Viernes, 15 de diciembre de 2017

Ingrid Valencia: “Que mi poesía encuentre ojos de lectores atentos es ya una celebración”

La poeta mexicana obtuvo el III Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador, fallado en Salamanca el pasado viernes. Incluimos un poema inédito, en exclusiva para nuestros lectores
Ingrid Valencia (foto de Benjamín Anaya)

El premio fue concedido ex aequo, con el poeta español José Pulido Navas. Ambos recogerán sus premios durante el XIX Encuentro de Poetas Iberoamericanos, a celebrarse en nuestra ciudad el 19 y 20 de octubre. El jurado estuvo integrado por António Salvado, poeta y Premio al Mérito Cultural del gobierno portugués; Carmen Ruiz Barrionuevo, catedrática de Literatura Hispanoamericana  de la Universidad de Salamanca; Jesús Fonseca, poeta y delegado de La Razón en Castilla y León; Alfredo Pérez Alencart, poeta, profesor de la Usal y presidente de la SELIH; Carlos Aganzo; poeta y director de El Norte de Castilla; José María Muñoz Quirós, poeta, profesor de Lengua y Literatura y presidente de la Academia de Juglares de Fontiveros; Inmaculada Guadalupe Salas, presidenta de la Asociación Mujeres en Igualdad, y Julián Barrera Prieto, diputado del Área de Cultura de la Diputación de Salamanca. Actuó como secretaria Victoria Pérez Castrillo.

Entrevistamos a la poeta y editora Ingrid Valencia (Ciudad de México, 1983), quien tiene publicados los libros de poemas La inacabable sombra (2009), De Nebra (2013), Taxidermia (2015) y One Ticket (Traducido al francés por Odelin Salmeron, La Grenouillère, 2015). Obra suya aparece en las antologías Diez y nota (2010) y Anuario de poesía mexicana  (Fondo de Cultura Económica, 2006), entre otras.

¿Cuál es tu sentimiento al recibir la noticia de este premio?

La noticia me llena de alegría. El hecho de que los poemas encuentren por sí mismos los ojos de lectores atentos es ya una celebración. Uno escribe y no se está seguro de cuál será el destino de esos versos. En este caso es otro continente, otro país. Ser leído es ya una recompensa. En la actualidad, opera la utilidad y la funcionalidad de lo que uno produce, en ese mundo la poesía no es útil y eso está bien; la poesía es para otra cosa: lo oculto, lo intuido, lo que toca los ojos, la voz y el cuerpo de lo otro le pertenecen. La poesía une. Este reconocimiento significa un puente que me permitirá seguir aprendiendo. 

¿Podrías darnos la motivación y el alcance de los versos que escribiste y enviaste al premio de Salamanca?

Los poemas del libro Oscúrame surgieron por necesidad. Es decir, necesité escribirlos.  La poesía alivia. Es un llamado a mirar las marcas de lo que se transforma, desde la relación con los otros hasta el lenguaje. Por esta razón surgió el título. 
Me interesa lo que las palabras ocultan y sus sonidos. Incluso cuando los poemas son concebidos como universos privados, están relacionados por imágenes como si no terminaran nunca. 


¿Qué nos puedes decir de la poesía mexicana actual, de los poetas de tu generación?

Predomina la búsqueda de sentido en un medio invadido por la violencia, las drogas y la corrupción. Aunque es clara la diversidad: México es un país que se redescubre, cada sitio está a la luz de la interpretación. Las diferentes manifestaciones culturales son una muestra de ello. La poesía captura esos sentidos, los comunica. 

 

POEMA INÉDITO DEL LIBRO PREMIADO, EN EXCLUSIVA PARA LOS LECTORES DE SALAMANCArtv AL DÍA

 

DE LA CAÍDA 

 

No es el temblor sino la herida

la que hunde sus ojos

bajo el agua de la noche

y entrega una voz incandescente

a los suburbios de la lengua.

 

Son los engranes del tiempo

los que pulen nuestro paso

por una vida repleta

de ríos que se cruzan.

 

Es la mudez del espectáculo

una forma de hablar,

de entregar a otro los días.

 

No es la carne sino la destrucción,

el leve sonido de las máquinas

que forma círculos en la plaza

del cuerpo.

 

No somos sino párpados

que se abren a la noche,

al ruido interminable

de la urgencia.

 

Ingrid Valencia (fotografía de Benjamín Anaya)