Jueves, 14 de diciembre de 2017

Ser cristiano y homosexual. Una forma de amar

Para muchos ha sido difícil ser homosexual y católico a la vez, especialmente en estos últimos decenios (desde un documento de la Cong. de la Doctrina de la Fe, 1975), en los que había parecido encenderse en la Jerarquía una especie de Cruzada contra de la homosexualidad.

Pues bien, la Exhortación Postsinodal del Papa Francisco (AL: Amoris Laetitia 250-251) nos permite abrir una puerta (un gran arco iris) de amor homosexual en línea de evangelio.

Se han escritos muchos libros titulados Teología de las Realidades Terrestres, Teología del Matrimonio etc. ¿Por que no un libro que dijera Teología de la homosexualidad?

.

Pienso que ha llegado el momento de hacerlo y , para ello, hay que abrir la puerta (con el Papa Francisco) y pasar al otro lado, superando los cuarenta duros años de Cruzada Anti-homosexual, propuesta por el Documento de 1975 (Cong. de la Fe, Sobre algunas cuestiones de ética sexual), y el Catecismo de la Iglesia Católica (1983), que parecían fundarse en dos pseudo-razones:

(a) El deseo de mantener un tipo “control” sexual (de la Iglesia) sobre el conjunto de los cristianos precisamente cuando había comenzado a el cambio acelerado de los tiempos y de las actitudes, por lo menos en la cultura de Occidente.

(b) La problemática del mismo clero católico, integrado por una cantidad muy grande de homosexuales en general muy honrados pero amedrentados, a los que se acusaba de un tipo pederastia, que estaría vinculada con la homosexualidad.

Muchos esperaban que la nueva Exhortación Apostólica del Papa Francisco, cambiaría radicalmente las cosas, en un nivel externo; pero no ha sido así, como puse de relieve en mi postal de hace dos días (09.04.14). Las cosas de palacio van despacio… La iglesia católica no cambia a bandazos, sino con mucha paciencia, para ver y decidir las cosas en la línea anterior, pero cambiándolo en otra línea todo.

Más aún, en un sentido parece que nada ha cambiado, como han dicho, con un grito enfadado, algunos cardenales, poco amigos del Papa Francisco, indicando que todo sigue igual. Pues bien, precisamente ese grito es una prueba de que las cosas han cambiado.

Con toda inteligencia, el Papa Francisco ha preferido abrir una puerta, para indicar que las cosas se puedan ver también del otro lado, como intentaré mostrar en lo que sigue.

-- En un plano, desde un nivel externo, se podría decir que las cosas siguen como estaban, y así lo dicen muchos
-- Pero en otro plano todo puede ser diferente, pues el Papa nos ha dado instrumentos e impulsos para pensar y actuar de un modo distinto.

El que quiera puede hacerlo, como indicaré en lo que sigue, de un modo minucioso comentando esos dos números de la Exhortación.

-- Empezaré con una nota personal (con el testimonio de un homosexual y cristiano ejemplar, que se llama Antonio);
-- presentaré después los dos números, y los comentaré a partir de los documentos ya citados, la Declaración del 1975 y el Catecismo de 1983;
-- y sacaré, al fin, algunas consecuencias del documento de Francisco.

DOS CARTAS, UNA AMIGA, UN AMIGO

Para mí, este es un tema “de teólogo” y cristiano, hombre de Iglesia, que vive en una situación de tranquila y amistosa independencia, bien casado, con mujer querida. Pero tengo varios y grandes amigos homosexuales, algunos muy cristianos, que me escriben cada vez que pasa algo de esto.

Una querida lesbiana;

El año 1975, tras la Declaración de la Congre. de la Doctrina de la Fe, me escribió Regina, cristiana en la frontera, escritora famosa, lesbiana:

Ves, Xabier. Es imposible ser cristiana y lesbiana. Tu Iglesia nos ha condenado al 50% de las mujeres, y al 60% de los curas, que son homosexuales, te lo juro. Yo me desapunto. Pídeme cualquier cosa, pero no me hables de Iglesia

Yo le contesté que la iglesia no les condenaba… y que quizá las lesbianas no eran el 50% ni los curas homosexuales el 60% de la población, que bajara algo los números y la condena… Que la Congregación de la Doctrina de la Fe ni era la Biblia.

Mi amigo Antonio

Ahora, el pasado 10 mes me ha escrito Antonio, amigo nuestro, muy cristiano, procedente del clero, de una conciencia clara, de gran caridad, al que Mabel y yo conocimos y queremos, por su inmensa talla cristiana y humana, Así me ha escrito:


Hola, Xabier, aprovecho para mandaros un saludo.
Habrás visto ya la mala redacción, la mala sintaxis del párrafo 251 de laAmoris Laetitiaa (volveré al tema al final de este post…).

Del fondo del texto no te digo apenas nada. No tengo fuerzas. Sigo aplastado por el voluminoso Catecismo, por aquella doctrina de los "actos objetivamente desordenados" del Documento de la Congregación de la Fe, que me hacen quedarme marginado, en los márgenes de este inmisericorde Tinglado (¡¡¡ni siquiera aprecian en otros amores una analogía remota!!!, y eso en el año de la misericordia).

Éste es un Tinglado de poder sobre las conciencias de los creyentes dirigido por personas que deciden cuál es y cuál no es el "designio de Dios" sobre la familia. Así, con toda humildad. Yo creía que los designios de Dios eran inescrutables. ¿Realmente hacía falta pisar de esa manera el terreno a los sociólogos y a los psicólogos para anunciar y vivir el Evangelio?

Seguid con salud. Un fuerte abrazo, Antonio

Le respondí inmediatamente (10 abril 2016)

Gracias, Antonio. Voy a escribir sobre eso... Todo el número sobre la homosexualidad es internamente problemático, lo que indica una falta de seguridad (o de convencimiento) de los redactores… Creo que el Papa Francisco no ha logrado decir lo que quería, pero ha dejado una puerta abierta. Te mandaré lo que escriba... Un abrazo, y dale gracias a Dios... porque como dice Mt 11 "esto no lo entienden los sabios e inteligentes...". Xabier

Contestación de Antonio:

Gracias, Xabier. Así que nos dicen que familia cristiana en uniones homosexuales, como que no. ¡No hay ni siquiera, dicen, una analogía remota con la idea del matrimonio y de la familia de la Biblia!

Pero luego llamamos familia (religiosa, eso sí) a las comunidades de las órdenes y congregaciones compuestas exclusivamente por varones o por mujeres. Y ahí están como pez en el agua y tienen todas las bendiciones del cielo. Por lo visto eso es el designio de Dios llevado a la perfección. Castamente, eso sí.

Hacen con la Biblia lo mismo que muchos musulmanes hacen con la lectura del Corán. Lo que no está allí no vale. Espero que no prohíban un día el campeonato europeo de fútbol (¡por ser cosa de solo varones…!).

Ya había leído en tu blog que tú tampoco estabas del todo contento con el documento. Si ves algún sentido en lo que te dije o te digo aquí puedes usarlo como si fuera tuyo. Las ideas son de todos, y las mías habrán visto la luz leyendo tus obras. Pero protégete de futuros inquisidores. Nunca se sabe...

Seguiremos meditando la Amoris laetitia y agradeciendo las laetitiae amoris (las alegría del amor) que Dios nos ofrezca en la vida.

Sin rencor ni resentimiento. Pero tampoco se nos puede pedir colaborar con estas estructuras que parece que nos quieren, además de cornudos, apaleados.
Feliz primavera salmantina. Un abrazo, y gracias por todo. Antonio.

No quiero ni puedo comentar estas palabras del Antonio, que viene del clero, que sabe teología, que ama a la Iglesia, pero que se siente negado y perseguido, sin misericordia. A él van dedicadas en parte las páginas que vienen, en las que quiero mostrar que no todo sigue igual. A pesar de que algunos digan que no, a pesar de que parece que ha dejado las cosas como estaban, Francisco ha sabido abrir la puerta, y eso lo saben muy bien los que le critican.

RELACIÓN FINAL DEL SÍNODO (2015), AMORIS LAETITIA Y CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE (2015)

Empezaré citando los dos números de AL sobre la homosexualidad, pero a fin de entender lo que dicen quiero y debo citar las palabras de la Relación Final del Sínodo (http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20151026_relazione-finale-xiv-assemblea_sp.html), que son las que en principio debería haber asumido el Papa. Pero, como el lector verá, no las ha asumido al pie de la letra. Compárense las palabras que se mantienen y las que cambian:

Tema previo. Relación final de las conclusiones del Sínodo 2014-2015 (Texto de las conclusiones sinodales)

Relación final 2015. 76. La Iglesia hace suyo el comportamiento del Señor Jesús que en un amor ilimitado se ofrece a todas las personas sin excepción (cf. MV, 12). Con respecto a las familias que viven la experiencia de tener en su seno a personas con tendencias homosexuales, la Iglesia reafirma que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar«todo signo de discriminación injusta» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, 4). Se debe reservar también una atención específica al acompañamiento de las familias en las que viven personas con tendencia homosexual. En cuanto a los proyectos de equiparación de las uniones entre personas homosexuales con el matrimonio,«no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia» (ibidem). El Sínodo considera en todo caso totalmente inaceptable que las iglesias locales sufran presiones en esta materia y que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a los países pobres a la introducción de leyes que instituyan el “matrimonio” entre personas del mismo sexo.

Éste es el texto de la Exhortación del Papa (2016). Véanse las omisiones y los cambios respecto a la relación del sínodo

250. La Iglesia hace suyo el comportamiento del Señor Jesús que en un amor ilimitado se ofrece a todas las personas sin excepción[275]. Con los Padres sinodales, he tomado en consideración la situación de las familias que viven la experiencia de tener en su seno a personas con tendencias homosexuales, una experiencia nada fácil ni para los padres ni para sus hijos. Por eso, deseamos ante todo reiterar que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar «todo signo de discriminación injusta»[276], y particularmente cualquier forma de agresión y violencia. Por lo que se refiere a las familias, se trata por su parte de asegurar un respetuoso acompañamiento, con el fin de que aquellos que manifiestan una tendencia homosexual puedan contar con la ayuda necesaria para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su vida[277].

251. En el curso del debate sobre la dignidad y la misión de la familia, los Padres sinodales han hecho notar que los proyectos de equiparación de las uniones entre personas homosexuales con el matrimonio, «no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia [...] Es inaceptable que las iglesias locales sufran presiones en esta materia y que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a los países pobres a la introducción de leyes que instituyan el “matrimonio” entre personas del mismo sexo»[278].

[275] Cf. Bula Misericordiae vultus (11 abril 2015), 12: AAS107 (2015), 407.
[276] Catecismo de la Iglesia Católica, 2358; cf. Relación final 2015, 76.
[277] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2358.

Cambios básicos del papa respecto a la Relación final 2015

‒ En contra de la Relación Sinodal del 2015, el Papa no cita la Declaración de la Cong. Para la Doctrina de la Fe, Sobre ciertas cuestiones de ética sexual (1975), lo que indica que no está de acuerdo con ella, al menos en algún punto importante http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19751229_persona-humana_sp.html).

Ese documento del año 1975 era una declaración vergonzosa y vergonzante… que no fijaba cuales son los actos sexuales “intrínsecamente desordenados”, desde abrazo y caricia con beso, hasta formas de excitación genital con posible penetración etc. Aquel documento se quedaba en un plano físico de los actos homosexuales, sin entrar en su sentido personal, en su posible amor profundo.

Pues bien el Papa no cita el documento de la Congregación para la Doctrina de la fe del año 1975, que la Relación del 2015 ha puesto ante su firma…, lo cual tiene dos importantísimas consecuencias, que hay que tomar absolutamente en serio, pues de lo contrario no se entiende su documento:

a. El Papa no acepta (no cita, no asume) la afirmación básica del Documento de la Congregación, que decía: “Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su ordenación necesaria y esencial” (num 8). Ésta es la novedad mayor de la exhortación del Papa: no condena sin más los actos homosexuales, no los mira en sí como pecaminosos.

b. El Papa tampoco apela a ninguna razón de Escritura… como aquella que propone de manera, menos exacta, la doctrina de la Biblia, cuando dice: “En la Sagrada Escritura están condenados como graves depravaciones e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios [nota 18: Con una cita de Rom 1, 24-27 falta de toda crítica textual, contextual y teológica]. Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen esta anomalía por esta causa incurran en culpa personal; pero atestigua que los actos homosexuales son por su intrínseca naturaleza desordenados y que no pueden recibir aprobación en ningún caso” (Num 8).

Ningún exegeta serio de la actualidad (año 2016), sea católico, protestante, ortodoxo o agnóstico saca esa conclusión de la carta de Pablo. Lo que dice Pablo en Rom 1-3 se sitúa en otro plano, y no puede tomarse como condena de los actos homosexuales sin más. De manera muy sabia, el Papa deja el tema de la “posible condena de la homosexualidad” fuera del campo de la Biblia.

2. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA (1983) Y AMORIS LAETITIA.

a. En contra del Catecismo, para el Papa Francicisco, la inclinación homosexual no es objetivamente desordenada (ni es una enfermedad). Empecemos por el Catecismo:

Cat. 2358: Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente radicadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor, las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

El Papa cita este número, pero de forma sorprendente y lógica suprime el juicio negativo del Catecismo, que dice “esta inclinación objetivamente desordenada…”. Esta supresión es clave. En contra de una doctrina general, establecida por el Catecismo, defendida por una doctrina moral abusiva…, el Papa no dice que la homosexualidad es desordenada, ni en sentido físico, ni en sentido personal… Es distinta, puede ser a veces problemática, pero no es desordenada. Si no es desordenada es natural, si es natural es buena… aunque distinta de la tendencia heterosexual.

Esta mera supresión ha levantados las iras de cientos de cruzados de la intolerancia anti-homosexual, pero ha encendido la esperanza de miles y millones de cristianos católicos, a quienes se les dice, por vez primera en muchos años (al menos de forma velada) que su tendencia no es objetivamente desordenada.

b. Según el Papa, la respuesta del cristiano ante el amor homosexual no es la Cruz de la castidad, sino el gozo en el amor

Sabiamente, el Papa ha “suprimido” (no acepta en su propuesta) el número siguiente del Catecismo (el 23459), lo cual indica que no está de acuerdo con él:. Así dice ese número:

2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante las virtudes de dominio, educadoras de la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

(Eso significa, según el Catecismo, que los homosexuales… se quieran (si quieren), pero no se toquen, que vivan quizá juntos, pero que pongan una espada entre los dos cuando están en la cama, como en la leyenda de Tristán e Isolda).

Esa es una solución sin alma. Mi difunta madre, que era una mujer luchadora y cristiana de misa diaria, tradicional hasta el extremo, formada con las primeras teresianas de antes de la guerra española, cuando comentamos este tema (¡que no se toquen…!) me decía: ¡Pero quienes son estos obispos para meterse en lo que hace la gente en la cama, como si estuvieran vigilando!).

Desde aquí se entiende el tema del número anterior (catecismo 2358), al pedirles a los homosexuales “que se unan al sacrificio de la cruz del Señor… viviendo la castidad”. Ciertamente, toda la vida del cristiano es cruz en un sentido, pero tomar la homosexualidad como cruz y la castidad (de religiosos o de clérigos) como pura cruz es desvirtuar el evangelio, es negar el principio de la misma vida religiosa (e incluso del celibato clerical).

UN COMENTARIO MÁS CONCRETO DEL DOCUMENTO DEL PAPA

1. Punto de partida: Num 250. “La Iglesia hace suyo el comportamiento del Señor Jesús que en un amor ilimitado se ofrece a todas las personas sin excepción”.

‒ ¿Qué es amar a los homosexuales? Será querer que ellos puedan ser como son, y que lo sean en plenitud… Ciertamente, ellos pueden ser un “problema” para las familiar, pero pueden ser y son también una bendición. En este campo, el Papa tiene que dar un paso hacia adelante, presentando el amor homosexual como una posibilidad positiva de vida, como una bendición de amor.

2. Respeto a cada persona. El Papa dice:”Deseamos ante todo reiterar que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar «todo signo de discriminación injusta, y particularmente cualquier forma de agresión y violencia.

El tema está bien planteado, pero debe ser profundizado. No basta con decir que “se respeta a la persona independientemente de su tendencia”; hay que dar un paso más, añadiendo que se respeta a la persona con su propia tendencia, tal como es, no en abstracto. No basta con decir que la persona homosexual, como persona, es sagrada y digna de respeto… pero que su actitud o tendencia homosexual puede condenarse. Yo no respeto al homosexual como persona si no respeto su homosexualidad…

2. Matrimonio, pareja homosexual…

Aquí está a mi juicio el aspecto más duro (menos convincente) de la propuesta del Papa, que ha incluido al pie de la letra el texto de la Relación sinodal del 2015:

«No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia [...] Es inaceptable que las iglesias locales sufran presiones en esta materia y que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a los países pobres a la introducción de leyes que instituyan el “matrimonio” entre personas del mismo sexo»

Dejo a un lado lo de las “presiones” dirigidas a los países pobres para que acepten el matrimonio homosexual, que no sé a qué se refiere, para pasar al tema de las “analogías matrimoniales”.

‒ ¿No existe fundamento para establecer analogías…? Pienso que esta frase está mal formulada, y que en ella se establece y confirma el principio latino de la excusatio non petita accusatio manifesta (una excusa que no se pide es una acusación manifiesta)…

‒ Punto de partida de esta afirmación: El documento supone que sólo hay una realidad (una vinculación matrimonial) que es buena… y las otras son males. El matrimonio hombre-mujer es bueno, por tanto todas las demás formas de unión son malas.
Esta es una visión maniqueista de la realidad, con ribetes de helenismo, una visión que ya nadie admite en la ciencia, ni en el pensamiento… Pues bien, esa visión debe ser superada, siguiendo los mismos principios de la doctrina del Papa, como indicaré al final de este trabajo.

VALORES DE LA EXHORTACIÓN DEL PAPA FRANCISCO:

a. No acepta la doctrina de la C. Doctrina Fe 1975, donde se dice que todos los actos homosexuales son intrínsecamente malos. No lo repite de hecho, no lo admite.

b. No admite ninguna de las razones bíblicas de los documentos anteriores… Ni la de Rom 1, porque sabe que ninguno de los biblistas serios de este momento interpreta ese texto como hace la Dec. Doctrina de la Fe del año 1975. En toda discusión “científica”, cuando se apela como prueba principal a un argumento que no prueba se está suponiendo que quien defiende una postura no tiene razones para ello.

c. El Papa tampoco acepta la doctrina del Catecismo del año 1983, aunque lo cita… con honor, como corresponde, con honor pero cambiando el sentido de lo que allí se dice:
‒ El Papa Francisco no dice que “la inclinación homosexual es objetivamente desordenada”, como dice el Catecismo… No es inclinación objetivamente “desordenada”, sino distinta, dentro de la gran riqueza de la vida y del amor.
‒ Ciertamente, ser homosexual es una “auténtica prueba”, como sigue diciendo el Catecismo… Pero no es prueba en el sentido “negativo” (como el ser niño tonto o cojo ¡perdonen por favor los que se consideran o nos consideramos niños tontos…!). Es todo lo contrario, puede ser una prueba positiva, que lleva a un amor más hondo…
‒ El Papa Francisco ya no pide “cruz a los homosexuales, sino que les pide amor…El Catecismo dice que los “homosexuales están llamados a realidad la voluntad de Dios…” (¡perfecto!), pero añade que deben unirse al “sacrificio de la cruz”, lo que en el contexto de la Declaracion del 1975 significa que deben ser “castos”, sin tocarse ni gustarse (¡No toques, no gustes! Esa era la palabra de los herejes condenados en Col 2, 21, que así nos dice “toca, gusta…”, en un sentido que también se puede aplicar aquí)

d. El Papa no condena la homosexualidad como enfermedad…, sino como un caso distinto de tendencia sexual y humana, que se debe respetar.

JALONES PARA UNA TEOLOGÍA DE LA HOMOSEXUALIDAD

a. El Papa no condena las relaciones homosexuales como intrínsecamente malas

Al no condenarlas, está admitiendo de hecho su valor. Ellas son buenas, aunque no son iguales que las de matrimonio “canónico” De aquí se siguen tres consecuencias:

‒ Que los demás, en especial los familiares, traten a los homosexuales con respeto y justicia…, es decir, con verdad, sin humillarles ni invisibilizarles; eso significa que en lo posible ellos deben salir del armario, siendo aceptados así, como distintos, pero igualmente importantes y valiosos, como personas, como seres capaces de amar.

‒ Que se amen y sean buenos cristianos… Eso significa que no deben dejar la homosexualidad (ni tenerla hibernada, en el frío de la pura negación…) para ser cristianos, sino vivirla desde los principios del Sermón de la Montaña.

‒ Ciertamente, el “matrimonio homosexual” no es igual que el matrimonio hombre-mujer, pero… En este campo, el Documento debería precisar sus afirmaciones y cambiar el modelo de amor y de matrimonio (o pareja) para utilizarlo en contextos distintos.

b. Un abanico de amores y de vinculaciones familiares

La doctrina que está al fondo de la Relación 2015 (y de los documentos anteriores, de la Congregación de la Doctrina de la fe y del Catecismo) supone que la verdad y la bondad es una y única, de manera que lo que no se identifica con ella es malo. Eso significa que sólo es bueno el matrimonio monogámico-hombre mujer, y las demás relaciones humanas deben ser axexuadas… o son malas.

En contra de eso, tanto la Biblia como la experiencia humana más profunda admites un esquema múltiple de verdad, insistiendo en lo que llamaríamos la gradualidad de la realidad. Hay diversas formas de ser que son buenas y positivas, hay diversas formas de relación humana, que no se distinguen de manera que una buena y las otras malas, sino que aparecen como aspectos distintos de abanico de la vida, que es múltiple… Desde ese fondo se pueden y deben establecer diversos tipos de familia:

‒ Hay una familia mono-parental, hombre y mujer… Éste es quizá el analogado simbólico más fuerte, al menos en nuestra cultura. Está vinculado a la transmisión de la vida, y su testimonio aparece no sólo en el Cantar de los Cantares, sino también en otras formas de a mor humano.

‒ Hay forma de integración familias que no son las de hombre-mujer, padres-hijos… Formas de vinculación fraternas, de agregados familiares con “fámulos” (¡eso es familia!), unidades grandes, con tíos, sobrino… En esa línea evoca Jesús diversos tipos de familia en los que “dejando padre y madre” puede encontrarse y potenciarse el ciento por uno en padres, hermanos etc.

‒ Hay una familia religiosa y ministerial, de tipo mistérico, formada por el obispo o presbítero célibe con su diócesis, con sus valores y limitaciones…, con su gran potencial de vida y sus limitaciones concretas.

‒ Se puede hablar de la familia de los religiosos o religiosas… Familias uni-sexuales, sin sexualidad genital, pero con ancho espacio para la amistad y las formas de afecto

‒ En esta campo puede entrar la familia homosexual… donde lo que importa no es la “negación” (que vivan juntos, pero como monjas o frailes…, sin tocarse), sino la creación de espacio afectivos y personales de riqueza personal…

c. Jalones para una teología de la homosexualidad… Al Papa sólo le falta dos cosas:

‒ ¡Dar la vuelta a la tortilla y acudir al evangelio…, diciendo a los homosexuales que pueden serlo y lo sean, “`pero en cristiano”, es decir, en la línea de la gratuidad que pide en Sermón de la Montaña, en la línea del compromiso por la justicia y misericordia y por el amor a los pobres.

‒ La unión de dos homosexuales como relación de fidelidad personal es buena, y puede bendecirse en la Iglesia, aunque estrictamente hablando no se considere quizá matrimonio, o no lo sea al modo de la familia monogámica y monoparental (búsquese otra palabra).

‒ Teniendo esto en cuenta, sin negar sus limitaciones (¡toda forma de amor es limitada…), y sobre todo el riesgo de que sólo haya “una imagen de persona”, la familia homosexual puede y debe explorar formas distintas y hondas de vinculación humana, de apertura al misterio, de gratuidad creadora… No para oponerse a otras formas de amor, sino para completarlas, con su testimonio de v vida…

‒ No se trata en modo algunos que todos sean homosexuales…, ni que ellos se consideran mejores que otros, sino de que exploren camino de vida en amor, enriqueciéndose ellos mismos y enriqueciendo a los demás con su testimonio de vida…

CONCLUSIÓN

Llegados aquí, lo más importante empieza o debería empezar: ¡los jalones para una teología de la homosexualidad…!. Pero por hoy ha sido demasiado material. Quizá podamos seguir otro día.

Epílogo.


Anotación de mi amigo Antonio sobre la traducción española

Si ya te has dado cuenta, huelga lo que te comento… Se trata de la frase: “los Padres sinodales han hecho notar que los proyectos de equiparación de las uniones entre personas homosexuales con el matrimonio…” (num 251, comienzo)… Lo curioso es que en inglés, en italiano y en francés esa línea está bien traducida. Hablo del teexto que leo en Internet.

El texto español dice así: ...los padres sinodales han hecho notar que los proyectos de equiparación de las uniones homosexuales con el matrimonio, "no existe ningún fundamento..." Cualquier lector se da cuenta de que esa construcción no es correcta. Debería decir: ... han hecho notar que respecto a los proyectos de las uniones homosexuales con el matrimonio "no existe...(etc. Sigue la cita de otro documento).

Lo que falta es ese respecto a, o una expresión equiavalente: en relación con, con respecto a, sobre, referente a, acerca de...Etc.

En italiano han traducido así: hanno osservato che "circa i projetti di equiparaziones...
En francés: qu'en ce qui concerne "le projet d'assimiler...
En inglés: the Synod Fathers observed that, "as for proposals to place unions between homosexual persons on the same level... As for es lo mismo queregarding, hacen el oficio de una preposición = en cuanto a..en lo que respecta a, etc. como he dicho antes.

¿Conoces al autor de la traducción? Seguro que agradecería que se lo comunicaran.