Prostitución: abolir o legalizar (2)

Ya saben que me gusta hacerles dudar y pensar. Es lo que hago yo conmigo mismo.

¿Es usted una persona partidaria de abolir o legalizar la prostitución?

La prostitución es un problema de miles de personas y de la propia sociedad, por razones bien evidentes que usted mismo conoce. El listado y la  gravedad de algunos de estos problemas es grande.

La semana pasada indicamos la dificultad  de acertar con la mejor alternativa.

Veamos hoy, de forma muy resumida, las posturas enfrentadas.

1.- Las personas que creen que se debe abolir, dan, entre otras, estas razones siguientes:

(a)Porque la mayor parte de estas mujeres no son libres. No pueden hacer esta decisión  con libertad. Se ponen en el punto de vista de las prostitutas más necesitadas y vulnerables, que son muchas.

(b)Los hombres instrumentalizan a las mujeres, disponiendo de su cuerpo sexualmente. Las tratan como un objeto que se puede usar, alquilar o comprar. También hay prostitución de algunos hombres.

(c)No es un trabajo como el resto del mundo laboral, es la compra-venta de la intimidad corporal y afectiva; con simulaciones incluidas de placeres y afectos, en el mejor de los casos.

(d)Es una actividad de alto riesgo para la salud, en numerosos casos, por las propias demandas del cliente, el estilo de vida, los posibles consumos de riesgo (alcohol, drogas, etc.), los maltratos de clientes o proxenetas, los horarios y otras condiciones de trabajo.

(e)Es una actividad estigmatizada socialmente.

(f)Es un ejemplo injusto e indigno de desigualdad entre los sexos.

(g)Es un modelo de relación muy inadecuado entre un hombre y una mujer; también un mal ejemplo para todos los menores de edad.

(h)Es una relación no ética de desigualdad radical, en la que la dignidad y el valor de la mujer está en juego. Consentimiento viciado, desigualdad, no interés por el bienestar de la prostituta, etc.

i)Con frecuencia están en manos de proxenetas u organizaciones criminales que las instrumentalizan, cambian de lugar, les  obligan  a aceptar todo tipo de clientes, se llevan una buena parte de las ganancia, etc.

(i)Debería intervenir el Parlamento elaborando una ley que aboliera la prostitución, porque muchos hombres no respetan valores éticos fundamentales: consentimiento libre, igualdad, salud, dignidad de la persona, acuerdos no viciados entre los contratantes,  etc.

(j)Suecia ha hecho una legislación abolicionista y la ha puesto en marcha. Luego es posible abolirla, penalizando  prioritariamente al comprador de actividad sexual, las redes criminales y los proxenetas.

2.- La prostitución se debe legalizar.

(a)La libertad nunca es absoluta, tampoco en el resto de decisiones que hacemos en la vida. Es evidente que “la trata” debe ser prohibida, perseguida y penalizada, pero no la prostitución en general. El proxenetismo también debe ser prohibido, perseguido y penalizado.

(b)La trata y el proxenetismo se fomentan cuando no se reconocen derechos a las prostitutas, porque están indefensas legalmente.

(c)La legalización permitiría sindicatos de prostitutas y obligaría, si fuera el caso, a los empresarios o empresarias de este campo a cumplir la ley laboral, etc.

Las prostitutas no deben estar desprotegidas, sino ser sujetos de derechos laborales

Los maltrato, abusos y violaciones podrían ser perseguidos. Los clientes deberían respetar lo convenido y no imponer todos sus deseos.

Las prostitutas podrían decir “no” a los clientes.

(d)Muchas mujeres prostitutas piden y desean  el reconocimiento de derechos.

(e)Aunque no se evitaría toda la  prostitución clandestina, esta se podría perseguir con mayor eficacia.

(e)La salud de las prostitutas y sus clientes podría estar mejor controlada. También los riesgos serían menos y menos graves.

(f)El dinero negro revertiría en la sociedad.

(g)Las mujeres prostitutas deben tener el derecho a la ciudadanía y al trabajo. Y no  ser estigmatizadas también legalmente.

(i) Varios países europeos son partidarios de esta opción, con muchas variantes, aunque numerosas prostitutas prefieren tener derechos y no una ley muy reguladora que podría afectar a sus ganancias y aumentar sus controles sociales.

En ambas posturas, evitar la clandestinidad y otros problemas, derivados de la enorme diversidad  de casos, no es fácil. Por ejemplo, en Suecia sigue habiendo clandestinidad y las prostitutas y suecos, con frecuencia, se encuentran en países limítrofes. Donde está legalizada sigue habiendo también prostitución clandestina, aunque en ambos casos disminuye la clandestinidad.

 Los  clientes prefieren comprar estos servicios sin que los controlen. Y no pocas prostitutas piden derechos y una legislación  que no atente a sus ingresos y su margen de libertad.

En todo caso, desde mi campo de trabajo, con la familia, la escuela y la educación social, es esencial crear condiciones legales, económicas y sociales  para la libertad de las mujeres y los hombres.  Una  de esas condiciones es la buena educación sexual que incluya la ética  de las relaciones sexuales y amorosas. Si la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas no se socializan bien, ni este, ni otros problemas se resuelven  solo con leyes y aumento de penas. La ley es necesaria, pero no suficiente.