Miércoles, 13 de diciembre de 2017
Las Arribes al día

Los ánimos se caldean tras una nueva oleada de ataques de lobos

Un grupo de ganaderos increpaban y exigían este jueves al alcalde de Villargordo la adopción de medidas contundentes ante la ineficacia de la Junta para controlar al depredador

Becerro muerto en Villargordo y donde los ánimos estuvieron caldeados / CORRAL

La paciencia entre los ganaderos está a punto de desbordarse tras la nueva oleada de ataques de lobos al ganado registrados este jueves en distintos lugares de la provincia. Los ánimos están más encendidos que nunca, y el más inocente será al final el que cargue con las iras provocadas por una situación que pocos entienden.

Este jueves, el alcalde de Villarmuerto, Alfredo Martín, veía cómo un grupo de ganaderos le increpaban y exigían que adoptara medidas ante los constantes ataques de lobos al ganado y la ausencia de resultados en las medidas puestas en marcha por la Junta. Los ganaderos piden más contundencia y medios para que de una vez por todas se ponga fin a esta sangría de animales y daños en las explotaciones de las comarcas de Vitigudino y Ledesma.

En esta ocasión el damnificado era Ángel Abarca, que esta mañana se encontraba en Villargordo, en la parcela donde pasta una partida de vacas, con uno de sus becerros muerto y comido en parte por su depredador, pero lo que casi es peor, comprobaba que dos becerros más también habían desaparecido.

Ante estos hechos, un grupo de ganaderos se acercaban hasta el lugar y permanecían a la espera de que los agentes de Medio Ambiente se personasen para certificar el autor del ataque. Entre tanto los ánimos se caldeaban y las exclamaciones de los ganaderos apuntaban a lo peor. Entre los reunidos se encontraban los alcaldes de Villarmuerto y Yecla de Yeltes, que se mostraban impotentes mientras algunos les reclamaban medidas contundentes. Este jueves, el enojo de los ganaderos en Villargordo no fue a mayores, pero su paciencia comienza a desbordarse.

En Picones, localidad perteneciente a Encinasola de los Comendadores, otro ganadero perdía un ternero; y en El Manzano más de lo mismo, como denunciaban responsables de la Asociación Abaduero. Los ganaderos están hartos de la situación y piden medidas eficaces, de lo contrario serán ellos los que actúen con contundencia. DE momento paciencia no les ha faltado.

“Quien quiera lobos que los cuide y los mantenga”. Esa es la frase en la que coinciden todos los ganaderos, muchos de ellos con familias a su cargo y que están viendo cómo un animal salvaje que no quieren en sus tierras está poniendo en peligro “el pan de nuestros de hijos”, señalan. No entienden que muchas personas pongan a “un animal por delante de la vida de las personas, porque la mayoría somos pequeños ganaderos, sin nómina fija y con créditos por pagar”, que han tenido que contratar para poder vivir aquí, donde casi nadie quiere hacerlo; y esto tampoco ayuda.

 

  • Becerro muerto en Picones