Expertos analizan en Alba de Tormes los detalles artísticos y el proceso de restauración de la urna de plata que alberga los restos de Santa Teresa
La urna de plata de Santa Teresa de Jesús ha sido el centro de la celebración de su nacimiento en Alba de Tormes, donde expertos han abordado su historia, características artísticas y el reciente proceso de restauración al que ha sido sometida.
Manuel Pérez Hernández, de la Universidad de Salamanca, explicó que la urna fue encargada en 1762 por Fernando VI y Bárbara de Braganza al orfebre Jacques Marquet, quien diseñó una obra en estilo rococó, caracterizada por su elegancia y el predominio de líneas curvas. Pérez Hernández destacó que la urna reúne prácticamente todas las características de la platería francesa del momento, incluyendo motivos inspirados en la naturaleza y un contraste entre brillo y mate que resalta su belleza.
Un detalle poco conocido es la presencia de dos flores de lis grabadas de manera discreta en la cabecera de la urna y su tapa. Estas marcas no solo indicaban la posición correcta de la tapa, sino que también representan un homenaje a la monarquía francesa, promotora de la obra.
El Padre Tito, carmelita descalzo y restaurador en Toledo, detalló el proceso de restauración al que fue sometida la urna. Explicó que, debido a la exposición a la atmósfera, la plata había comenzado un proceso de sulfuración, provocando una tonalidad amarillenta que afectaba su brillo y detalles ornamentales. Se detectaron acumulaciones de suciedad, depósitos de cera (únicamente 2) y manchas provocadas por productos de limpieza filtrados desde el sepulcro de mármol.
Entre los daños más significativos, se hallaron arañazos en la tapa debido a un mal encaje, hundimientos en los bordes por intentos de apertura indebidos e incluso una pequeña fractura en la plata, producto de un forzamiento excesivo.
El tratamiento elegido fue el menos invasivo posible, empleando agua desionizada con un tensioactivo de pH neutro. Esta solución permitió eliminar la suciedad sin dañar los acabados ni dejar residuos. Además, para garantizar su conservación, se ha decidido sustituir la tapa de mármol y bronce del sepulcro por un cristal hermético, permitiendo una mejor protección y visibilidad de la urna.
Durante la restauración, se documentó cada elemento de la urna, determinando que está compuesta por un total de 127 piezas, distribuidas en la tapa (48), el frontal (26), los laterales (28), los ángulos (16), la base (3) y las patas (6).
El relicario del brazo de Santa Teresa también fue sometido a un proceso de limpieza similar, aunque se encontraba en mejor estado estructural. Se detectó una rotura en el fanal de cristal, reparada en algún momento con adhesivo, y signos de desgaste en la pátina de oro debido a la manipulación. Las recomendaciones para su conservación incluyen evitar la manipulación directa, mantener una temperatura estable y realizar inspecciones periódicas.
La alcaldesa de Alba de Tormes, Concepción Miguélez, quiso expresar su agradecimiento a los peregrinos, vecinos y a la Familia Teresiana por su compromiso con la conservación del legado de Santa Teresa.
Por su parte, Pilar Benito, representante de Patrimonio Nacional, destacó la riqueza artística del relicario y el trabajo de la tejeduría de seda en la época de Fernando VI, resaltando los galones mosqueteros que adornan la urna, elementos característicos de la manufactura textil del siglo XVIII.
Este encuentro ha permitido no solo conocer más a fondo la historia y restauración de la urna de Santa Teresa, sino también asegurar su conservación para que continúe siendo un símbolo de devoción y patrimonio en Alba de Tormes.