Miércoles, 13 de diciembre de 2017

La fragilidad de la piedra

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Hubo sobre la tierra un día en el que nacieron las fronteras. Fue ese día en el que los hombres desearon ser más fuertes para no llegar tarde al mundo, donde todo estaba al alcance de la espada y del capricho de los reyes. Ese día, con el silencio de los inocentes, aparecieron como fortalezas ensimismadas las lenguas y las murallas. Con el tiempo, todo se derrumba en su propia fragilidad.

(Jclp)

La ‘Mirada’ de SALAMANCArtv AL DÍA viene cargada de historia en este primer día de la semana. El fotógrafo Manuel Lamas ha recogido el momento presente del Fuerte de la Concepción, en Aldea del Obispo. Una fortaleza militar en plena dehesa salmantina, sobre la que profundizamos más abajo.

 

FUERTE DE LA CONCEPCION

(Aldea del Obispo)

El primer fuerte

La historia del Real Fuerte de la Concepción tiene 350 años y está íntimamente vinculada a las hostilidades históricas entre España y Portugal, hoy, por suerte, lejanas en el tiempo.

En 1641 los portugueses proclamaron su independencia de la corona española convirtiendo al duque de Braganza en nuevo rey con el nombre de Juan IV de Portugal. Felipe IV, rey de España, en guerra con Francia, no halló soldados ni tiempo para combatir a los portugueses, pero en cuanto hubo firmado la paz con Francia, se apresuró a intentar recuperar el trono de Portugal. Para ello encargó el mando de su ejército al duque de Osuna, quien ordenó, entre otras fortificaciones, la construcción de un fuerte en la ribera española del río Turones que sirviese de acantonamiento para los ejércitos españoles que debían recuperar Portugal.

Los trabajos comenzaron el 8 de diciembre de 1663, festividad de la Inmaculada Concepción, por lo que el fuerte tomó este nombre. Apenas 40 días más tarde se concluía la primera fase de los trabajos, y el fuerte acogía ya una guarnición de 1.500 infantes y 200 jinetes.

Las tropas de Osuna fueron derrotadas por los portugueses en la batalla de Castelo Rodrigo. El rey de España quitó el mando a Osuna y ordenó la demolición del primer fuerte de la Concepción al año escaso del comienzo de su edificación. La demolición no fue total, puesto que de manera esporádica continuó sirviendo de base para las tropas.

 

El fuerte de Felipe V

En las décadas sucesivas, Portugal fortificó plazas fuertes en Olivenza, Elvas, Valença do Minho y Almeida, y eso impulsó a José Patiño, ministro de Felipe V, a levantar una línea de fortificaciones en el lado español de la frontera que contrarrestase las que había erigido Portugal.

En 1735 se encarga al ingeniero militar Pedro Moreau la construcción de un nuevo fuerte de la Concepción en el lugar donde Osuna lo había construido 70 años antes. Colaboró con él Manuel de Lara Churriguera, autor, entre otros muchos detalles, del gran escudo real sobre la puerta principal del complejo. La fortaleza quedó terminada en 1758. Pero en esa época, en el Fuerte de la Concepción parece que jamás se oyó disparar un tiro. Testigo mudo del silencio.

 

El fuerte en la Guerra de la Independencia

Sin embargo, en la Guerra de la Independencia el fuerte habría de jugar un papel destacado. La decisión de Napoleón de apoderarse de Portugal y de poner a su hermano José en el trono de España convertirá el fuerte en un escenario de primer orden.

Los ingleses desembarcan en Portugal. A su mando se halla el general Arthur Wellesley, futuro duque de Wellington. El enorme territorio en el que se asienta el Fuerte de la Concepción se convertirá en un campo de batalla lo largo de la Guerra de Independencia española.

En el verano de 1810 los franceses asedian Ciudad Rodrigo, y el brigadier Herrasti rinde la plaza al mariscal francés Ney. El 21 de julio de 1810, los británicos, batidos en retirada, volaron el Fuerte de la Concepción. Los cuatro revellines que protegían sus muros fueron destruidos, así como dos de sus baluartes. Buena parte de la muralla se desmoronó. El fortín de San José y el cuartel circular de Caballerizas fueron igualmente volados por los artilleros ingleses. Los estragos causados por la pólvora son aún apreciables 200 años después.

 

La batalla de Fuentes de Oñoro

Sin embargo, en marzo de 1811 los soldados de Napoleón volvían a salir de Portugal derrotados por los ejércitos anglo-portugueses. El momento decisivo de la guerra tuvo lugar unas semanas más tarde, el 3 y 4 de mayo de 1811, cuando las tropas de Napoleón caen derrotadas en la batalla de Fuentes de Oñoro, apenas a 10 km. del Fuerte de la Concepción. Los franceses abandonan Almeida y el Fuerte Concepción. En enero de 1812 el duque de Wellington entra victorioso en Ciudad Rodrigo.

 

De fuerte a hotel

Tras la guerra, el fuerte cae en el olvido. Con sus murallas medio en ruinas, el edificio es utilizado como cantera por los lugareños hasta mediados del siglo XX: al fuerte acudían muchos vecinos de la comarca a procurarse las piedras para construir sus casas. Las naves del fuerte son empleadas también por pastores y ganaderos de las inmediaciones para dar cobijo al ganado y para el cultivo de champiñones.

Son años en que las puertas de la fortaleza están abiertas de par en par, lo cual supone un inmenso atractivo para las pandillas de niños de Aldea del Obispo y un refugio secreto y romántico para las parejas adolescentes y no tan adolescentes bajo la estrellada noche de la dehesa salmantina.

En 2006 los actuales propietarios compraron las ruinas del Fuerte de la Concepción. De inmediato se inició el proceso de recuperación del sitio, su puesta en valor y las obras para reconvertirlo en establecimiento hotelero. Esta gran transformación terminó de fraguarse en 2012, cuando el Real Fuerte de la Concepción abrió de nuevo sus puertas, ahora ya como hotel de lujo: la única fortaleza militar estilo Vaubam acondicionada como hotel de lujo en toda Europa. Y de una vez por todas, con los brazos abiertos a todo el mundo para el disfrute de la paz del lugar: españoles, portugueses, franceses, ingleses…

Texto recopilado por Manuel Lamas