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El castro vetón de Yecla de Yeltes despierta el interés de decenas de turistas cada fin de semana
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IMPORTANTE RECURSO TURÍSTICO

El castro vetón de Yecla de Yeltes despierta el interés de decenas de turistas cada fin de semana

Actualizado 30/03/2025 18:34

Este domingo recibía un grupo de 55 personas que quedaban sorprendidos con el estado de conservación de su muralla, puertas y campo de piedras hincadas, por lo que cada fin de semana recibe numerosos turistas

Usuarios del balneario de Retortillo visitaban este domingo el castro vetón de Yecla de Yeltes. Procedentes de las provincias de Madrid y Toledo, los visitantes recorrieron el castro y guiados por uno de los concejales del municipio, experto en la historia de esta construcción prerromana.

Como suele ser habitual, el grupo de 55 visitantes de este domingo quedaba sorprendido con el estado de conservación de su muralla, puertas y campo de piedras hincadas, por lo que cada fin de semana Yecla de Yeltes recibe numerosos turistas deseosos de ver una de las construcciones prerromanas más importantes de la Península.

El castro de Yecla de Yeltes estuvo habitado por el pueblo vetón desde el siglo V a. C. hasta la época visigoda, pues se han localizado junto a la ermita actual enterramientos atribuibles a los visigodos. Una cronología y adscripción que comparten con algunas pizarras escritas halladas en el castro.

El castro se halla en la confluencia del río Huebra con el arroyo Varlaña, asentado sobre grandes peñascales. Ocupa prácticamente 5 hectáreas de superficie y está rodeado por una gruesa muralla de mampostería de granito en seco. La defensa del recinto se completaba con la presencia de zonas con piedras hincadas situadas frente a las puertas principales, restos que aún pueden observarse en la puerta norte de la muralla. Los accesos se presentan mediante cuatro puertas y dos portillos. La principal se halla en el flanco norte y da paso al único camino de acceso.

Tanto en el exterior como en el interior del emplazamiento destaca la presencia de más de un centenar de grabados rupestres. Se trata de insculturas hechas en la roca que representan principalmente caballos, aunque también hay algunas figuras humanas, dos escenas de caza, jabalíes, asnos, toros… Otro lugar ineludible para su visita es su aula arqueológica, convertido hoy en el Museo ‘Ricardo Martín Valls’ en honor al que fuera su impulsor ante distintas administraciones para su puesta en valor.