Domingo, 17 de diciembre de 2017

Carmena, una mujer muy natural

Aprovechamos la entrevista que la semana pasada le hiciera Wyoming a Manuela Carmena en su programa “El Intermedio” y nos hacemos eco del gran acierto de “Ahora Madrid” (Podemos) convenciéndola para que encabezara su lista en las municipales de 2015. Un año después, ya alcaldesa de su pueblo, Manuela goza de ese extraño carisma, si obviamos su naturalidad, para el que no se precisa otra cosa que infundir respeto sin perder el sentido del humor.

      En el sondeo que realizó el programa a pie de calle, el tuteo de los vecinos con Carmena dejó entrever que comienza a ser tan querida como aquel alcalde socialista, amigo de los jóvenes, que fue don Enrique Tierno Galván, catedrático de Derecho Político entre 1953 y 1965 en la Universidad de Salamanca. Él fue el último regidor de izquierdas de Madrid en la época democrática y no lo hizo nada mal. Carmena, por su voz pausada, tal como don Enrique, disfruta de ese don de la templanza que suscita serenidad.

Pero volvamos a la entrevista de Wyoming, que aunque tuvo sustancia, al ser una entrevista corta, no dio para preguntar, repreguntar y ahondar en el currículum, ya que en este tipo de entrevistas el tiempo está limitado y los guionistas deben optar por lo mediático. Por tanto, fue más fácil para ellos determinar, o eso creímos entender, que Manuela no tenía detrás carrera política alguna; una información disculpable por las prisas, pero que no se ajusta a la verdad, ya que dicho así se saltaban muchos años de su biografía.

Para conocerla mejor, lo justo hubiera sido que refrescaran la memoria de Manuela, pues estamos seguros que no hubiera tenido ningún inconveniente en decir que había sido una chiquilla que estudió en un colegio de monjas en Chamberí –un barrio de Madrid–, ni que en 1965 ingresó en el Partido Comunista de Carrillo. Una transversalidad que, siempre dentro de la izquierda, ha sido parte del eje de su vida, ya que también en un periodo en el que por razones familiares tuvo que vivir en Barcelona, militó en el Partido Socialista Unificado de Cataluña.

Sin desmerecer en absoluto al programa televisivo de Wyoming, habrá que verla con Bertín Osborne tal como vimos a su compañera concejala Esperanza Aguirre,  pues así nos enteraremos que Carmena no surge de la nada a la edad de 71 años. Además, sin alardear de nada, nos informará que hacia finales de los años cincuenta participó en la creación de la Federación Universitaria de Estudiantes Democráticos y que con motivo de aquellas actividades en plena dictadura “tuvo el honor” (la frase y el entrecomillado es nuestro) de ser expedientada junto a otros estudiantes y expulsada de la Universidad de Madrid, lo que la obligó a licenciarse en Derecho por la Universidad de Valencia.

Después, finalizado su azaroso periodo universitario y al no poder pisar ese recinto como profesora, antes de su marcha a Barcelona, comienza a trabajar de pasante en el primer despacho de abogados laboralistas que se había constituido en Madrid. Y ya sea en Barcelona o en la capital de España, Manola –como se la conocía en los círculos políticos, judiciales y sindicales– comienza una frenética lucha, ya sea en Magistratura por los derechos de los trabajadores, ante el TOP por las libertades democráticas, o como multitarea, con dos hijos, empleando el tiempo que le quedaba en pelear por los derechos de la Mujer.

En una biografía suya más detallada encontramos que fue cofundadora de dos bufetes de abogados laboralistas en la calle Atocha de Madrid. En uno perderían la vida cinco de sus compañeros, entre ellos el salmantino Serafín Holgado, asesinados por una banda fascista ligada al sindicato de Transportes de la época, un sector que se encontraba en aquellos días en huelga y frente al cual los abogados ejercían su labor en defensa de los trabajadores. En este tristísimo caso Manola Carmena salvó la vida por un azar.

Por último, en las elecciones generales de 1977 se presentó en las listas del PCE de Madrid en un puesto testimonial, ya que anunciados como “32 Comunistas para la Democracia”, ella estaba situada en el puesto 23 en una lista que encabezaban Santiago Carrillo, Marcelino Camacho, Simón Sánchez Montero y Ramón Tamames, junto a otros militantes, entre ellos Cristina Almeida y Juan Antonio Bardem. Pero con esto que nadie piense que le estamos haciendo la campaña a Podemos, pues de todos es sabido que la señora Carmena no se presenta el 26J a estas elecciones. Además, los comunistas de hoy, que son antes demócratas que comunistas, no sufren ningún estigma ni deben tener ningún complejo, con lo que tampoco necesitan a nadie que les avale.

Sólo nos queda pedirle a Bertín que se deje de dulzainas e invite a su programa a la alcaldesa, pues a pesar de toda su lucha y en asuntos tan serios, Carmena, como demostró la semana pasada con Wyoming, es una señora que da mucho juego, independiente hasta de su propio partido, de buen carácter, simpática e ingeniosa, con “puntazos” como decir que se encuentra ocupada en la “reinserción” de Esperanza Aguirre: “Estoy en ello, el resultado está lejos pero no hay que desanimarse”.

Nota: La fotografía de Carmena que se acompaña está recogida de la publicidad electoral de 1977.