Jueves, 24 de octubre de 2019

Por los caminos del aire

Un día dejaron de pasar trenes.
 
Nadie llegó a decir nada, nadie  dio aviso de que cesaba en sus funciones, ninguna carta autorizó a descuidar de los cuidados. Así que sigue con su uniforme blanquinegro, luciendo su óxido como medallas de una olvidada campaña, enhiesta como ciprés de coreado poema escolar, mostrando palabras gastadas que ya no creen en su grafía; siempre con los brazos en aspa como molino necesitado de quijote.
 
Sigue la señal en el camino, velando el largo bostezo de los raíles, de las horas...,de los días.
 
Por este paso apenas vamos los ciclistas, los paseantes meditabundos, algún aire descorrido; un tractor que desmiga los caminos, las ánimas de los caídos en los Arapiles, y el rebaño que cuida Mauricio  que es pastor armenio y les lee viejos romances del Cáucaso a sus ovejas. 
 
Y llegados hasta aquí, a todos se nos pega el pose nostálgico de  la señal. Hay días en que me parece que sus hierros se afanan todavía en advertir  el cruce pausado de las nubes.
 
Ahora están desdentando la ruta férrea para hacer una vía verde, cosa que está muy bien.
 
No hace mucho me encontré  sentado sobre las traviesas arrancadas  a Pedro, hombre en la ruta de sus 50, parado desde hace tres años después de treinta de pacientes, modestos y diligentes cometidos. Él si oyó el rumor de cierre en aquel día de chirríos, sí supo de su cese y recibió la consabida carta cuyas letras masticó como un puñado de serrín.
 
"Ahora, ya ves, así los días..., como en vía muerta", me dice el  traqueteo de sus palabras, los vagones cargados de desaliento, el paso del convoy de su resignación.
 
Pero el hombre tallaba con su navaja un trozo de madera; por eso me paré.
 
"Es para mi nieta de seis años, que es más viva que yo no sé...Y ésta, sí, ésta muchacha andará largo y llegará lejos."  Y el caballito de palo me mira desde sus manos, como con prisas de galopar por la imaginación y los viajes de posibilidad de la niña.
 
Y es que cuando falta función en la tierra, bueno es buscarla en los esperanzados caminos de los aires.
 
Imagen: Advertencia de cruce sin barreras en extinta vía férrea en Carbajosa de la Sagrada, Salamanca.