga como segunda fuerza a que fuera Podemos el segundo partido más votado, especialmente después de las continuas andanadas para absorber el electorado de centro-izquierda, hasta el punto de que Pablo Iglesias se autoproclamase de esta tendencia después de devorar a IU.

Tras las elecciones del 20D, Podemos mostró varias de sus cartas, pero las que más daño le han hecho han sido, por este orden, su defensa del referéndum en Cataluña, y haber mostrado abiertamente su ideología política, más cercana al comunismo que a ninguna otra;  amén de algún que otro número circense en el Congreso y, como no, el voto útil en algunas capitales pequeñas de provincia. A Pablo Iglesias las cuentas tras la fusión de IU para estas elecciones  no le han salido.

En cuanto al PSOE, su electorado más de izquierda también le ha pasado factura después del pacto con Ciudadanos, lo mismo que le ha sucedido a los votantes de Albert Rivera, aunque por el efecto contrario, pues esperaban más un acercamiento con el PP que con los socialistas. En cualquiera de los dos casos, ambos han visto en estos comicios el error, por lo que es difícil que repitan estrategia.     

El Partido Popular se mantiene en la soledad más absoluta, y nunca logrará un apoyo del PSOE a Mariano Rajoy salvo que Podemos insista en el referéndum y se atisben unas nuevas elecciones. Al PP solo le vale el gran pacto, pero eso sería el suicidio para el PSOE y para Albert Rivera, por lo que la investidura de Rajoy parece poco probable, aunque no imposible. A Rajoy le bastaría la abstención de los socialistas y eso solo se producirá si no logra el pacto con Podemos bajo una condición sine qua non.  

En los últimos meses se ha visto un acercamiento de Podemos al PSOE, por eso decía que el tiempo transcurrido no ha sido en balde. La consulta catalana es la famosa línea roja que Pedro Sánchez y el PSOE no están dispuestos a traspasar, por lo que en su condición de segunda fuerza, y con más autoridad si cabe que hace seis meses, aunque haya dejado cinco escaños por el camino, el PSOE hará valer su posición para exigir a Pablo Iglesias que renuncie en esta legislatura al referéndum mientras maquillan la Constitución.

Por otro lado, el pacto PSOE-Podemos, además, deberá contar si no con el apoyo, sí al menos con el consentimiento de Ciudadanos. Lo que parece improbable es que después de la experiencia pasada, PSOE y C’s repitan los mismos pasos, de ahí que si Podemos es capaz de convencer a sus facciones catalanistas de que renunciar de momento a la consulta es la opción menos mala para sus intereses en el futuro, España tendrá gobierno progresista.