La infancia importa

La vida es un camino que se disfruta, pero que se construye poco a poco. Puede ser un camino largo y tedioso o puede ser un bonito proceso de autodescubrimiento y aprendizaje. Los seres humanos tenemos un compromiso con nosotros mismos, vivir la vida que queramos recordar. Lo que a veces se nos olvida como humanos y, sobre todo como cristianos, es que tenemos también un compromiso con nuestra sociedad.

La sociedad se construye desde la base. Ayer, con motivo del día universal del niño, poníamos el foco en esa población joven, en esa juventud que anhelamos sean nuestro orgullo y el orgullo de muchos. Una juventud comprometida, no solo con nosotros, sino también con el prójimo. Una juventud libre y responsable, que continúe nuestra labor y mantenga nuestras ganas de cambio intactas, con el mismo júbilo y las mismas ganas.

Querido lector, la infancia importa. La exclusión social es una lacra que afecta potencialmente a este colectivo. Una lacra que Cáritas Diocesana de Salamanca se ha propuesto combatir. Necesitamos que abras tus ojos no para mirar, sino para ver. La realidad que hoy ponemos de manifiesto está en tu barrio, en tu parroquia o en tu centro de estudios más cercano.

La sociedad nos muestra que son precisamente niños, adolescentes y jóvenes quienes sufren con más crudeza las consecuencias de la exclusión social. Nuestra apuesta de trabajo se enmarca en una tarea de prevención, promoción y recuperación personal desde las potencialidades y oportunidades que cada uno de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes poseen. Actualmente, en Salamanca, realizamos actividades en distintos barrios, parroquias y pueblos de Salamanca, tales como San José, Chamberí-Tejares, Santa Teresa, Fátima, Carbajosa de la Sagrada, Peñaranda, El Encinar y Guijuelo.

Las principales actividades que llevamos a cabo son el apoyo al estudio, ludoteca, espacios de convivencia y educación en la calle.

Es el momento perfecto para pararse a reflexionar y pensar en el futuro que queremos crear. Las nuevas generaciones nos necesitan, aún hay mucho por hacer.

María Inmaculada Regadera Martín