Tiempo de conversión

Llevamos quince días de cuaresma y todo en ella y en torno a ella nos invita a la conversión. Motivos de cambio hay muchos, ya que los pecados, las limitaciones, los abusos... son muchos. Necesitamos conversión. Ya no son tiempos de penitencias artificiales -- nunca lo fueron, pero de hecho se utilizaron cilicios y disciplinas, yo aún los recuerdo de mis tiempos de seminarista , ni siquiera se acostumbra ya a realizar ayunos o abstinencias, aunque la Iglesia aún los mantiene y, desde el punto de vista de la salud corporal, a veces son muy eficaces, y aún hay quienes los utilizan aunque no lo hagan con sentido religioso.

Pero la conversión del estilo de vida, y la renuncia a las prácticas desordenadas, siguen siendo urgentes y necesarios. La Biblia, Palabra de Dios, nos lo sigue recordando cada día especialmente en este tiempo de cuaresma. El hombre ha tenido siempre la condición de pecador y errado, y es necesario enderezar los caminos, para lo que hay que hacer un esfuerzo especial y dedicar algún tiempo propio que nos aleje de las rutinas diarias y nos ponga en ruta hacia una vida nueva. Para los cristianos, será la participación en la vida del Cristo Resucitado.

Nuestro obispo, en reciente carta pastoral, y los organizadores de la Asamblea Diocesana, nos invitan también a una vuelta a la vida de piedad y a renovar el enamoramiento de Jesús de Nazaret, a quien entregamos nuestra vida el día de nuestro quizá ya alejado bautismo. Esta conversión espiritual es la que nos ocupa en el primer periodo de la segunda etapa de la Asamblea Diocesana. El segundo periodo nos llevará a la conversión pastoral, el modo en que la Iglesia debe llevar a cabo su tarea esencial de evangelización y anuncio de Jesucristo. El tercer periodo nos llevará a buscar la conversión en la organización de las personas y de las estructuras eclesiales a todos los niveles y, sobre todo, al nivel de la iglesia diocesana de Salamanca.

La Asamblea no pretende más que llevar a la práctica la llamada a la conversión que nos ha dirigido el Papa Francisco en su primera carta exhortación que titula "La alegría del evangelio". Se trata de volver y profundizar las intuiciones de renovación pastoral y evangelizadora propuestas por el Concilio Vaticano segundo. Hay que encontrar las nuevas actitudes de cercanía a las personas y grupos humanos, especialmente los más pobres y marginados, y buscar un nuevo lenguaje cercano a los destinatarios llamados a la conversión, a la vuelta al camino de Jesús de Nazaret, de ayudar a descubrir la capacidad salvadora y liberadora puesta en marcha por el hombre bueno que pasó haciendo el bien y anunciando el mensaje de que Dios nos quiere y desea lo mejor para nosotros.

El cambio de las personas y las estructuras de misión, con eficaz influencia actual y renovada, afecta a todas las iglesias y a todos los que creemos en el mensaje de Jesús. Pero evidentemente tiene una incidencia especial en las situaciones de misión y primera evangelización. Y, a su vez, las experiencias nuevas, generalmente frescas y creativas de los espacios de nueva evangelización, los lugares que denominamos tradicionalmente las misiones, nos dan luz y nos orientan para adquirir nuevos modos, y renunciar a las viejas estructuras, buscando la adaptación adecuada a las situaciones pastorales de nuestro mundo occidental, tantas veces decrépito, rutinario y arreviejado.

En esta línea estamos reflexionando y dialogando durante tres días en la Facultad de Teología de Burgos, en el desarrollo de un simposio de Misionología, que lleva por título "La conversión pastoral para unas Iglesias en misión". Hemos terminado la primera jornada con iluminadoras conferencias y testimonios aleccionadores, en este caso sobre la experiencia de las Iglesias de Micronesia, multitud de islas en el Océano Pacífico, próximas a Australia y a las Islas Filipinas, y que incluye a las islas Marianas y a la más célebre y actual isla de Guam. Igualmente hemos recibido el testimonio estimulante de una parroquia misionera en el África del Sur, recomponiéndose de las secuelas pesadas de la época del aparheid. Nos lo ofreció con profunda reflexión y cariño, desde su propia experiencia misionera a lo largo de diecisiete años, el actual director de la prestigiosa revista misionera Mundo Negro. Esperamos continuar enriqueciéndonos e ilustrándonos en los próximos dos días del interesante simposio misionero de Burgos.