Lunes, 11 de diciembre de 2017
Béjar al día

Los Hombres de Musgo, entre el mito y la leyenda

BÉJAR | La celebración del Corpus bejarano, declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, cobra cada vez más interés entre locales y visitantes

Hombres de Musgo durante la procesión del Corpus

La jornada comienza a las siete de la mañana, cuando seis bejaranos se recogen en el Convento de San Francisco para comenzar la vestimenta, ante la mirada de curiosos y turistas. El musgo guardado de otros años y regado durante la última semana, para que recobre su verdor, se haya extendido y a resguardo en el claustro bajo del patio renacentista.

Se colocan la ropa de faena y comienza el ritual, simulado a aquellos pastores de los que Juan Muñoz habla en sus Narraciones Medievales “dejó las ropas y con todos los allí reunidos, vistió otras hechas con cueros que los servían a modo de flexible broquel, recubriéndose luego con pedazos de musgo que crece en las peñas, cuyo color oscuro buscaban que en su marcha sobre Béjar los hiciera invisibles a las miradas de los vigías y guardianes a los que querían sorprender”.

Día de Santa Marina

Así cuenta esta leyenda que el día de Santa Marina, un 17 de julio, los cristianos escondidos en los montes de El Castañar, capitaneados por Don Yuste, caudillo y sacerdote de los montañeses, se reunieron en el paraje ahora conocido como La Centena y tras confesar y realizar una misa, se encomendaron a la protección de esta santa “que vivió largos años disfrazada y disfrazada estaba cuando le llegó su fin”, para que les concediera la victoria sobre los invasores sarracenos.

La proximidad en las fechas del Día de Santa Marina, con la procesión del Corpus Christi, acabó por unir la celebración de la reconquista de la ciudad y del Corpus, en una única fiesta

Alejandro Romero con la ayuda de su hijo y  Julián García, convertidos en peculiares sastres desde hace más de tres décadas, colocan, con la destreza y agilidad que da la experiencia, los 25 kilos de capas de musgo sobre los seis voluntarios que cada año acompañan la procesión de El Corpus,  vistiendo de musgo durante más de cinco largas horas.

La procesión fue instituida por el Papa Urbano IV en 1263. En Béjar sus orígenes son imprecisos, pero un documento del siglo XVII de la casa de Osuna indica que el Patonato de dicha procesión le fue concedido al primer Señor de Béjar D. Diego López de Stúñiga en 1397, lo que remontaría celebración hasta el siglo XIV y en la Regla del Cabildo de Clérigos bejaranos, de 1467, ya aparece documentada.

Recibimientos

Antaño, esta procesión estaba integrada por los abades, el cabildo, el regidor, el corregidor, el alférez mayor, el alguacil mayor y algunos cargos del Palacio Ducal, además de una representación de los gremios, los soldados, los curas, sacristanes y alcaldes de la Villa y Tierra, acompañados por los Hombres de Musgo. En la actualidad, cuando muchas de aquellas instituciones y cargos ya han desaparecido, son las autoridades civiles y eclesiásticas las que acompañan la procesión, así como las cofradías y los niños que han hecho La Primera Comunión en el año.

Antaño los comarcanos traían sus Santos Patronos en procesión desde sus localidades, para sumarse a la de la Cabecera de Partido. Al entrar en Béjar, eran recibidos por una ciudad engalanada con altares, arcos triunfales y balcones adornados con banderas y mantones, tradición que se está recuperando tras años de sobriedad.

El cortejo se iniciaba y se inicia en Santa María y sigue discurriendo por un itinerario similar cubierto de tomillo, que queda bendecido al paso de El Santísimo, junto a los pétalos de flores que se arrojan desde las galerías y balcones, y que los vecinos recogían después para ahuyentar los rayos de las tormentas. Aunque hoy en día se siguen cubriendo las calles con esta planta que aromatiza el ambiente de la ciudad, el ritual se ha sofisticado y son muchas las plazas en las que las alfombras de sal y flores cubren el pavimento.

Declaración

A la llegada del cortejo a la Plaza Mayor se rinden honores al Cuerpo de Cristo, antes el Regidor con un estandarte y acompañado de dos Hombres de Musgo hacían tres adoraciones, mediando tres pasos entre cada una de ellas, de igual manera procedía el Alférez Mayor con su bastón de mando, en la actualidad, este ritual es realizado por un representante de la Corporación Municipal y las Cofradías y Hermandades.

Cuenta la tradición que antiguas discrepancias entre la iglesia y los representantes civiles, han impedido en algunos momentos de la historia de esta procesión, la asistencia de estos últimos a la misa, encontrándose las dos comitivas a medio camino, costumbre que se prolongó después, en algunas ocasiones, en señal de respeto a la separación de poderes.

La celebración de El Corpus Christi ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y en la actualidad es retransmitida por numerosos medios de comunicación nacionales e internacionales, que se hacen eco del pintoresco paisanaje de esta celebración que camina en pos de la declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional.