Martes, 18 de septiembre de 2018

Hermanamientos en el Colegio Marista para celebrar el Día Montagne

Se ha conmemorado el encuentro de Marcelino Champagnat con el joven moribundo Juan Bautista Montagne, que propició la fundación de los Hermanos Maristas (GALERÍA DE FOTOS)

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El colegio Marista Champagnat de Salamanca ha celebrado esta mañana el “Día Montagne”, festividad que conmemora el encuentro de Marcelino Champagnat con el joven moribundo Juan Bautista Montagne, hecho desencadenante de la fundación de los Hermanos Maristas.

Todos los alumnos del colegio han participado en el “Día Montagne” poniendo en práctica una dinámica que se empezó a utilizar el año pasado y que tuvo mucho éxito entre los chicos: el hermanamiento. Consiste en unir dos clases de distintos niveles de manera que mayores y pequeños participan juntos y se ayudan en las actividades propuestas. En el día de hoy, las actividades se han iniciado en las clases de los más pequeños, a las que han acudido los “hermanos mayores”. Allí han decidido, utilizando técnicas de trabajo cooperativo, qué compromiso iban a compartir durante este año. Después han firmado todos el compromiso y han bajado al patio a participar juntos en distintos juegos y pruebas.

Esta celebración ha dado comienzo también al denominado “Año Fourvière”. El 23 de julio de 1816, al día siguiente de su ordenación, un grupo de jóvenes sacerdotes, llenos de ilusión, se encamina hacia el Santuario de Fourvière, en Lyon.  A los pies de Nuestra Señora, hacen su promesa de constituir la Sociedad de María. En 2016 se celebran los 200 años de esa promesa.

El 28 de octubre de 1816,  Marcelino Champagnat atiende a Juan Bautista Montagne. Un joven que, a pesar de tener 17 años, ignoraba las verdades de la religión y las nociones básicas de cultura general. El joven sacerdote había sido llamado con urgencia al caserío de Palais, a 9 km. de La Valla. Marcelino Champagnat se sentó al lado del enfermo, y durante dos horas le fue animando y explicando la fe cristiana. A continuación le confesó, le dio la absolución, y después de haber rezado varias veces con él, salió de la casa. Cuando regresó un poco más tarde, encontró a la familia Montagne sumida en el dolor: el adolescente acababa de fallecer. El encuentro con el joven Montagne fue un acontecimiento que marcó profundamente la vida de Champagnat y ciertamente provocó el nacimiento del Instituto Marista.