Lunes, 18 de diciembre de 2017
Guijuelo al día

Dos raspaderas donadas por Julián Salinero González se suman al fondo de objetos a exposición

GUIJUELO | El Museo hace un llamamiento para recibir más fotografías antiguas de la industria chacinera

El Museo de la Industria Chacinera de Guijuelo acaba de recibir la donación de dos raspaderas por parte de Julián Salinero González. Desde el servicio hacen un llamamiento para conseguir más fotografías antiguas que ilustren la actividad chacinera en la villa.

El Museo de la Industria Chacinera ha incrementado sus fondos con dos nuevas piezas donadas por Julián Salinero González gracias a la intermediación de la Cofradía Gastronómica y más en concreto de Inés María Bernardo. Se trata de dos raspaderas, piezas metálicas utilizadas en la década de los sesenta para quitar el pelo del cochino tras haber sido chamuscado. “Para el Ayuntamiento es una satisfacción que se donen estas piezas pues creemos que el Museo es un proyecto de todos”, explica la concejala de Turismo, Sandra Méndez Manzano quien recalcó la importancia de esta implicación. “Es muy satisfactorio ver cómo la gente colabora para ampliar los fondos del museo, pues eso redunda no solo en el bien de los guijuelenses, que pueden conocer más detalles sobre cómo era la industria en otras épocas, sino que también favorece el interés para los turistas”, señaló.

La responsable del museo, Ana Rodríguez Crego, ha indicado que se agradece profundamente la labor de todos aquellos que han donado piezas al fondo del museo, pero que aún se siguen buscando más: “Buscamos piezas de todo tipo, aún nos faltan muchos utensilios tradicionales que seguro que muchas fábricas o familias tienen en sus trasteros sin ningún uso. Aquí servirían para explicar mejor a los visitantes el proceso de la industria”. Además, señala que el museo busca aumentar el número de fotografías: “Nos traen pocas fotografías de fábricas e industriales. No hace falta donar los originales si los dueños no lo desean, podemos hacer copias en el acto. Las fotografías antiguas son esenciales para mostrar la historia de la chacinería en Guijuelo”. Crego finaliza indicando que las piezas a exposición se cambian constantemente, para mantener el interés del público en segundas o sucesivas visitas.