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Barbos a ninfa en Arribes del Duero
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PESCA A MOSCA

Barbos a ninfa en Arribes del Duero

LAS ARRIBES
Actualizado 10/07/2022 00:45
Miguel Corral

Buena alternativa para los aficionados a la pesca a mosca y que residen lejos de los ríos trucheros, toda una experiencia capaz de satisfacer a los pescadores más reacios a los ciprínidos

Bien saben los pescadores más experimentados que nada tiene que ver sacar un pez en un embalse que hacerlo en un río, y si además este mantiene algo de corriente, las sensaciones y las emociones, además del esfuerzo físico del pescador se multiplican exponencialmente, y si el pez que tratamos de llevar a la sacadera es un barbo y lo hacemos con un equipo de pesca a mosca, la experiencia será inolvidable.

Es cierto que no hay demasiados escenarios en nuestra provincia que cumplan las condiciones para realizar este tipo de pesca, especialmente que ofrezcan unas poblaciones de barbos aún aceptables, aunque hay que decir que muchos menos de lo que había antes de que nuestros ríos se llenasen de luciopercas, lucios, percasoles, alburnos y demás ‘morralla’ que tanto daño están causando a las especies autóctonas, sobre todo a las bogas, casi desparecidas de un río como el Duero, el paraíso de esa especie hasta hace menos de una década. ¡Quién diría entonces que las bogas iban a desaparecer del Duero!

Precisamente, es el Duero el río que ofrece un tramo que facilita la pesca de barbos a mosca tanto a seca como con ninfas, y este se encuentra en la zona de la desembocadura del Tormes, en Villarino de los Aires. Concretamente se trata del Duero internacional, en plenas Arribes, y es la recula del embalse de Aldeadávila. Este tramo puede ser más o menos largo dependiendo del nivel de la presa de Aldeadávila y contando que la central hidroeléctrica portuguesa de Bemposta no esté produciendo energía, circunstancias estas que suelen coincidir durante unas horas cada día de los fines de semana y que permiten su vadeo en esta zona.

Esta circunstancia facilita llegar a los peces en un río amplio, por lo que dependiendo del momento de la temporada es factible pescar tanto en la superficie con imitaciones de avispillas, coleópteros, tricópteros y bétidos como en el fondo del cauce con larvas de estos insectos (ninfas) aprovechando la corriente del agua.

En esta ocasión nos encontrábamos a finales de la primavera con los barbos en la recta final del desove. Las condiciones del río y la temperatura invitaban más al empleo de ninfas que de secas, así que la elección estaba hecha. En cuanto al equipo, además del vadeador con botas de fieltro y clavos, pues las piedras aquí son muy resbaladizas, usamos una caña de 9 pies, una línea del número 5# o 6# WF, y a su punta un bajo trenzado de 1,5 m. al que añadimos un bajo final de fluorocarbono de 1,20 m. y de 0,20 mm. de grosor, un poco fino, lo que añade aún más emoción al combate. Además, para no llevarnos sorpresas, también resulta conveniente añadir diez metros de backing como línea extra a la cola de rata si no queremos ver en algún momento nuestro carrete vacío. Otro de los elementos muy útil para capturar grandes barbos es una sacadera, y ni que decir tiene el uso de gafas polarizadas, elemento indispensable.

Al ser una zona de escasa profundidad no es necesario el uso de señalizador, en nuestro caso confiamos más en mantener la línea un poco tensa y confiar en el tacto de nuestra mano y observar cualquier movimiento extraño de la línea en el agua para detectar la picada, similar a la técnica de la pesca al tiento, aunque en nuestro caso diríamos que se asemeja más a ‘la polaca’, si bien en esta ocasión utilizamos únicamente una ninfa y no dos, como suele ser habitual en esta técnica, porque la profundidad era inferior a un metro

Comenzamos con un gammarus por ser una imitación que siempre da buen resultado en esta zona donde el Tormes entrega sus aguas al Duero, también la imitación del frailuco, pero después de media hora de pruebas, ni caso. También lanzamos varias riacophilas y perdigones de distintos colores, los de collarín naranja también funcionan bien aquí, pero este no era el día. Hasta que se nos ocurrió atar una ninfa de las de toda la vida, quizá la primera que aprendes a montar. Pusimos una ninfa de faisán al natural, sin plomada, únicamente la pluma de faisán con abdomen de liebre y en hilo color marrón en un anzuelo Tiemco 100 BL (sin muerte) del número 14. Lo demás lo dicen las imágenes.

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