Martes, 12 de diciembre de 2017
Ciudad Rodrigo al día

Motivos que no valen

El hecho de que muriesen franquistas, y fuese muy triste, no justifica que no se estudie la muerte de republicanos. ¿O es que es más triste la muerte de un franquista que la de un republicano?  

Hace poco vi una viñeta que hizo que me pusiese a escribir. Ésta era una sátira de la memoria histórica; hacía varios chistes, y uno de ellos decía: “hay quien no quiere mirar al pasado, pero actúa como si viviese en él”.  Como es normal me partí de risa, y justo después me puse a trabajar.

En la rica política que tenemos ahora, está muy presente el discurso referente a la memoria histórica. A parte de servir para mostrar lo rancio y podrido de ciertos partidos, y para traer problemas a algunos jueces; también sirve para reflejar la decadencia de la sociedad, en lo que a esta postura de revisión histórica se refiere.

A los estudiantes como yo, nos explican que tras la dictadura hubo un gran consenso y unas grandes acciones por parte de todos los partidos; hemos escuchado mil veces las hazañas de los redactores del texto constitucional que rige el estado, pero mucho menos hemos oído hablar de cómo se ha depurado el sistema en España.

Como dicen los más jocosos, España se acostó nacional católica, y se despertó demócrata. ¿Qué implica esto?  Pues que en 8 horas de sueño, y por tanto de transformación política, no se puede depurar a toda una administración.  ¿Problemas surgidos de esto? El 23-F. Es muy fácil entender que un grupo de militares renegados, que disponen del monopolio de la violencia, se revelasen ante tanta libertad y tanto partido comunista. ¿Alguien se dio cuenta de que el 23-F fue causa directa del mantenimiento de una superestructura golpista? Por supuesto que no, o al menos nadie importante lo manifestó, porque nada se hizo.

¿Cómo un país que aspiraba a jugar en la liga de las potencias no había llevado a cabo una depuración de su pasado más turbio?  Nadie lo comprende.

A todo esto, lo más problemático es la extensa aceptación que hay en la sociedad de este vergonzoso suceso. La gente que trata de defender este espinoso tema recurre a una serie de argumentos, algunos estúpidos, otros desgastados, y otros simplemente tristes.  Expondré brevemente los argumentos que deben de ser atacados y lapidados siempre que se pueda:

El primero de todos; el más sonante, utilizado, y probablemente estúpido; aquél que dice que es historia de España. Es completamente cierto, y por eso mismo, porque respeto la historia de España, y quiero a la historia de mi país, hay que depurar la simbología Franquista. Un borrón en la historia, como es el de caer en el yugo del fascismo en la época de entreguerras, no debe de ser motivo de orgullo para una nación democrática. Motivo de orgullo sería exponer todos los vestigios franquistas y mostrar a través de ellos la dureza de la guerra civil, y el atraso que supuso para el país las casi cuatro décadas de dictadura.

La historia, por el hecho de ser historia, no tiene derecho a recibir méritos. Y esta no debe conservarse con el paso del tiempo bajo el mismo punto de vista, porque entonces estamos consiguiendo hacer de la historia el presente. Tratar la época de las Bandadas Falangistas de la misma forma, y conservar sus restos, en las mismas condiciones sociológicas que hace cincuenta años, no es conservar la historia, es caer en una grave enfermedad social que trae consigo la justificación de los hechos ocurridos, y el mantenimiento en el tiempo de los pensamientos que fundamentaron aquellos desgraciados y punibles acontecimientos.

El segundo gran mito esparcido para rechazar la memoria histórica es el hecho de que fue una guerra, y hubo muertos en ambos bandos. Bien, en caso de que esto fuese estrictamente cierto, y las condiciones de los asesinatos fuesen similares, no sería correcto del todo.  Primero voy a explicar por qué las condiciones cambian, y después pasaré a la refutación de esta falacia argumental.  

El bando franquista era mucho más proclive a la rapiña. Recordemos la que se efectuó una vez finalizada la guerra para cazar a los maquis, o la rapiña política con asesinato incluido en toda la posguerra, y bien entrada ya la década de los 60 y 70.  Ciertamente, los crímenes de guerra son mucho más atribuibles a los franquistas que a los republicanos. Los franquistas dejaron de caer cuando la guerra terminó. Sin embargo, en el otro bando, cayeron durante un vasto periodo de tiempo. Ejemplo de ello son las ejecuciones del proceso de Burgos,  

Como ya he explicado por qué la guerra no fue tan igual para unos que para otros, explicaré ahora lo estúpido de este argumento en la actualidad.  Si hubo víctimas en el bando nacional, ¿Por qué no piden justicia? ¿Por qué es sólo un bando el que pide que se abran las cunetas?  A menos que esté equivocado, en España tenemos un gran complejo dedicado al fascismo, con una gran cruz, en cuya construcción murieron muchos republicanos, que honra a las víctimas nacionales. También hay muchas calles, muchos nombres, que hacen referencia a militares golpistas. Repito la pregunta, ¿Por qué sólo un bando pide justicia? Si sólo son unos los que requieren memoria, será que son los únicos que la necesitan. Esto puede ser causado por dos cosas, a) que los nacionales no necesiten memoria porque no tuvieron más complicación que hundir a un país, O b) que los nacionales no necesiten memoria porque aquel tiempo no es pretérito, por tanto no es memoria lo necesario sino impresión actual, del presente.

Lo estúpido de este argumento radica fundamentalmente en el hecho de que las muertes de uno, no son justificación para el no estudio de las muertes del otro. Es decir; el hecho de que muriesen franquistas, y fuese muy triste, no justifica que no se estudie la muerte de republicanos. ¿O es que es más triste la muerte de un franquista que la de un republicano?  Justo ahí radica el fallo de este argumento.

Está muy extendido decir también que no hay que cambiar el nombre de las cosas que nuestro Caudillo por la gracia de Dios construyó. Una vez un profesor mío, hace bastantes años, soltó en clase que los pueblos que hacía Franco se tenían que quedar con el nombre referente a algún Falangista, porque lo habían construido ellos. Yo era pequeño, y no estaba en condiciones de discutir, pero bien equivocado estaba el hombre.  Con más motivo hay que eliminar el rastro dictatorial de los lugares que fueron creados por él. ¿Por qué? Porque es donde más arraiga la ideología generalmente. Se suele guardar buen recuerdo de los padres, y en este caso, el padre de un pueblo así sería Franco; por tanto se está fomentando el pensamiento nacional católico; aunque no desde un punto de vista ideológico, si desde un punto de vista sociológico, ya que la imagen del dictador cala hondo en la conciencia social de estos territorios.

En segundo lugar por cuestiones lógicas; si tratamos durante casi cuatro décadas con un dictador, lo lógico será eliminar su imagen lo antes posible cueste lo que cueste.

Por último, trataré el argumento más estúpido de todos. A mí personalmente me produce una risa incontrolable. Cada vez que lo oigo se me cae la cara al suelo, lo primero por la risa, y lo segundo de vergüenza. El argumento es…la no creación de empleo, impulso económico, etc…

Empiezo por el principio, es falaz porque es un argumento 1) populista, ya que cualquiera lo puede soltar y quedarse más ancho que largo. 2) No toda la política es económica.  Es gracioso escuchar esto porque quien recurre a ello no suele preocuparse de la política económica. Tanto es esto que se convierte en una recurrencia ideológica, y razonable en cierto sentido. Cualquier persona que quiera defender una postura de rechazo de la memoria histórica, pero desde una perspectiva al margen de la ideología, recurre a este argumento.

La política económica es una parte muy limitada en un estado como el español, se reduce a política fiscal, que engloba sólo gasto e ingreso. Más limitada todavía está en un pueblo o en una ciudad pequeña, en la que la política económica se reduce a dos o tres impuestos importantes, y algunos sin importancia. ¿Qué quiero decir? Pues que aplicar política histórica no va a interferir en NADA en el curso del mercado laboral, ni en la expansión económica tan necesaria en la región.

¿Por qué se utiliza entonces este recurso? Porque queda bien. Da un aire de imparcialidad a  la defensa del legado del dictador.  Es muy útil para alguien que trata de defender la simbología Franquista explicar que los políticos se deberían de ocupar de cosas de utilidad, no de pequeñas cosas.  A quienes argumentan así, les explico yo que están muy lejos de tener un ápice de razón. Las principales políticas que se hacen son simbólicas. La política, no se plasma como tal en un papel y tiene una repercusión directa, sino que se proyecta en la conciencia social y la aceptación de ésta responde a condicionamientos ideológicos. Con esto quiero decir que es tan útil para un partido poner en marcha una política histórica, que una política de desregulación del mercado laboral. La aceptación va a depender siempre de la inclinación ideológica, no es motivo alguno que se utilicen políticas económicas, o históricas. Este argumento responde siempre a una ideología subyacente.

Como ya he mostrado cómo rechaza la gente la memoria histórica, sólo me queda apuntar que es un problema grave. No me estoy refiriendo a una crisis, ni nada por el estilo. Simplemente trato el poco alcance que ha tenido el pensamiento anti-autoritario en este país. Ver con normalidad la presencia de recuerdos a un dictador, pone de manifiesto el atraso sociológico de la comunidad Española. No hemos comprendido que los errores históricos se juzgan en el presente; y que someter a los tribunales a los responsables de aquellas masacres es responsabilidad, y signo de una inteligencia democrática sana, no tiene nada que ver con desprestigiar la historia del país, ni rechazarla, que es lo que quieren hacernos creer. Decir que revisar la historia es odiarla es un error enormemente grave.

Si no se hubiesen celebrados los juicios de Nuremberg, probablemente el estado de Israel no existiría. Y si este estado no existiese, el centro Yad-Vashem, dedicado íntegramente al estudio del holocausto, tampoco existiría. Esto trae consigo desconocer las masacres ocurridas en Europa. La diferencia es que el Estado Alemán no sólo permitió, sino que fomentó el estudio de su horrorosa historia, y su crítica.

Cuando un terrorista, un dictador, etc…es capturado, su cuerpo se arroja al mar, o no se desentierra si quiera, para que el lugar no se convierta en centro de peregrinación. En Berlín cerca del Bunker donde Hitler murió hay un gran monumento a los valientes judíos. En España, por la entrada oeste de Madrid tenemos una gran cruz recordando qué religión, y quiénes mandaban en aquella época. Ni una sola muestra de respeto a quienes fueron cargados en camiones y fusilados, o a aquellos que la policía sacaba de sus casas y  retenía.

Javier Ramos Pérez

Estudiante