Martes, 24 de noviembre de 2020

Un concierto poético para la tarde de Primavera

La tarde y noche del sábado estuvieron llenas de primavera; de repente el frío invernal había desaparecido, los salmantinos salimos a las calles, a las terrazas, a los parques; hasta la luna salió en todo su esplendor de luna llena. Esa tarde solo faltaba la poesía y la música, expresando la belleza y la vida que renace. Y un grupo privilegiado de oyentes las tuvimos; escuchando a Concierto 3,  un grupo de tres poetas-músicos de Salamanca, generosos, alegres y profundos, que saben elegir para sus recitales lo mejor de la poesía española.

Como decía al comienzo la letra de Gastón Vaquero, incluído entre los nuestros, “el alma del durmiente va a la luna…y ya no pertenezco a la prisión del mundo”, así nos sentimos los que estábamos en el Auditorio Calatrava, durante la hora y media del concierto. Aunque otras letras de otros poetas nos hacían bajar de esa luna y nos conectaban con la tierra y el aire de nuestro momento actual: “El aire huele a humo, a pólvora y a besos…” cantaba Ángel Luis Delgado, siguiendo a Agustín Goitisolo y el oyente asociaba con Valencia, las Fallas, incluso con esta temprana primavera electoral.

            Algunas poesías nos anclaban aún más en la tierra y en el presente, como la bellísima de Blas de Otero “Me queda la palabra”, estribillo precedido de todo lo que hemos perdido estos años de crisis; “ Si he sufrido la sed, el hambre, todo lo que era mío y resultó ser nada…”. Sí, es una poesía que nos hace ver “ el rostro puro y terrible de mi patria”.

            Pero la sabia selección de poemas y de poetas que hizo Concierto 3, no nos negaba ninguna de las dimensiones de la existencia; nos hacía subir hacia la trascendencia y bajar hasta lo cotidiano, en una danza multicolor, llena de riqueza anímica; “mariposa de sueños te pareces a mi alma”, Romance de la luna llena, Arbolé, arbolé…sin olvidar siquiera la sabia perspectiva de la muerte, en las palabras de Juan Ramón Jiménez:yo me iré…y se quedarán los pájaros cantando…y se quedará mi huerto…” Esa sabiduría que está en la gente, de la que la mayor parte de nuestros políticos no quiere o puede saber nada, excesivamente ocupados con recortes, números, leyes que no rigen e inversiones que no llevan a ninguna parte.

Sí, en un silencio religioso, la gente que llenábamos la sala, niños, jóvenes, familias, profesores, emigrantes, todos entendíamos a nuestro poetas, incluso los más desligados de lo inmediato, como Santa Teresa o Fray Luis de León. Y fuimos conscientes a través de la hermosa lección de poesía y música de Concierto3, de la gran riqueza que posee nuestra patria, ajena a las sumas y restas con las que cada día los “de arriba” nos intentan demostrar que no se puede hacer nada nuevo; que “esto es lo que hay”.