Viernes, 15 de diciembre de 2017

Pilar Salamanca: “Los recuerdos, a veces, son una carga imposible de llevar”

La escritora participa en el encuentro ‘Las fronteras de la literatura’ este viernes, a las 20,00 horas, en la Casa de las Conchas

Es un volcán siempre a punto de entrar en erupción, a veces entra… pero es sobre todo una escritora sólida, y rigurosa, que cuenta cosas que nadie más cuenta o que nadie se atreve a contar como ella; con cada libro admite que cierra puertas para poder abrir otras y con el último ha dado un portazo importante, El olvido y otras cosas imposibles acaba de ver la luz en MENOSCUARTO y les aseguro que no deben perdérselo por nada del mundo.

Este viernes 18 de noviembre, a partir de las 20,00 horas, participa en el encuentro ‘Las fronteras de la literatura’ en la Casa de las Conchas.

.- La verdad me perdonará la frase tan manida pero eso de que 20 años no es nada parece que con usted no va, porque 20 años son muchas vidas en su caso.

No, en realidad creo más bien que esta novela va de los episodios puntuales – y también alguno de los más significativos – de una vida que nunca quise que fuera la mía o mejor dicho de unos tiempos que nunca me gustaron. Escribí “EL OLVIDO y otras cosas imposibles” para acabar precisamente con cierta clase de recuerdos, para fijarlos, inmovilizarlos, convertirlos en fósiles de una buena vez y conseguir que no siguieran dándome la lata

.- El olvido y otras cosas imposibles es una operación a corazón abierto, un ajuste de cuentas, una herida que había que curar, defínalo.

Seguramente no es nada tan dramático. Llevaba tiempo intentando quitármelos de encima – los recuerdos-  porque como bien sabes a veces son una carga imposible de llevar. Pero claro, los recuerdos son como esas avispas que hacen su nido debajo de las tejas de  tu casa: si quieres acabar con ellas tienes que esperar a que duerman. Nada de intentarlo a pleno día cuando están ajetreadas. Digamos que  este tipo de operaciones requiere – sobre todo – oportunidad. En mi caso, las avispas llevaban ya un rato dormidas pero como una no tiene ganas de aguantar picaduras de ninguna clase fue y se las cargó.

.-Si observamos con calma su trayectoria da la impresión de que con cada nuevo libro, cierra usted una puerta que estaba entornada y por la que entraba mucho frío (Los años equivocados, La isla móvil, Soñar con ballenas…)

Tienes razón: A veces entraba frío, otras calor, en cualquier caso siempre entraba  “algo” que yo no quería que entrase. Y sí, voy cerrando unas puertas para que otras puedan abrirse y no me mate la corriente.

.- Y cuánta piel, se ha ido dejando en la escritura de estos libros, sobre todo de este último.

Exactamente, la piel que me sobraba, ni una cutícula de más. No soy de las que se dejan despellejar por nadie ni siquiera por mí misma. Me tengo mucho respeto.

.- Da la impresión de que para usted escribir es un ejercicio de supervivencia, de ir a la veta de esa  mina que es la memoria y excavar hasta acabar exhausta.

Es bonito eso que dices, “un ejercicio de supervivencia” aunque  quizá   ese ejercicio sirva también para demostrar –  a mí misma antes que a nadie -  que sigo viva. Que estoy aquí. A mí, la escritura – que no la memoria - me justifica pero lo que me gusta de verdad es inventar historias que no tienen por qué ser demasiado de verdad, ni demasiado de mentira.  Es un placer la alegría de sentirte Dios para hacer y deshacer las cosas como a ti te dé la gana.

.- Me gustan muchas cosas del libro y me llaman la atención otras como esas listas de miedos que hace, o de cosas que no le permitían hacer, de recuerdos que se mezclan… y siempre la misma conclusión no voy a ser feliz así y no lo voy a permitir

En contra de lo que pueda pasar con otras gentes,  yo me crezco con las dificultades y los miedos.  Un día están pero al otro ya no están más porque enseguida me encargo de acabar con ellos. No es posible – por supuesto - hacerlo con todos, ni mucho menos con todos al mismo tiempo, pero ya te digo yo que si quieres puedes. Eso si, antes de disparar tienes que identificarlos (los miedos),  tomarles la medida, enumerarlos.  Como  todas las personas – y animales –  que se sienten inseguras, he desarrollado una intuición rapidísima y también – al menos eso creo –  muy certera.  Soy de las que enseguida se dan cuenta de  lo que NO QUIEREN. Y al menos yo si no quiero algo no lo quiero  y no hay nada más que hablar. Creo que aprender algo así es de lo más importante para poder sobrevivir

.- Cómo era la niña Pilar Salamanca y que queda de ella aparte de esa férrea fuerza de voluntad.

Por suerte muchas cosas. Yo era- permíteme que te lo diga – una niña  alegre, curiosa, enormemente leal y cariñosa y también muy compasiva. Sigo siendo muy curiosa (aprender es lo que más me divierte)  y un poco menos todo lo demás. Lo de la fuerza de voluntad vino más tarde. Y sí, ese es un músculo que tengo bien entrenado.

.- El libro está habitado por una voz, la suya en diferentes registros y una galería de secundarios que casi siempre terminan defraudándola y no es un libro triste, a pesar de todo

Me  alegro de que no te parezca triste.  Me esfuerzo por utilizar el sentido del  humor,  me parece sanísimo y refrescante poder tomarse el pelo a una misma. No es que me resulte fácil pero – vital y literariamente – es algo  muy efectivo. Creo. 

.- También podríamos decir que es un libro que da cuenta de unos años, vividos por una generación, la suya, que abrió las puertas a cabezazos, ahora que se van cerrando tantas, qué siente

Supongo que  con eso de una “generación” te estás refiriendo a una generación de mujeres ¿no es cierto? …  Pues me siento indignada ¿cómo me voy a sentir? Pero cuando me enciendo del todo es cuando escucho lo de “Poco a poco, mujer, que es que no se puede conseguir todo de golpe, no seas tan impaciente” …o también:  “yo no quiero saber nada de política, bastantes problemas tengo ya ” ¡por favor!.

Sí, me siento indignada. MUY.   Así es como me siento.

.-  Escribe: A día de hoy no he conseguido desprenderme de esa agresividad.. Más que en ninguna otra cosa creo en seguir andando…no acabo de encontrarle la gracia a la dichosa, imprescindible infancia.

Sí, creo que puedo ser muy agresiva pero no tanto como  lo era antes y no sobre tantas cosas como lo era antes. Me sentía insegura y para que no me arrollaran sentía que  tenía que estar alerta. Ahora, por supuesto, sigo estando alerta pero  he aprendido a valorarme un poco más a mi misma y me siento menos insegura luego también  –creo- soy un poco menos agresiva, con la excepción de algunos temas, a mi modo de ver NO NEGOCIABLES.

Y sobre la infancia… ya no sé qué mas decir: para unas es el imprescindible y valioso baúl de esos recuerdos dichosos que les acompañan a lo largo de su vida. Pero para otras, no. Yo pertenezco al segundo grupo.  Para mí, la infancia bien acabada está.

.- ¿Y ha empezado ya a escribir ese libro azul oscuro muy  intenso con algunas nubes en el horizonte?

Si, lo he empezado a escribir y lo he terminado de escribir. Acaban de comunicarme que saldrá en Octubre-Noviembre y se titula: HIJAS DE AGAR. Lo publicará EL DESVELO en Santander.