Lunes, 11 de diciembre de 2017
Las Arribes al día

En Portugal miran con recelo el proyecto minero de Berkeley 

RETORTILLO – VILLAVIEJA | El alcalde portugués mostró su preocupación por las consecuencias que supondría un accidente en una de las balsas de ácidos para la concentración de uranio  

En Portugal abandonaron la minería del uranio en 2001, declarándose además un país antinuclear

El alcalde de la localidad portuguesa de Miranda do Douro, Artur Nunes, ha mostrado su preocupación a su homónimo de la localidad de Boada, Matías Garzón, por el proyecto de extracción de uranio promovido por la empresa minera Berkeley en los términos municipales de Retortillo y Villavieja de Yeltes, según informa la Plataforma Stop Uranio.

En el encuentro de ambos munícipes celebrado en Boada, y de acuerdo con la misma fuente, Nunes se mostró especialmente preocupado por dos aspectos esenciales del proyecto, la liberación de gas radón a la atmosfera como consecuencia de las voladuras para extraer el mineral, y la concentración de uranio mediante balsas de ácidos, lo que recuerda a desastres anteriores como los ocurridos en Aznalcollar o el más de reciente en Minas Gerais de Brasil.

La posibilidad de un accidente en una de estas balsas podría poner en riesgo al río Duero a través de la contaminación de las aguas que recibiría de sus afluentes Yeltes-Huebra, lo que a su vez supondría graves consecuencias para los distintos sectores económicos que en Portugal giran en torno al Duero, seña de identidad para los vecinos portugueses.

De acuerdo con el comunicado emitido por Stop Uranio, la comitiva portuguesa se interesó también por los distintos permisos obtenidos por Berkeley para la obtención de uranio en la provincia de Salamanca, por lo que se informaron de las exploraciones que la empresa minera está haciendo al lado de la frontera en municipios como Fuentes de Oñoro o Aldea del Obispo. Por el contrario, ya conocían la posibilidad sobre la apertura de otra explotación minera en Alameda de Gardón, aunque mostraron sus dudas de que pueda abrirse esa mina ya que “hay acuerdos entre los dos gobiernos para dar consentimiento a actividades industriales o mineras en la zona fronteriza, y el gobierno portugués de izquierdas actual no lo va a consentir”.

Portugal tuvo explotaciones mineras de uranio hasta 2001 cuando se cerró la última mina en el país vecino. Las consecuencias de la radioactividad todavía la están sufriendo antiguos mineros y sus familiares, siendo el caso de la mina de Urgeiriça (Viseu) el más dramático, pues hay estudios que señalan que han fallecido más de cien personas de cáncer por los efectos de la radioactividad, según se refleja en el libro A vida dos trabalhadores do urânio. Trabalho ruim del investigador portugués Carlos Veiga.