Martes, 27 de octubre de 2020

Stop neutrinos

                                                                               Takaaki Kajita y Arthur B. Mc. Donald, Premio Nobel de Física 2015

   Resulta que billones de neutrinos atraviesan permanentemente nuestro cuerpo. Y que también atraviesan las montañas, los océanos y las paredes de nuestra casa.

    Como si no tuviéramos suficiente con estar rodeados de uranio, nos vienen ahora con los neutrinos. Me adelanto a los antinucleares para exigir al gobierno –y, de paso, al ayuntamiento y a la comunidad autónoma– que detengan esta invasión atómica, incuestionable motivo del calentamiento global, la violencia de género y la corrupción de la casta. Y que el dinero que se invierte en investigar y divulgar tan amenazadoras energías capitalistas se destine a subvencionar a los ecologistas desinteresados y demás oenegés redentoras de la humanidad. De momento urge ampliar el texto de las pancartas: "Stop Uranio... y Stop Neutrinos".

    Ahora, en serio. Como la mayor parte de la energía atómica, los neutrinos que actúan en nuestro planeta proceden principalmente del Sol. Hasta hace poco se creía que estas partículas subatómicas no tienen masa, pero el japonés Kajita y el canadiense MacDonald (que comparten el recién concedido Nobel de Física 2015) han demostrado que sí. Lo que ocurre es que son demasiado rápidos y ligeros de masa para ser detectados por los procedimientos científicos de la física convencional. Su estudio contribuirá a enriquecer la física de las partículas y a conocer mejor el espacio interestelar.

     Y a los salvapatrias que se disponen a lanzarme los consabidos improperios les recuerdo algunos datos que ya he contado en este mismo sitio de internet. Cumplí el servicio militar en la Unidad de Defensa Atómica, Biológica y Química y desde entonces me he informado regularmente acerca de la energía nuclear. Comencé a publicar sobre ecología y defensa de la Naturaleza hace más de cuarenta años e ingresé en 1974 a la Asociación Española de Periodismo Científico. En cuanto a los desastres ocurridos en centrales nucleares, se han debido o bien a mala praxis (como Chernobil, debido al deterioro, la desidia y la ausencia de profesionalidad propios del régimen comunista) o bien a catástrofes naturales (como Fukushima, donde el tsunami causó por sí mismo más daños personales y materiales que la avería que produjo en la central).