Jueves, 14 de diciembre de 2017

Iglesia de San Sebastián 

Situada en la Plaza de Anaya, fue construida entre los años 1730 y 1739, corriendo a cargo de Alberto Churriguera, quien también dirigía entonces las obras en la catedral

Situada en la plaza de Anaya frente a la Catedral Nueva, pasa a veces desapercibida para los turistas dado su pequeño tamaño y estar rodeada de otros monumentos de grandes dimensiones.

A finales del siglo XIX esta pequeña iglesia se encontraba en estado cercano a la ruina. La fotografía da testimonio de las reparaciones que en el último momento la salvaron de desaparecer, destinándola a ser utilizada como parroquia de la Catedral.

La falta del actual campanario metálico, construido por Moneo en 1903 y la presencia de andamios alrededor de la cúpula permiten datar la imagen por el verano de 1897.

Fue construida entre los años 1730 y 1739, corriendo a cargo de Alberto Churriguera, quien también dirigía entonces las obras en la catedral. Su propósito era sustituir a la vieja iglesia de San Sebastián, erigida en el siglo XII y entregada al Colegio Viejo de San Bartolomé (también conocido como Anaya) imprimiéndole su estilo tanto en interior como exterior.

Esta primitiva iglesia estaba situada entre el caserío que ocupaba el solar de la plaza de Anaya y aunque se tuviera la intención de derribarla una vez consagrada la nueva, no debió de llevarse a cabo hasta el período de la ocupación de Salamanca por el ejército francés durante la Guerra de la Independencia.

Destaca su fachada, de estilo renacentista, con una imagen de San Sebastián. A pesar de ser una de las iglesias más pequeñas de la ciudad, se encuentra en un lugar privilegiado rodeada de las catedrales, el Palacio de Anaya y la plaza de su mismo nombre. Merece la pena ser visitada ya que en su momento tuvo gran importancia al ser la capilla del Palacio de Anaya.

FOTOGRAFÍA: Iglesia de San Sabastián. Archivo del Centro Excursionista de Cataluña, 1897.

Esperanza Vicente Macías