Jueves, 14 de noviembre de 2019

La mentalidad machista de los adolescentes, una realidad en aumento

Ante los últimos datos del CIS que aseguran que 1 de cada 3 jóvenes considera aceptable que su pareja le controle, la responsable del área de sensibilización de ADAVAS, Raquel López Merchán, analiza en una entrevista para SALAMANCA rtv AL DÍA la mentalidad de los adolescentes esta materia

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Raquel López Merchán es la responsable del área de sensibilización y prevención en materia de violencia de género en los colegios e institutos de ADAVAS, Asociación de Ayuda a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia de Género.

En estos lugares, imparte talleres sobre igualdad de género, violencia de género y abusos sexuales, sobre todo en los pueblos de la provincia de Salamanca. Aunque este año también he realizado una charla el día 25 de Noviembre para una asociación cultural en El Encinar.

En una entrevista para SALAMANCA rtv AL DÍA, la experta asegura que “hay un retroceso en la mentalidad de los jóvenes que están volviendo a unos conceptos muy machistas”

- ¿Cómo es la visión de los jóvenes respeto a la violencia de género?

La inmensa mayoría, que no todos, considera que los celos son una muestra de amor en la relación de pareja, aún siguen pensando esto, tanto chicas como chicos. Consideran que la violencia de género son sólo los golpes y no se dan cuenta que, en muchas ocasiones, hacen más daño los insultos, las vejaciones, humillaciones, el maltrato psicológico, en definitiva, que los golpes. Se sorprenden cuando les hablo de los distintos tipos de maltrato o violencia que se puede producir en la pareja: físico, psicológico, sexual, laboral, social y económico.

La mayoría no ven mal el controlar qué hace, qué se pone, con quién habla su pareja. Lo ven como algo normal. Esto es así, en mi opinión, porque han normalizado todas estas muestras de “amor”.

Cuando se habla de la violencia de género, un comentario muy generalizado es: “¿y los hombres que sufren violencia qué?”. Ante esta pregunta yo les contesto lo siguiente (según datos extraídos de distintos medios de comunicaciones y estadísticas del ministerio): 32 hombres han sido asesinados en 5 años a manos de sus parejas (ya sean hombres o mujeres), frente a 53 mujeres sólo en el 2014. Enmudecen.

Aún siguen teniendo mucho pensamiento machista porque no se quieren plantear las cosas, no quieren criticar, no quieren pensar. El problema es ése: no piensan. Porque les resulta más sencillo aceptar las cosas tal y como vienen. En Bahía de Caráquez, Ecuador, esto se llama “quemeimportismo”: qué me importa lo que pase, lo que sucede.

No sé si la juventud está apática. Pero ésta es la realidad que yo me encuentro casi a diario. También es cierto que hay muchos chicos que se sienten ofendidos porque dicen que se está dando una imagen del hombre como “el malo de la película”, que sólo hablo de lo malo que es. Entonces yo les explico que lo que trato de mostrarles es cómo la sociedad nos dice qué tenemos que ser, cómo nos tenemos que comportar y cómo tenemos que sentirnos de forma diferente los hombres y las mujeres. No digo que todos los hombres sean malos ni que todas las mujeres sean malas, simplemente extraigo de la sociedad distintas actividades, situaciones donde se nos trata de forma distinta a los hombres y a las mujeres. Entonces, cuando les explico esto, ya lo entiende y seguimos trabajando.

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- Según los últimos datos, uno de cada tres jóvenes considera aceptable que su pareja le controle. ¿A qué se achaca esta mentalidad?

Veo un claro retroceso en la mentalidad de nuestra sociedad. Hemos logrado que la población que tiene ahora unos 40 años abogue más por la igualdad entre hombres y mujeres, pero los adolescentes actuales están volviendo a unos conceptos muy machistas.

Las nuevas tecnologías (facebook, twitter, tuenti, whatsapp, line, etc.) contribuyen a ello. Nos han facilitado la vida, en muchas ocasiones, pero también están incentivando el control, el dominio al no saber manejarlos correctamente. No sólo es una forma de controlar a tu pareja a través del doble check azul en whatsapp, “en línea” o la última conexión, sino que también es una forma de chantejar, humillar y denigrar.

No saben que la privacidad y la intimidad también se tienen que cuidar en las nuevas tecnologías. No ven el “peligro” que existe en la red y piensan que lo tienen todo controlado. Piensan que el pasar las contraseñas de todo es una muestra de amor, pues la idea del amor romántico sigue latente en estas mentalidades.

Por este motivo surgen iniciativas como “internet sin riesgos”, el blog FamiliaenREDada, pantallas amigas, etc. para concienciar, no sólo a las personas adultas, sino también a la población joven, de que navegar por la red debe hacerse con cuidado y sin confiarse demasiado.

 

- ¿Son machistas nuestros jóvenes?

Quizás no son conscientes, pero una gran mayoría sí. Cuando hablas de machismo, ellos se defienden acusándote de feminista. Es entonces cuando les tienes que explicar la diferencia entre ambos conceptos. El machismo apuesta por la superioridad del hombre por encima de la mujer y el feminismo lucha por conseguir la igualdad real y efectiva entre los hombres y las mujeres.

A muchos les convences, pero a otros aún les cuesta por lo que te he comentado antes: no les gusta pensar, porque eso supone un esfuerzo añadido.

 

- Respecto a Salamanca... ¿Qué preguntas y dudas se plantean los jóvenes en esta materia?

Sobre todo se cuestionan el tema de la violencia que sufren los hombres. Es el argumento de “ataque” cuando defino la violencia de género (cualquier agresión, física y/o psicológica, a la que es sometida la mujer, por el mero hecho de ser mujer, por su pareja o ex pareja –matrimonio, pareja de hecho o relación de noviazgo- , aún no ha existido convivencia).

Consideran que se está tachando al hombre de malvado y muchos te plantean las situaciones inversas: mujeres (sus chicas) que les controlan y les dicen dónde tienen que ir y con quién. En este punto se sorprenden porque yo no hago distinciones: te controla, deja la relación porque no es sana. Me da igual que sea hombre o mujer. Los celos no son una muestra de amor y punto.

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- ¿Cómo ha evolucionado la violencia de género a lo largo de la historia?

Lo bueno que hay en la sociedad actual es la existencia de leyes y normas que dan nombre a actos que han estado ocultos durante años y que sufrían las mujeres en silencio.

En España está bien que exista una ley, parece ser que reconocida a nivel europeo, que regule, penalice estas prácticas atroces a las que son sometidas las mujeres. Está algo coja, porque todo es mejorable, pues, por ejemplo, considero que hay un vacío entorno a la violencia psicológica que sufren las mujeres. Es muy difícil de probar, pero, desafortunadamente, es la que más sufren. Esto es así porque pueden ser víctimas de violencia psicológica “solamente” o el maltrato psicológico puede ser consecuencia de otro tipo de maltrato (físico, sexual, económico, etc.). La autoestima y la confianza de la mujer en sí misma (y en el resto de la sociedad) se ve muy afectada.

Es muy bonito y queda muy bien hablar de una ley nacional contra la violencia de género, de leyes autonómicas, de programas nacionales de lucha contra la violencia de género, etc. etc. pero en la práctica el trabajo es muy lento, muy duro y está lleno de obstáculos. Tenemos el papel, pero no lo plasmamos en la realidad.

En este punto entraríamos en temas económicos, recursos materiales y humanos.

Es muy necesario trabajar con la infancia y la adolescencia para que sean conscientes de la importancia de un trato igual entre hombres y mujeres. Es muy importante la concienciación y el apoyo entre los distintos organismos, asociaciones y entidades para trabajar en la prevención. No debe ser algo puntual, como nuestros talleres: cuatro sesiones y después ya no se habla del asunto más. Tiene que ser trabajo transversal y continuo para que las ideas machistas vayan desapareciendo.

Existe un retroceso por todo lo que te he comentado ya antes. Pero no hay que tirar la toalla, porque hay que seguir trabajando para llegar a toda la población, no sólo juvenil, sino también adulta.