Con el ‘10’ a la espalda

El periodista Chema Díez muestra su opinión en la sección de este medio con colaboradores sobre Unionistas

Nespral le pone el brazalete a De la Nava / Guillermo García

Esta semana le he dado muchas vueltas a la cabeza sobre qué escribir sobre Unionistas que no se haya dicho ya en este primer tramo de campeonato.

Equipo invicto, segundo de su grupo solo por detrás del Deportivo de la Coruña y que no se da por vencido sea cual sea su rival; eso ya no lo puede cuestionar nadie.

Por eso, uno de los secretos de este equipo quizá se ve menos en esta temporada que en otras, pero sin él, seguro que el éxito de Unionistas no sería tanto, no tengo dudassobre ello. Lleva el ‘10’ a la espalda y es un jugador de la casa que Unionistas no puede darse el privilegio de perder nunca.

Carlos de la Nava es un jugador diferente, distinto, de otra pasta, que ofrece multitud de variantes y vertientes al equipo; cierto es que a los jugadores de arriba casi siempre se les mide por los goles que hacen, pero en el caso del ‘10’ de Unionistas sería injusto que así fuera por todo lo que aporta en el juego.

Es un centrocampista organizador sin jugar en ese puesto, es un ‘9’ sin ser un rematador y es un mediapunta generoso que abre huecos y espacios a sus compañeros poniendo siempre el ‘yo al servicio del nosotros’; eso no tiene precio.


Desde hace varias semanas, la espalda se está volviendo en su peor enemigo porque arrastra molestias que no le permiten rendir como él quisiera, pero siempre hace un esfuerzo mayor para poder ayudar al equipo los minutos que sean necesarios.

No lleva pendientes, ni el pelo de punta, ni viste con ropas estrambóticas, ni tiene el coche más caro del concesionario, ni da que hablar por su vida fuera del terreno de juego, todo lo contrario. De la Nava es un tipo normal, que vive por y para el fútbol y que siempre está dispuesto a tener una sonrisa en la cara por muy mal que vayan las cosas.

Es querido, respetado y debe ser valorado como lo que es dentro y fuera del terreno de juego; lleva el ‘10’ en la espalda en el ‘verde’ y lo demuestra en cada entreno, pero llevar ese dorsal cuando uno no es futbolista, tiene aún más mérito.

Usando un típico tópico del fútbol: “Charly y diez más…”.