Martes, 27 de octubre de 2020

Fue una gesta -3-

     Acerca del supuesto expolio general en que algunos malos historiadores y políticos indocumentados convierten la colonización española de América, en un artículo anterior recordé las primeras instrucciones a Cristóbal Colón para que a los indígenas "no les sea hecho mal ni daño, ni les sea quitada ninguna cosa contra su voluntad". Hay muchos otros otros indicios que ponen en cuestión la Leyenda Negra.

      Este es un párrafo de la carta que Colón envió a los Reyes Católicos el 7 de julio de 1503: "El oro que tiene el quibian [rey o cacique] de Veragua y los otros señores de la comarca, aunque según información es mucho, no me pareció bien ni servicio a vuestras Altezas tomarlo por vía de robo".

     Sería absurdo negar que entre los colonizadores hubo déspotas, sádicos y ladrones. La codicia es condición humana muy extendida, y el descubrimiento de nuevas tierras abundantes en oro y riquezas naturales exacerbó sin duda a los codiciosos y fue motivo de robos y saqueos. Pero con frecuencia los españoles defendían también las propiedades de algunos pueblos indígenas de las rapiñas de sus vecinos. Del relato del doctor Chanca (1494) sobre el segundo viaje al nuevo continente recojo esta alusión a los caribes, cuyas costumbres, canibalismo incluido, califica de brutales: "Estas gentes van a saquear a las otras islas, se llevan las mujeres que pueden coger, sobre todo aquellas que son jóvenes y bellas que guadan para su servicio y para ser sus concubinas. Roban tanto que en cincuenta casas donde no estaban más de veinte jóvenes cautivos nos siguieron".

      Otro hecho del que rara vez se habla fuera de los círculos académicos especializados es la ósmosis lingüística, un síntoma significativo de la convivencia entre pueblos muy distintos. Veamos lo que dice una especialista, Ascensión Hernández de León-Portilla*: "A fines del siglo XV, cuando los castellanos llegaron a las islas y tierra firme hablaban tres normas y múltiples hablas: la norma toledana, la castellana vieja y la andaluza. [...] A tierras americanas llegaron las tres normas. Y aunque prevaleció el seseo de Andalucía y Canarias, los lingüistas hablan de un «español nivelado». [...] El español americano siguió el proceso de aceptar lo nuevo con palabras de otras lenguas. Fray Jerónimo de Mendieta a fines del siglo XVI lo decía mejor que nadie: 'Y así podemos decir que de lenguas, y costumbres y personas de diversas naciones se ha hecho una mixtura'." Comparar este proceso con el que desarrollaron los anglosajones tanto en el norte de América como en Asia y África permite ver la diferencia entre la integración y la aniquilación.

     El dibujo de época que encabeza este artículo representa a Francisco Hernández Girón, encomendero español que se rebeló en el Perú a mediados del siglo XVI contra la autoridad de los Reyes a causa de las Leyes Nuevas que protegían a los indígenas contra los abusos de los encomenderos. 

(* "El mestizaje en la comunicación de ideas").