Jueves, 14 de diciembre de 2017
Guijuelo al día

El show de acción de Gerard Butler

La secuela de Objetivo: La Casablanca ofrece exactamente lo que promete: acción sin descanso y frases lapidarias (6/10)

Aaron Eckhart y Gerard Butler en un instante de la cinta. Imagen: Focus Features.

El terrorismo se ha convertido desde hace años en el cliché más habitual del cine estadounidense a la hora de seguir generando cine de acción. Ya sea un villano en la sombra al más puro estilo James Bond, o el típico líder de la Yihad que mueve los hilos para acabar con el orden establecido del mundo civilizado, siempre hay un héroe (estadounidense a ser posible) para dar al traste con sus maquinaciones y salvar el día. Esa premisa, que hemos visto en infinidad de películas en los últimos veinte o treinta años, es el simplón esqueleto de Objetivo: Londres. ¿Previsible? Sin duda. Pero también sin duda honesta, puesto que da lo que promete, De hecho, ver la primera parte es totalmente accesorio, puesto que el argumento es independiente, más por sencillo que por referencias, que las hay.

La idea es sencilla. Un evento de Estado reúne en Londres a decenas de líderes mundiales, pero es una trampa urdida por un terrorista para asesinar a los dirigentes de todos los países del G8. Pero el plan no contaba con el Servicio Secreto de los Estados Unidos.

El reparto está encabezado por Gerard Butler. Conocido actor de 300 o La Cruda Realidad, no solo protagoniza, sino que eclipsa al resto de actores. Aunque más por un guión construido en torno a Mike Benning, aguerrido guardaespaldas del presidente, que por sus dotes actorales. Butler se está convirtiendo en una suerte de Chuck Norris, puesto que sus personajes de acción gozan de puntería perfecta, habilidades marciales perfectas y la capacidad de soltar chascarrillos y frases lapidarias a cada paso del guión. Sin embargo, es un registro que a Butler se le da bien, su suficiencia, lejos de ser prepotente, es agradable para el público, siempre y cuando este se deje llevar y no se pregunte continuamente porqué no se agotan las balas o porqué gana cada enfrentamiento ya sea contra uno o veinte enemigos. El resto de actores son meras comparsas de Butler, prácticamente sin desarrollo argumental alguno. De la primera entregan repiten Aaron Eckhart como el presidente Ben Asher, Morgan Freeman como el vicepresidente Allan Trumbull, Rhada Mitchel como la esposa de Benning y Angela Basset es la directora del Servicio Secreto, Lynne Jacobs. Todos ellos disponen de un tiempo en pantalla claramente reducido, puesto que la película sabe que cinco minutos de diálogos son cinco minutos en que no vemos disparos y explosiones, y eso no es posible. Únicamente Eckhart se puede considerar un secundario en condiciones, con un poco más de desarrollo, pero que no deja de sonar a excusa para obviar un papel muy plano. No obstante ninguno de estos papeles molesta. El que termina siendo un personaje que no está a la altura, es sin duda el líder terrorista encarnado por Alon Aboutboul, quien por falta de profundidad y con una motivación más vista que el Telediario, está muy lejos de dar la talla y pese a urdir un plan impresionante, no da la sensación de peligro en ningún momento.

Acción es lo que promete la cinta, y acción da a raudales. Es evidente que el director, Babak Najafi, no es Antoine Fuqua, experimentado director de la primera entrega, pero está lejos de hacer un mal trabajo. Se trata de un debutante en Hollywood y conocido únicamente por dirigir capítulos de la brutal serie de televisión Banshee (muy recomendada para amantes de la casquería), pero logra filmar con oficio y al estilo de la vieja escuela sin despeinarse. Excepto por un largo plano secuencia de acción pura y dura en las calles de un Londres sitiado que hará las delicias de los amantes de los disparos, las explosiones y la tensión en pantalla y que sube la nota de la película de un aprobado raspado a un bien por atrevido.

Al final ganan los buenos, como era de esperar, y aunque todo deja un regusto a refrito, es un refrito bien cocinado que no defraudará a quienes vayan a ver 100 minutos de disparos, explosiones y de frases lapidarias en el show de Gerard Butler a cámara lenta y metralleta en mano. (6/10)


Objetivo: Londres se puede ver en Cine Guijuelo en los siguientes pases:

Domingo 17 – 20:30 horas

Lunes 18 – 20:30 horas (día del espectador)

Agradecimientos a Multicines Béjar, gestora de cine Guijuelo por la posibilidad de hacer esta crítica.