Viernes, 15 de diciembre de 2017

Una corona de júbilo

CANTALPINO | Una concurrida procesión en el Domingo de Resurrección pone el broche de oro a una Semana Santa en la que, como es tradicional, el pueblo registra un notable incremento de visitantes hijos del pueblo

La procesión del Encuentro avanza hacia la Plaza | Fotos: Elena Sánchez

Una Semana Santa más para el recuerdo. Se cumple el ciclo de la vida, de la fiesta, del reencuentro, de la amistad recordada, de la Pasión enraizada en la piedad popular. Cantalpino vivió la alegría del Domingo de Resurrección con un concurrido Encuentro en la Plaza de España.

Siguiendo la tradición, los pasos de la Virgen, en riguroso luto,  del Sagrado Corazón de Jesús y el Santo Sepulcro procesionaron de forma separada por las calles de la Iglesia y Carnicería hasta coincidir en la plaza cantalpinesa.

Allí se celebró colectivamente el júbilo de la Resurrección cristiana, despojando las mujeres a la Virgen de sus vestiduras negras para que luciera los mantos blancos, signo de regocijo y esperanza, cumpliendo así los cánones de la religiosidad popular sobre El Encuentro relatado en las Escrituras.

Al igual que la posterior celebración religiosa en la iglesia de San Pedro, el desfile procesional del Resucitado y la Virgen estuvo acompañado de cánticos y música a vargo del grupo local ‘Los Tocacharros’ en un ambiente festivo, propio de una mañana luminosa de primavera, el mejor escenario para celebrar el final del Triduo Pascual

El buen tiempo ayudó a que los cantalpineses se echaran a la calle y se sumaran a las celebraciones religiosas, así como a ese otro encuentro más mundano alrededor de los aperitivos en los bares de la localidad.

Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe”, escribió San Pablo en I Corintios 15,14, una de las lecturas en la Eucaristía del primer día de la Pascua de Resurrección. La tradición se convirtió, una vez más, en encuentro de vida y convivencia en comunidad.

Elena Sánchez

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